Desligada de Garanti, la zona de Euroasia tan sólo supone el 3,5% del beneficio

FG trata de reponerse del mal trago chino con un café turco

Hasta hace poco, el presidente del BBVA aún presumía de su posición relevante en China

Garanti
Garanti, BBVA.

El cuento chino del presidente del BBVA, Francisco González (FG), llega a su final mientras se acrecienta su pasión turca por Garanti. Una década después, el grupo español rompe con su socio chino CNBC de manera casi completa, con la venta de la ya reducida participación que tenía en el banco asiático. El área de Euroasia, ya desligada de Turquía, tan sólo supone un 3,5% del beneficio atribuido del BBVA, incluso por detrás de España si se descuentan las pérdidas de la pesada actividad inmobiliaria.

Noviembre de 2006. Fue en aquel en­tonces cuando el pre­si­dente del BBVA, Francisco González, sa­caba pecho por su en­trada ac­cio­na­rial en CNCB, el Citic Bank Chino, y en su hol­ding CIFH, con sede en Hong Kong. Escoltado por aquel en­tonces de un José Ignacio Goirigolzarri como con­se­jero de­le­gado, FG se erigía casi como el Marco Polo de la banca es­pañola con la en­trada en el gi­gan­tesco país asiá­tico.

Casi una dé­cada des­pués, el pre­si­dente del BBVA pone punto y final a una fra­ca­sada aven­tura que lo único que ha pro­por­cio­nado es un con­sumo de ca­pital en los úl­timos años sin lo­grar avances sig­ni­fi­ca­tivos en el com­plejo sis­tema fi­nan­ciero chino. Mientras tanto, FG se ha pa­sado del té chino al café turco, con la gran apuesta hecha por Garanti.

En un prin­ci­pio, cuando ya se había en­trado en Turquía, todos sus re­sul­tados se en­glo­baban bajo la de­no­mi­na­ción de Euroasia. Eso ya ha cam­biado en los úl­timos tiem­pos, y Turquía ha pa­sado a re­pre­sentar el 14% del be­ne­ficio atri­buido del banco, casi el doble de lo que ob­tiene el BBVA en España si se des­cuenta el lastre del ne­gocio in­mo­bi­lia­rio.

Euroasia ya tan sólo re­pre­senta el 3,5% del be­ne­ficio atri­buido del banco pre­si­dido por FG y poco más de un 1% del margen neto. En la junta de ac­cio­nistas ce­le­brada a me­diados de marzo de 2013, unos meses antes de que co­men­zara a des­pren­derse de sus par­ti­ci­pa­ciones en su socio chino, el propio FG des­ta­caba desde Bilbao que "tenemos una po­si­ción re­le­vante en China". Como si en lugar de ser de Chantada, fuera de la propia ca­pital de Vizcaya.

Dicha re­le­vancia co­menzó a perder peso en un BBVA más en­fo­cado en Turquía, la gran pa­sión de su pre­si­dente, y con la apor­ta­ción cada vez más re­le­vante (46,3% del be­ne­ficio en 2016) de México, un mer­cado en el que Francisco González nunca fue un en­tu­siasta ya que la apuesta era del en­tonces pre­si­dente del BBV, Emilio Ybarra, y su con­se­jero de­le­gado, Pedro Luis Uriarte.

Expansión errá­tica

La po­lí­tica de ex­pan­sión in­ter­na­cional del Francisco González al frente del BBVA ha sido de lo más cam­biante en los úl­timos años, como se de­muestra con la prác­tica sa­lida del chino CNCB me­diante la venta de un 1,7% de su par­ti­ci­pa­ción, que queda ya re­du­cida a un re­si­dual 0,3%.

El BBVA es­grime que con esta úl­tima venta, por unos 554 mi­llones de eu­ros, le ge­nera una plus­valía neta de unos 177 mi­llones de eu­ros. Desde que co­menzó su to­cata y fuga del socio chino, el grupo de FG ha per­ci­bido, según la co­mu­ni­ca­ción ofi­cial, unos 4.600 mi­llones de euros por la venta de ac­cio­nes, que con­trastan con los 3.300 mi­llones de euros in­ver­tidos en la aven­tura. En to­tal, un flujo de caja de unos 1.300 mi­llo­nes.

Junto a ese efec­tivo, se suma una me­jora de cuatro puntos bá­sicos en la ratio de ca­pital de má­xima ca­lidad (CET1). En el debe, FG debe sumar todos los viajes pro­mo­cio­nales hasta China o el es­fuerzo de al­gunos ex­di­rec­tivos como Manuel Galatas, al frente en­tonces de su ofi­cina en Hong Kong y luego di­vi­dido entre China y Turquía.

Galatas, al fi­nal, se unió en un pro­yecto de crow­fun­ding a pri­meros de este año junto al an­te­rior con­se­jero de­le­gado del BBVA, Ángel Cano. Al fi­nal, Dios los hace y FG los junta, pero lejos de su pre­sen­cia.

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