JUNTA DE ACCIONISTAS

Más de cuatro horas de junta para su elec­ción entre duros re­pro­ches a su an­te­ce­sor, Ángel Ron

Saracho asume un Popular entre la resignación y una nueva ampliación

El mer­cado acoge con caídas su lle­gada frente al re­punte del 13% cuando fue de­sig­nado

Emilio Saracho
Emilio Saracho

Emilio Saracho ya es el nuevo pre­si­dente del Popular de ma­nera ofi­cial, tras re­cibir el 98% de los votos en una junta de ac­cio­nistas con­vulsa y que duró más de cuatro ho­ras. Presente en la sala aunque no entre los ac­tuales con­se­jeros de la en­ti­dad, Saracho ya debe tener claro que mu­chos pe­queños in­ver­sores se pliegan más a la po­sible venta del banco antes de tener que asumir una nueva am­plia­ción de ca­pi­tal.

Su nombramiento ha sido acogido con menos alegrías en los mercados, con una caída del 0,59%, frente al repunte del 11,66% logrado cuando se conoció su designación el pasado 1 de diciembre.

La junta de accionistas extraordinaria del Popular, con la que se inicia el relevo real de Ángel Ron por Emilio Saracho, ha estado minada de durísimas críticas y reproches por parte de una veintena larga de accionistas contra el ex presidente. La bienvenida de los accionistas al nuevo presidente no se ha visto acompañada con la recepción por parte de los mercados, ya que las acciones se dejaron un 0,59% frente al 13,66% que repuntaron cuando se conoció su designación.

Otros reclamaron que se retire al expresidente la pensión de 8,5 millones destinada a su jubilación. El Popular además ha dotado otros 15,64 millones adicionales para ese fin. Con esos 24 millones en total, el Popular ha contratado a una aseguradora, que se encargará de abonar 1,1 millones anuales mientras viva. El expresidente ha firmado una cláusula que le impide trabajar en cualquier empresa que compita con el Popular.

La junta de accionistas del Popular ha sido aún mucho más tensa que la ya vivida en abril de 2016, antes de la macroampliación de mediados del año pasado, los cambios en la cúpula, la lucha por el poder en el consejo de administración, las pérdidas millonarias y el desplome imparable de las acciones del grupo. Ya entonces algunos accionistas pidieron la dimisión de Ángel Ron y su equipo gestor. En la ahora celebrada, alguno ha mandado “a freír espárragos” a todo el actual consejo de administración.

Esos son los asuntos más reiterados por una veintena larga de accionistas para aprobar el nombramiento de Emilio Saracho como consejero ejecutivo y su ratificación en posterior junta como presidente. Pero en lugar de Saracho, la reunión de accionistas ha girado en torno a la figura de Ángel Ron, que físicamente no ha estado en la junta tras un consejo de administración en el que se le han agradecido los servicios prestados, como ha indicado Roberto Higuera, vicepresidente del Popular y que ha asumido la presidencia de esta junta.

Algunos inversores han calificado al ya ex presidente como “Ángel Extirmidador” o “Ángel caído”, mientras que otros han confiado en que Emilio Saracho sea el Ángel salvador de un banco que se encuentra en una situación “ruinosa” o “al borde de la quiebra”, como han argumentado algunos de los muchos accionistas que han tomado la palabra.

Además, se ha reprochado a Roberto Higuera el agradecimiento a Ángel Ron ya que es el responsable de la más delicada situación en la que se encuentra el Popular en su casi centenaria historia. Muchas críticas han coincidido en criticar la macroampliación de capital de mediados del año pasado, casi en vísperas del cambio de consejero delegado, con la salida de Francisco Gómez y la llegada de Pedro Larena procedente de Deutsche Bank.

“El señor Ron no ha reconocido ningún error”, ha reprochado Carlos Fernández Victorio en línea con algunos otros accionistas. Incluso, algunos han lamentado que Ángel Ron no estuviera presente. Roberto Higuera, en el turno de respuesta, ha respetado las críticas pero “no admito las descalificaciones personales”. El vicepresidente del Popular descarta que todo lo ocurrido sea responsabilidad única de Ron.

Nueva etapa

Algunos accionistas han dado la bienvenida al nuevo presidente. “Aunque tal vez debería darle el pésame. Su suerte será la de todos nosotros”, ha precisado Antonio Ramos. Otros en cambio, dudan de las intenciones de Emilio Saracho como nuevo presidente y si el banco acabará en manos de algún otro grupo más grande. Una posible salida para algunos inversores para que las acciones puedan recuperar el valor perdido, incluso antes que una nueva y “maldita” ampliación de capital, como se ha llegado a calificar la potencial operación.

“Ahora no te pagas ni un café con una acción del Popular”, ha ironizado el accionista Rafael Sánchez. Otros han cargado contra el actual consejero delegado, Pedro Larena, por haber afirmado que el Popular es “un bancazo” durante la presentación de los resultados del tercer trimestre, los primeros que asumía desde su llegada al cargo.

En la réplica, Roberto Higuera ha mostrado su malestar por los gruesos términos utilizados por algunos accionistas sobre la situación del banco, comparando al Popular con la situación de Bankia hace unos años cuando tuvo que ser intervenida. Las cláusulas suelo y la solución que ofrezca el banco también planeado sobre esta junta de accionistas, como aprovechó el representante de Adicae, Vicente Selva.

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