MI PALCO SOBERANO

Elecciones anticipadas en Cataluña con el PP en precampaña

Ni Rahoy ni Puigdemont quien hacer pú­blica una fecha para un en­cuentro pú­blico con luz y ta­quí­grafos

El Gobierno autoriza
Soraya Sáenz de Santamaría.

Por la mañana, la vi­ce­pre­si­denta del go­bierno, Soraya Sáez de Santamaría, se pone el casco y la ar­milla ama­rilla de la obra, para anun­ciar pro­yec­tos; al me­dio­día, traje formal para al­morzar con una se­lec­ción de em­pre­sa­rios y, por la no­che, ves­tido de gala para cenar en el Círculo del Liceo. Así es una jor­nada de Santamaría en Barcelona, desde que re­pite casi quin­ce­nal­mente las vi­sitas a Cataluña para dar prio­ridad al “tema ca­ta­lán”. En reali­dad, el Partido Popular ya ha ini­ciado su pre­cam­paña ante unas, casi se­gu­ras, elec­ciones an­ti­ci­padas en Cataluña.

La “operación diálogo” no está dando para mucho, al no fijarse una fecha una reunión, de carácter oficial, entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont. Es pausible, como revela "La Vanguardia" en su edición de este miércoles, que ambos mandatarios se reunieran el pasado 11 de enero en las dependencias de la Moncloa. Pero el encuentro fue secreto y ambos se juramentaron discreción.

¿Por qué no hay fecha ahora para un acuentro formal, que difícilmente se producira? Sencillamente para evitar una previsible confirmación pública de que el gobierno está dispuesto a hablar de todo, menos del punto más importante para Puigdemont: la celebración de un referéndum sobre el futuro de Cataluña.

Ante la perspectiva de que un encuentro sólo sirva para confirmar las posturas de cada bando, parecen optar por esperar. ¿Hasta cuándo? Para Puigdemont hasta que se apruebe el presupuesto de la Generalitat, a mediados del próximo mes de marzo, siempre pendiente de los votos de la CUP. Una vez con el presupuesto en el bolsillo, Puigdemont podrá ir a Madrid y, al regreso, esgrimir que ante la imposibilidad de celebrar un referéndum habrá que ir a unas elecciones anticipadas.

Ante el escenario de una cita electoral, probablemente para después del verano, los partidos ya afinan sus estrategias. Y, los populares se han avanzando con presencia al más alto nivel en el escenario catalán para demostrar que no están enrocados en Madrid. De ahí los viajes casi bisemanal de la vicepresidenta, Soraya Sáez de Santamaría, con lenguaje conciliador en Cataluña, aunque luego sea más firme en el Congreso de los Diputados.

El PP sabe que deberá competir con Ciudadanos para captar votos, aunque estén en la misma onda en rechazar cualquier intento de referéndum pro independentista. Pero, evidentemente, algo deberán ofrecer ante un panorama tan enconado que, difícilmente, podrá resolverse a base de sentencias judiciales.

Para los pro independistas el panorama será esgrimir que, ante la imposibilidad de una consulta refrendaria, sólo queda medirse en unas elecciones anticipadas que, desde su óptica, presentaran como “constituyentes”.

El problema es que nadie aventura una mejora de escaños para tres partidos – porque la coalición actual de Junts Pel Si saltará por los aires – entre ERC, que se perfila como primer partido ganador, el PDECat que sufrirá el desgaste de la ex Convergència y unas CUP que, desde la minoría, han marcado la agenda del gobierno catalán desde que se cargaron al president Artur Mas.

La incógnita, la gran incógnita, es qué papel jugará, en recolección de votos, en Comú Podem, impulsada por la activa alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que aglutina una izquierda donde convergen pro independentistas y federalistas. Irán, además, con un programa que defenderá el proyecto de un referéndum.

El gobierno del PP no cederá, como ya queda muy claro, en el capítulo del referéndum, aunque diga mostrarse abierto al resto de 45 puntos que Puigdemont presentó ante Rajoy para mejorar las relaciones, sobre todo económicas y lingüísticas, entre Madrid y Barcelona.

Por ello, al margen que haya, que lo habrá, una reunión oficial Rajoy-Puigdemont, desde el gobierno han empezado ya la precampaña electoral en Cataluña, liderada por la vice presidenta Sáez de Santamaría, con casco de obras por la mañana y vestido de gala por la noche, porque hay que cubrir todos los frentes.

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