Gortázar, su con­se­jero de­le­gado, re­cuerda el coste mi­llo­nario para su grupo del res­cate

Gual (CaixaBank) prevé una concentración gradual de la banca por el proceso digital

Todos sus planes pasan por la in­te­gra­ción del por­tu­gués BPI aunque es­tu­diarán ofertas

Jordi Gual y Gonzalo Gortázar, CaixaBank.
Jordi Gual, pte. de CaixaBank.

El pre­si­dente de CaixaBank, Jordi Gual, se ha es­tre­nado en la pri­mera pre­sen­ta­ción de re­sul­tados anuales del grupo sin ha­berse des­po­jado del todo de su cargo al frente del Servicio de Estudios y ha mar­cado dis­tan­cias con las vi­siones y crí­ticas de al­gunos com­pe­ti­do­res. Aunque de­fiende y apuesta por el pro­ceso di­gi­tal, des­carta que el mismo vaya a pro­vocar grandes con­cen­tra­cio­nes. Su con­se­jero de­le­gado, Gonzalo Gortázar, re­chaza la crí­tica al an­tiguo sector de las cajas y sus es­cán­da­los, al tiempo que re­cuerda el coste para su grupo.

CaixaBank se ha caracterizado desde hace tiempo por su firme apuesta ante los avances tecnológicos que afectan al negocio bancario. Hace justo un año, lanzaba su aplicación ImaginBank para aquellos clientes más jóvenes y más reacios a acudir a una oficina física.

Eso sí, su presidente Jordi Gual no cae en mensajes apocalípticos como otros competidores, caso del presidente del BBVA, y descarta que toda la revolución digital suponga la desaparición de miles de entidades y tan sólo la supervivencia de algunas pocas en todo el mundo.

"Se trata de una transformación digital paulatina y la concentración va a ser algo más gradual de lo que vaticinan algunos gurús tecnológicos", sostiene Jordi Gual durante su primera presentación de resultados anuales de Caixabank, que han mejorado un 28,6% hasta 1.047 millones de euros.

Tanto Gual como su consejero delegado, Gonzalo Gotázar, se han encargado de explicar cómo la biodiversidad predomina entre sus clientes a la hora de relacionarse. Un 43,1% son considerados clientes digitales, pero un 74% de los mismos también acuden a la oficina física.

Reputación

Los máximos responsables de CaixaBank también han salido al paso de las críticas de algunos competidores que señalan a las antiguas cajas de ahorro como el origen de todos los males y descréditos que se ciernen desde hace tiempo sobre el sector financiero. Jordi Gual reconoce que es justo hacer algo de autocrítica, pero recuerda que la reciente crisis ha sido "más compleja por el marco regulatorio". El presidente de CaixaBank muestra su confianza en que "gradualmente se recupere" la confianza sobre el sector financiero español.

Por su parte, el consejero delegado del grupo ha recordado que la crisis ha costado a CaixaBank unos 4.500 millones de euros: 1.000 millones de Banca Cívica (ya devueltos); 3.000 millones de aportación a los fondos y 600 millones adicionales invertidos en la Sareb, el conocido como banco malo y en el que participó todo el sector salvo el BBVA de FG.

"Tenemos una posición diferencial", argumenta Gonzalo Gortázar. Ni el consejero delegado ni el presidente de CaixaBank han entrado en más valoraciones sobre posibles compras, casos de BMN o Popular, ya que están centrados en la operación del portugués BPI, cuyos todos los detalles se podrán conocer la próxima semana.

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