Monitor del Seguro

Las claves de la evo­lu­ción del se­guro de Vida en 2016

Atonía del ahorro y sensibilidad al riesgo

Mapfre lanza el Cupón Rendimiento II, un unit linked a 8 años vin­cu­lado a deuda emi­tida por Santander

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Fernando Matas y Antonio Huertas, Mapfre.

Pese a que el en­torno fi­nan­ciero ha ayu­dado poco a la evo­lu­ción del se­guro de Vida, 2016 se ha ce­rrado con cre­ci­mientos in­ter­anuales no vistos desde hacía mucho tiempo. El ahorro ges­tio­nado por estas pó­lizas subió un 6% en el año hasta los 177.818 mi­llones de eu­ros. Este cre­ci­miento tiene de­trás el apoyo de una agre­siva cam­paña por parte del sector ase­gu­rador y ban­cario para con­vencer a la so­ciedad de la ne­ce­sidad de aho­rrar ante el riesgo de re­duc­ción de la pen­sión pú­blica de ju­bi­la­ción.

Y también un contexto en el que los depósitos bancarios, los instrumentos financieros preferidos por los españoles (acaparan el 40% del ahorro financiero de las familias entre depósitos a plazo y a la vista), están dando rentabilidades próximas a cero, con el consiguiente trasvase a otros productos, como los seguros.

En 2016, hay que destacar el éxito de las rentas vitalicias aseguradas, que se consolidan como sistema de previsión complementario. Según acaba de revelar Unespa, a cierre del ejercicio, 8.431 personas mayores de 65 años transformaron el dinero logrado con la venta de algún elemento patrimonial (una 2ª vivienda, fondos de inversión, acciones, etc.) en una fuente garantizada de ingresos de por vida, con un volumen bajo gestión de 769 millones.

La cantidad es aún modesta pero hay que tener en cuenta que las entidades empezaron a comercializar estos productos hace poco más de un año, instrumentos a los que se les otorgó ventajas fiscales con la última reforma del IRPF. También han funcionado muy bien los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS), con unas provisiones de 10.222 millones y un crecimiento del 27,47%; y, sobre todo, los Seguros Individuales de Ahorro a Largo Plazo (Sialp), conocidos también como Planes de Ahorro 5, que han crecido un 118% hasta los 1.990 millones de euros.

Los datos sobre el papel son buenos, aunque hay que tener en cuenta también que en 2015 el seguro de Vida hizo muy poco, apenas creció un 0,8%. En cualquier caso, la radiografía es diferente si a las cifras puras y duras se le añade un componente macroeconómico: el ahorro gestionado medido en porcentaje sobre la renta disponible de los hogares, que supone, de alguna manera, “comparar los motores con su carburante”, según explicaba recientemente la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos.

De este análisis se extrae una conclusión diferente. Salvo en el caso de las Rentas, que entre 2010 y 2016 han pasado a representar del 5,1% al 7,9% de la renta disponible, la mayoría de los productos de ahorro muestran una evolución muy débil en términos de renta disponible. Hay varios aspectos especialmente preocupantes. El que más inquieta al sector es la atonía del ahorro colectivo, que no es que crezca poco, sino que disminuye.

Lo hace en términos de renta disponible: se ha ido reduciendo progresivamente a lo largo de los años desde el 7% de 2006 al 5,3% de 2016. Y también en términos absolutos: las provisiones técnicas de los seguros de Vida Ahorro colectivos se redujeron el pasado año un 2,5% hasta los 35.938 millones.

Es en este contexto en el que la industria aseguradora ha pedido en reiteradas ocasiones la implantación de un sistema de ahorro de adscripción cuasiobligatorio en el ámbito empresarial al que el trabajador se incorporaría por defecto, manteniendo la posibilidad de salirse del esquema si así lo quiere.

Otra evolución que llama la atención por ser la contraria a la esperada y deseada por buena parte del sector asegurador en un contexto de bajos tipos de interés es la de los productos en los que el tomador asume algo más de riesgo, como los vinculados a activos, los conocidos como unit linked, que en 2016 han seguido retrocediendo tanto en ahorro gestionado, un 8%, como en número de asegurados, un 4%. Su peso en términos de renta disponible de los hogares ha ido descendiendo cada año de crisis desde el 2% de finales de 2007 hasta el 1,6% de 2016.

Esta evolución indica que tras la crisis se mantiene una elevada sensibilidad al riesgo. El perfil del cliente es claramente conservador. Según explica Silvia Ávila, subdirectora general de Banco Sabadell y directora de bancaseguros, el 75% del ahorro se concentra en productos de seguros con rentabilidad garantizada y en planes de pensiones monetarios, de renta fija y garantizados.

No obstante, quizá 2017 sea por fin el del despegue de estos y otros productos de más riesgo. Según explicaba el CFO de Mapfre, Fernando Mata, en la presentación de los resultados correspondientes a 2016, en las renovaciones se está percibiendo un cambio: “Hemos visto que en el mercado se tiende a asumir un poco más de riesgo por parte del asegurado”. En el mismo sentido, el presidente de Mapfre, Antonio Huertas, explicaba que hay mucho ahorrador que busca alternativas a los productos tradicionales (como los depósitos): “Y ahí están otros instrumentos alternativos más rentables asumiendo más riesgo”.

De hecho, la entidad acaba de anunciar el lanzamiento de Cupón Rendimiento II, un unit linked a 8 años vinculado a títulos de deuda emitida por Banco Santander.

Por tanto, de todos estos datos se puede concluir que el seguro de Vida experimentó en 2016 un esperanzador empuje, pero las familias siguen ahorrando poco; y mal, en productos que ofrecen rentabilidades mínimas.

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