Monitor de Consumo Bancario

La reforma de la ley se limitará a un testimonial puñado de artículos

Justicia le para los pies a De Guindos y su revolución hipotecaria

La banca insiste pero no logra introducir la alternativa al actual Euríbor

deguindos
Luis De Guindos, ministro.

“Apenas ocho, 10 ó 12 artículos”. Son palabras del ministro Luis De Guindos sobre el alcance real que tendrá la reforma ‘en profundidad’ de la Ley Hipotecaria impulsada por el ministerio de Economía que encabeza, y que ha sido frenada en seco por otro ministerio, el de Justicia. Éste ha logrado hacer valer su criterio: las modificaciones en la redacción del articulado deben limitarse a la transposición de la directiva europea sobre contratos de crédito.

Tampoco se in­cluirá un in­di­cador de re­fe­rencia di­fe­rente al Euribor, para dis­gusto del sector fi­nan­ciero.

No está el horno para bo­llos

Justicia se opone a in­tro­ducir mo­di­fi­ca­ciones de ca­lado en la Ley en un mo­mento en que la con­flic­ti­vidad so­cial por los desahu­cios y las cláu­sulas abu­sivas sigue es­tando al rojo vivo. Una opi­nión que com­parte la pa­tronal ban­ca­ria, que a través de su pre­si­dente, José María Roldán, ha de­cla­rado que abordar ahora una re­forma que ponga patas arriba la nor­ma­tiva hi­po­te­caría po­dría ser pe­li­groso para un mer­cado que vuelve a fun­cionar de “manera efi­cien­te”.

Será, pues, el mi­nis­terio de Justicia el que lleve la voz can­tante en la tra­mi­ta­ción de la re­forma, que según las pre­vi­siones se en­viará a las Cortes en abril o mayo para que sea de­ba­tida. Una vez apro­bada, cons­ti­tuirá la trans­po­si­ción a nuestro or­de­na­miento ju­rí­dico de la di­rec­tiva eu­ropea que busca la uni­fi­ca­ción del mer­cado de cré­di­tos.

La norma co­mu­ni­taria prevé una serie de ga­ran­tías de pro­tec­ción a los con­su­mi­dores orien­tadas a pre­venir los des­manes que se con­vir­tieron en ha­bi­tuales du­rante los años pre­vios a la cri­sis: las en­ti­dades de­berán fa­ci­litar a los usua­rios de cré­ditos para bienes in­mue­bles la misma in­for­ma­ción que fi­gure en la pu­bli­ci­dad. Igualmente, es­tarán obli­gadas a pro­por­cionar una ficha con in­for­ma­ción “pormenorizada” sobre el con­trato.

Otras obli­ga­ciones para las en­ti­dades pres­ta­mistas que con­sagra la di­rec­tiva serán crear una base común para cal­cular la tasa anual equi­va­lente (TAE) ex­cluidos los gastos no­ta­ria­les, además de una co­rrecta va­lo­ra­ción de la sol­vencia del con­su­midor antes de con­ceder un cré­dito.

Los cri­te­rios para esta eva­lua­ción serán los in­gre­sos, gastos y ca­pa­cidad eco­nó­mica del deu­dor, en lugar del “valor pre­sente o fu­turo del bien in­mue­ble”, como su­cedía en los tiempos de la bur­buja. De esta ma­nera se pre­tende evitar que los bancos hin­chen las ta­sa­cio­nes.

La di­rec­tiva con­templa tam­bién otras me­jo­ras, como la prohi­bi­ción de con­di­cionar la con­ce­sión de la hi­po­teca a la con­tra­ta­ción de otros pro­ductos de la en­ti­dad. Asimismo, deja abierta la po­si­bi­lidad de la da­ción en pago al no per­mitir que se coarte la li­bertad de las partes para acordar que la deuda quede sa­tis­fecha con la trans­fe­rencia de la ga­rantía al pres­ta­mista.

Adiós al nuevo ín­di­ce La opo­si­ción del PSOE ha sido de­ter­mi­nante para que el Gobierno re­nuncie a la in­tro­duc­ción de un nuevo in­di­cador de re­fe­rencia al­ter­na­tivo al Euribor. La pe­lota queda así en el te­jado de las en­ti­da­des, que ten­drán que tomar la ini­cia­tiva para volver a hacer flo­recer la ren­ta­bi­lidad del mer­cado de cré­di­tos.

Las fuentes con­sul­tadas con la prensa hacen re­fe­rencia al alto coste po­lí­tico que ha­bría su­puesto sa­tis­facer las de­mandas de la banca en este sen­tido, ya que el Euribor se en­cuentra en los ni­veles más bajos de su his­to­ria, con lo que la crea­ción de un nuevo ín­dice no haría sino en­ca­recer las hi­po­te­cas.

@josesmendoza81

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