DESDE EL PARQUET

La banca europea recupera el interés

Después de años de crisis y de­cep­cio­nes, los grandes ges­tores vuelven a fo­ca­lizar su aten­ción en el sector ban­ca­rio. Los ana­listas des­tacan sobre todo a las en­ti­dades eu­ro­peas, mucho mejor fi­nan­ciadas que las es­ta­dou­ni­den­ses, que cuentan con una no­table ven­taja pues el di­fe­ren­cial de ren­di­miento es más ele­vado si se des­cuentan al­gunos casos que las­tran al con­junto del sec­tor.

La banca estadounidense por su parte tiene a favor el proceso de desregularización previsto aplicar por Trump. Un escenario en general muy positivo que favorece la inversión en bancos con posibilidades de lograr importantes retornos en relación al riesgo asumido.

Buena muestra de este creciente interés inversor ha sido la actualización de las perspectivas de JP Morgan sobre los dos grandes bancos españoles. La firma ha subido su estimación de precio objetivo para el Santander de 5,75 a 5,85 euros por acción, con un potencial alcista superior al 10%. También ha mejorado la expectativa de BBVA de 6,25 a 6,75 euros, con un potencial de revalorización cercana al 10%.

Esta actualización obligará al consenso del mercado a replantear sus valoraciones, cuyo promedio de estimación objetiva se sitúa ligeramente por debajo de la cotización actual de ambas entidades. Las noticias que llegan desde Europa alientan este optimismo. La semana pasada, Crédit Agricole y ABN Amor publicaron sus cuentas correspondientes a 2016, superando en ambos casos las mejores previsiones de los analistas.

El escenario bancario, sin embargo, no es del todo idílico, también hay algunas sombras con las dudas generadas en los últimos meses por la banca portuguesa e italiana, pero sobre todo con Grecia, principal fuente de preocupaciones del sector.

Los analistas financieros temen que los bancos griegos se queden definitivamente ‘sin carrete’ este mismo año. De momento, el sector está pasando de puntillas ante delicada situación de las entidades griegas, pero la debilidad de la economía helena está frenando el regreso de los depósitos al país, con lo que las posibilidades de crecimiento son prácticamente nulas y el riesgo de quiebra se acentúa.

Con la pérdida de popularidad del Gobierno y la zona euro en proceso de convulsión por la salida del Reino Unidos, Grecia retrocede de nuevo hacia la casilla de principios de la crisis pudiendo poner en un brete al conjunto de la banca en Europa.

Artículos relacionados