El re­corte del pre­su­puesto pone contra las cuerdas al mi­nistro De la Serna

Fomento se convierte en la 'cámara de los horrores' de los empresarios

Puertos, Corredor del Mediterráneo, ra­diales en quie­bra, lí­neas de AVE sin ce­rrar y ca­mio­neros con au­to­pistas gratis

Fomento quiere potenciar los trenes de carga y privatizar Renfe ...
Fomento, Renfe, autopistas...

El Ministerio de Fomento, que di­rige Iñigo de la Serna, se ha con­ver­tido en uno de los de­par­ta­mentos con más con­flictos abiertos de este Gobierno. A su ti­tular cada día le sale un ma­rrón nuevo por lo que tiene a todo su equipo apa­gando fuegos per­ma­nen­te­mente. En lo que va de le­gis­la­tura se ha con­ver­tido en el foco de los grandes pro­blemas por los in­nu­me­ra­bles ma­rrones que se le acu­mulan en su des­pa­cho. Estibadores, au­to­pistas que­bra­das, Renfe, co­rre­dores me­di­te­rrá­neos... todos son pro­ble­mas.

Tiene a los estibadores en guerra; a los empresarios catalanes, valencianos, murcianos y andaluces unidos como una piña para exigir la ejecución definitiva del Corredor del Mediterráneo; a las empresas concesionarias de las radiales en quiebra y a los bancos con el conflicto abierto por la liquidación; a los camioneros que se niegan a circular por las autopistas si no es gratis; varios proyectos de AVE sin cerrar porque no hay dinero. Y por si fuera poco tiene de frente al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que le ha recortado su presupuesto.

De la Serna es uno de los ministros que más interviene en los pasillos del Congreso de los Diputados y en la propia Cámara porque, desde que aterrizó, no le han dejado de llover conflictos. La situación de debilidad que tiene ahora el Ejecutivo parara sacar adelante reformas en el Parlamento le hacen aún más complicado su departamento ministerial.

Precisamente, las dificultades que el Ejecutivo tiene para pactar la reforma del sector de la estiba le han obligado a aplazar hasta el Consejo de Ministros del día 24 de febrero su aprobación. De momento ha con seguido que los sindicatos desconvoquen la huelga prevista para los días 20, 22 y 24 de febrero y se sienten a negociar con las empresas. Y es que, Fomento necesita el apoyo o la abstención del PSOE y también el respaldo de Ciudadanos para que pueda cumplir con las exigencias de Bruselas y evitar una sanción que se eleva ya a 21,5 millones de euros. Tras muchas presiones políticas, De la Serna se avino a retrasar hasta la próxima semana su aprobación siempre que patronal y sindicatos se sienten a negociar. La decisión venía precedida de una petición por parte del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y del propio PSOE para dar tiempo a alcanzar un acuerdo entre las partes.

Se estima que una huelga de este sector que mueve tanta mercancía y productos perecederos causa un gran daño paralelo que algunos inversores han cifrado en unos 50 millones de euros diarios, de ahí La gravedad y lo que supone un conflicto de este tipo. De hecho, algunas empresas estaban desviando ya muchos cargueros a otros puertos europeos.

En este conflicto concreto, el ministro se encuentra contra las cuerdas porque, por un lado, tiene el mandato de Bruselas de liberalizar el sector, bajo la amenaza, si no cumple, de una multa de 134.000 euros diarios. Y por otro, la pelea entre empresas y sindicatos. Los estibadores temen que la liberalización que se pretende produzca una devaluación de sus condiciones salariales y laborales por lo que exigen, entre otros aspectos, un registro de profesionales, petición que Fomento rechaza.

El Levante español pide el Corredor del Mediterráneo

Pero si en el problema de los estibadores tiene a sindicatos y empresas estibadoras presionándole, el lobby empresarial del Mediterráneo se ha unido más que nunca para exigir un impulso definitivo al Corredor ferroviario del Mediterráneo.

La Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), el Círculo de Economía, Fomento del Trabajo, empresarios como Juan Roig (Mercadona), Vicente Boluda (naviero), y otras 300 empresas se han unido más que nunca para meter presión al Gobierno y al ministro de Fomento para que agilice el proyecto que, según todas las partes implicadas, lleva atascado desde la anterior legislatura de Rajoy.

La plataforma y el lobby de presión exigen tres puntos clave para el desarrollo del Eje que une Almería hasta la frontera francesa. Reclaman la conexión de alta velocidad, ancho de vía internacional entre Almería y la frontera francesa para 2025 y un calendario firme para la doble plataforma de pasajeros y mercancías por todo el Levante español.

De la Serna se ha visto obligado a reaccionar también en este marrón y ha anunciado que el proyecto supone “una prioridad política”. No obstante, ha reconocido que se están produciendo incidencias técnicas. Como en otros asuntos pendientes, el problema que el Ejecutivo y el Ministerio de Fomento tienen no es otro que la falta de presupuesto para ejecutar las obras. Hasta el momento, se llevan invertidos unos 13.400 millones de euros y el presupuesto final asciende a unos 17.000 millones de euros. Es decir, se necesitan invertir unos 3.500 millones más, una cifra que, con el problema del déficit que el Estado arrastra, Montoro se niega a soltar por ahora.

Pese a todo, los empresarios instan al nuevo Ejecutivo a que ponga fecha a la alta velocidad entre Barcelona y Alicante y comprometerse también a que en exista ancho internacional ferroviario desde Almería hasta Francia. Boluda ha pedido al ministro De la Serna que tenga “una visión cortoplacista” e invierta en la finalización de las obras, “una infraestructura que sufre importantes retrasos”, ha subrayado.

El eje ferroviario que prevé enlazar Algeciras, Almería, Murcia, Alicante y toda Cataluña con Hungría, conectará con toda Europa a través de 3.500 kilómetros de ancho internacional. Será lo que se denomina el gran proyecto ferroviario del Siglo XXI y abrirá las puertas a todo el eje Mediterráneo hacia el norte de Europa.

No a circular por las autopistas

Los camioneros están también contra Fomento por la propuesta de su titular Íñigo de la Serna de querer que circulen por las autopistas. Por ahora, la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ha señalado que el plan de desvío de camiones que quiere impulsar el Ministerio debe ser voluntario para el transportista y que, si es obligatorio, que sea “gratuito”.

El proyecto del ministro es que los camiones de transporte de mercancías desvíen su trayecto por las autopistas a cambio de una bonificación en el peaje. El plan se aplicó ya de forma experimental durante unos meses en 2015 en media docena de tramos de autopistas, y de forma voluntaria, a cambio de un descuento del 50% en el peaje.

La idea ha sido lanzada por las presiones también de las varias comunidades autónomas para intentar desviar a los camiones de las carreteras nacionales pero la solución es complicada por la falta de presupuesto para subvencionar parte del peaje.

El cuarto conflicto que existe con las constructoras, bancos y fondos de inversión por las ocho radiales españolas en quiebra es similar al resto de los problemas que Fomento tiene abiertos. El Gobierno se niega a reconocer los 5.000 millones que las empresas reclaman y la sitúa en menos de 3.000 millones. De momento, las negociaciones están bloqueadas y el asunto encallado. Suma y sigue.

Artículos relacionados