UN BANCO EN EL RETIRO

La UE debate su futuro entre el desinterés de sus ciudadanos

Un Trump agre­sivo y un brexit con­flic­tivo puede dar al traste con mu­chas dé­cadas de lo­gros

Presidencia del Consejo de la Union Europea | Activistas PES Illes ...
Consejo de la Unión Europea.

El Libro Blanco que ha pu­bli­cado la Comisión Europea con sus “reflexiones y es­ce­na­rios” sobre la Europa de los 27 ha re­sul­tado en es­casa aten­ción de los me­dios y es­truen­doso si­lencio en el Parlamento del Estado es­pañol y mucho más en los Autonómicos. Lástima porque buena parte de nuestra ciu­da­danía es cada vez más cos­mo­po­lita y cu­riosa sobre si la UE y el Euro se­guirán for­mando parte de sus vi­das.

La UE propone 5 escenarios para hacer el camino. Fuera de cualquiera de ellos volveríamos a una sociedad más cerrada, más autárquica, más nacionalista y, por supuesto, peor administrada y menos democrática.

El Libro Blanco ofrece una rápida panorámica de la Europa actual, que arrancó hace 60 años con el Manifiesto que dos políticos italianos presos por el régimen fascista de Mussolini, Altiero Spinelli y Ernesto Rossi, hicieron llegar a la opinión pública.

El Manifiesto proclamaba: ”una Europa libre y unida que no repitiese los absurdos que llevaron a la guerra si no un futuro pacífico y compartido”. La herencia no es baladí. La paz dura ya 7 décadas sin que haya sido necesario rememorar batallas ni muros ni telones de acero. Ningún otro periodo equiparable en 500 años.

Sin embargo, esta Europa representa una proporción cada vez menor de la población mundial. En 1900 representaba el 25% y en la actualidad solo el 6%. Una Europa cuya proporción en el PIB mundial ha descendido del 26% en 2004 al 22% en 2015, mientras EEUU bajaba del 28% al 24% y China avanzaba desde el 5% al 15%.

En la cesta de monedas que toma como referencia el FMI el Euro representa el 30% en 2017 frente al 33% en 2015 y mientras que el Dólar ha pasado del 48 al 43%. Las ganancias han correspondido a China y a otros países en vías de desarrollo.

Globalización de las monedas

La crisis económica-financiera que se inició en 2008 provocó un incremento del paro de larga duración así como elevados niveles de deuda pública y privada. El problema es dramático para la población más joven con una tasa de paro que alcanza el 18.6%, aunque se haya recortado desde el 23% de 2012-2013.

Desempleo entre los menores de 25 años muy superior a la tasa media general del 8,2% en el conjunto de la UE.

En 2030 Europa será la región más vieja del mundo con una mediana (indicador estadístico que divide a la población en dos mitades) de edad de 45 años, frente al 40% en EEUU o el 21% en África. Además, y en el transcurso de una generación, el trabajador medio europeo ha pasado de tener un empleo para toda la vida a más de 10 ocupaciones profesionales.

La sociedad europea se encuentra entre las más igualitarias del mundo con Dinamarca, Finlandia o Bélgica en el pelotón de cabeza, mientras España y el Reino Unido van en cola aunque por delante de EEUU. Igualdad respaldada por el sistema de seguridad social más avanzado del mundo desarrollado y una comunidad científica en la vanguardia de la investigación mundial en materia de salud. Una Europa comprometida en la descarbonización de su economía y en la reducción de las emisiones nocivas.

Por otro lado, una Europa crecientemente atemorizada por la llegada de refugiados, 1,2 millones en 2015, cifra sin precedente desde la Segunda Guerra Mundial, pero que se diluye ante ese 1,7 millones de europeos que se desplazan a otro Estado miembro cada día o a los cientos de millones de viajeros y turistas que anualmente recorren el viejo continente.

La crisis y también los refugiados han provocado una sensación de inseguridad y a la vez una creciente desafección por las políticas de la UE y la legitimidad de sus instituciones. Efectivamente la UE no tiene una arquitectura fácil de entender pero tampoco la ciudadanía es siempre consciente de que las explotaciones agrícolas que contempla desde las nuevas autovías han sido financiadas con fondos comunitarios.

Esta es la Europa a la que todavía, una gran mayoría, un 66% ve en ella un lugar de convivencia para sus ciudadanos presentes y futuros.

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