MONITOR DE LATINOAMÉRICA

La IED cayó el 19% en el área, con especial castigo para Brasil, Chile y México

Más incertidumbre inversora en Latam en 2017

La Unctad minimiza el impacto de la ‘política Trump’ sobre la llegada de capital

La década dorada: Economía e inversiones españolas en América ...
Otros años fueron mejores.

Latinoamérica cerró 2016 su peor ejercicio en siete años con una bajada del PIB del 1,1% y con menos capital exterior. La inversión extranjera directa (IED) cayó el 19%, con descensos en Brasil, Chile y México, según el último informe “Global Investment Trends” de la Conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo (Unctad). Las buenas noticias son que en 2017 la IED se recobrará, aunque poco, acompañando a un crecimiento del 1,3%, y que el impacto de las políticas proteccionistas de Trump se prevé limitado.

Dos años se­guidos de re­ce­sión re­gio­nal, caída del precio de las ma­te­rias primas (clave para las eco­no­mías ex­por­ta­doras de Sudamérica) y el de­bi­li­ta­miento de China, ya uno de los ma­yores in­ver­sores en el área, se unieron como prin­ci­pales fac­tores que con­tri­bu­yeron al de­clive de la IED, que des­cendió de 166.000 a 135.000 mi­llones de dó­lares en el área.

Así las co­sas, la in­ver­sión ex­te­rior di­recta en Latam se con­trajo por en­cima de la media mun­dial (-19% frente a -13%) en un 2016 en el que los flujos glo­bales de in­ver­sión al­can­zaron 1,52 bi­llones de dó­la­res, frente a 1,75 bi­llones en 2015, si bien se prevé que crezcan el 10% en 2017. El de­te­rioro en Latam fue in­fe­rior al de Europa (-29%) y los países en desa­rrollo de Asia (-22%), pero su­pe­rior al de África (-5%) y, ló­gi­ca­mente, al de las re­giones que vieron crecer la in­ver­sión: Norteamérica (6%) y las eco­no­mías en tran­si­ción (+38%). A nivel glo­bal, EEUU, Reino Unido, China, Hong Kong y Singapur fueron los ma­yores re­cep­tores de IED en 2016. Brasil, pese a perder in­ver­sión, se ubicó en sexto lugar mun­dial, por de­lante de Francia, Holanda, Australia e India, y se man­tuvo como el prin­cipal re­ceptor bruto de in­ver­sión fo­ránea en Latinoamérica.

Entre los grandes de Latam, Brasil, Chile y México fueron los más cas­ti­ga­dos. El gi­gante re­gional vio de­caer la lle­gada de IED de 65.000 mi­llones en 2015 a 50.000 mi­llones y Chile acusó un des­censo de 16.000 a 11.000 mi­llo­nes. A pesar de su mejor evo­lu­ción ma­cro, tam­poco se libró de esta ten­dencia ne­ga­tiva: los flujos se con­tra­jeron de 33.000 a 26.000 mi­llones (-20%). Y las cosas pueden po­nerse peor para un país que está en pri­mera línea de fuego de la ofen­siva pro­tec­cio­nista ini­ciada por la Administración Trump. Y, aunque la Unctad cree que las pre­siones ejer­cidas sobre in­ver­sión y co­mercio por el nuevo in­qui­lino de la Casa Blanca no en­trañan un riesgo letal para Latam, las au­to­ri­dades me­xi­canas no están tan se­gu­ras.

El or­ga­nismo de la ONU des­carta que las me­didas de Trump para re­tener in­ver­siones en EEUU e in­citar a las grandes em­presas a re­pa­triar be­ne­fi­cios tengan un enorme efecto ne­ga­tivo en la IED. El ra­zo­na­miento es que gran parte de la in­ver­sión di­recta en Latam pro­cede ahora de Europa y Asia, por lo que una even­tual re­duc­ción de los flujos desde EEUU no afec­taría mucho y lo que sí ten­dría enorme im­pacto sería que las mul­ti­na­cio­nales eu­ro­peas y asiá­ticas dieran un paso atrás.

Sin em­bargo, el go­ber­nador del banco cen­tral az­teca, Agustín Carstens, acaba de in­dicar que otea riesgos a la baja en co­mercio e in­ver­sión si Washington im­ple­menta po­lí­ticas que obs­truyan el fun­cio­na­miento de las ca­denas de pro­duc­ción ma­nu­fac­tu­rera com­par­tidas entre ambos países y fuerza una re­ne­go­cia­ción del TLC nor­te­ame­ri­cano, lo que cau­saría una dis­mi­nu­ción en las ex­por­ta­ciones y en la in­ver­sión. Y los ex­pertos de Citibanamex han re­ba­jado ya su pre­vi­sión de lle­gada de IED a México a 25.000 mi­llones de dó­lares en 2017.

Para la Unctad, y a nivel mun­dial, la mo­desta re­cu­pe­ra­ción de la IED en el mundo y en Latinoamérica que se an­ti­cipa para este año de­pen­derá de cómo se re­flejen en la realidad las grandes in­cer­ti­dum­bres en el te­rreno po­lí­tico y eco­nó­mico. Sus ana­listas señalan que existe un con­texto de de­bi­lidad per­sis­tente de la eco­nomía global y del co­mercio in­ter­na­cio­nal, así como cre­cientes te­mores a even­tuales po­lí­ticas eco­nó­micas que puedan des­alentar las in­ver­siones ex­tran­jeras a corto plazo, desde la nor­ma­li­za­ción de la po­lí­tica mo­ne­taria de EEUU a los cam­bios en las po­lí­ticas co­mer­ciales de los grandes países desa­rro­lla­dos.

Específicamente, el or­ga­nismo de la ONU cree que hay que poner aten­ción es­pe­cial a las cues­tiones con­cretas que pueden afectar el ánimo de los in­ver­so­res, como las me­didas que adopte el nuevo Gobierno de EEUU, que pa­rece dis­puesto a re­visar acuerdos co­mer­ciales clave como el TLCAN y aban­donar el PPT; como el re­sul­tado de las ne­go­cia­ciones para la sa­lida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit) y como los re­sul­tados po­lí­ticos de las citas elec­to­rales pre­vistas para este año en Alemania, Francia y Holanda.

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