ANÁLISIS

Macri llega a Madrid sin los deberes hechos con Telefónica

Un de­creto fa­vo­rable al grupo Clarín que le apoyó en las elec­ciones en­turbia las re­la­ciones con el in­versor es­pañol

Álvarez- Pallete
José María Álvarez-Pallete.

Las in­ver­siones de Telefónica en Argentina no son una cues­tión me­nor. A la es­pera de que este jue­ves, el pre­si­dente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, pre­sente los re­sul­tados de 2016, las cuentas del ejer­cicio an­te­rior mues­tran que Argentina su­ponen el 5,6% de los in­gresos y un 4,4 % del re­sul­tado ope­ra­tivo antes de amor­ti­za­cio­nes, el OIBDA, in­di­cador que mide la ca­pa­cidad de ge­nerar be­ne­fi­cios que tienen las ac­ti­vi­dades es­pe­cí­ficas de la so­cie­dad.

Desde la empresa y desde la administración española se quiere aprovechar la visita del presidente argentino, Mauricio Macri, para tratar de encauzar la solución al problema que el dirigente argentino ha generado con un decreto de principios de año.

Como ya recogía capitalmadrid.com a principios de año, a través del decreto, del ministerio de Comunicaciones que controla el radical Oscar Aguad ha permitido al grupo amigo Clarín incorporarse de inmediato al mercado de las telecomunicaciones y ofrecer servicio de 4G. Mientras tanto, Telefónica, como otras empresas en situación similar, tendrá que esperar a dar servicio de televisión por cable hasta el 2018.

El gobierno argentino tiene todo el derecho del mundo a introducir medidas que favorezcan más competencia en su economía. Pero esto debe hacerse en un marco que no favorezca a unos grupos empresariales amigos, al tiempo que perjudica a otras empresas independientes de sus intereses políticos.

A la empresa española no le gustó nada la decisión del equipo del presidente Macri. Y así se lo ha transmitido a las autoridades comunitarias y al gobierno español.

Capitalmadrid.com ha sido testigo de un encuentro informal entre representantes de la Comisión Europea y del Ejecutivo, en el que se debatió la necesidad de que tanto el Ejecutivo español como el comunitario transmitan al gobierno argentino la necesidad de reparar esta injusticia empresarial.

Por supuesto, el gobierno y las instituciones comunitarias quieren que este viaje de Macri a España, que se ha tenido que retrasar al haber estado el gobierno en funciones durante casi un año, sea todo un éxito. Pero un éxito para todos.

España y la Unión Europea quieren que Argentina recupere el peso que ha perdido en la escena internacional durante el mandato de la familia Kirchner, sobre todo tras aliarse con las posiciones de los gobiernos de Venezuela y Cuba. Pero España y Europa también quieren que se tenga en cuenta los intereses de los inversores españoles en Argentina.

Telefónica está presente en Argentina desde la privatización de los servicios telefónicos en 1990. La sociedad se ha consolidado como un grupo líder de empresas especializado en telecomunicaciones integradas.

Supuso la primera inversión significativa de capital español en este sector que ha contribuido, como lo ha hecho también en Brasil, a la modernización del desarrollo de las comunicaciones mediante inversiones de infraestructuras y una amplia oferta de servicios de telefonía fija, móvil e internet.

Según ha publicado la compañía con ocasión de una reciente exposición de su historia, Telefónica en Argentina gestiona 26,9 millones de terminales al cierre del 2015. Este año ha ingresado 3.915 millones de euros por facturación y un resultado operativo antes de amortizaciones de 1.006 millones de euros.

Ese mismo año, Telefónica ha invertido en Argentina 938 millones de euros, destinados a la ampliación de capacidad y cobertura principalmente de la red 4G, así como de las redes fijas.

Para el período 2016-2018, Telefónica anunció un plan de inversión por valor de 2.264 millones de dólares. Son inversiones que están en riesgo.

Cinco días de visita oficial del presidente Macri a España tienen objetivos muy relevantes como el de recomponer las relaciones de Argentina con España y con Europa. Pero la importancia de los objetivos no puede obviar que la seguridad jurídica es muy importante para las empresas y que las reglas de juego no se pueden cambiar a medio partido, sobre todo si es para favorecer a los amigos y perjudicar a los legítimos competidores.

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