El pro­ceso de con­cen­tra­ción em­pre­sa­rial po­dría ini­ciarse en los pró­ximos meses

El sector turístico toca techo pese a su buen momento

Los datos si­guen al alza, pero ya se ha al­can­zado una ma­durez di­fícil de su­perar

Turistas en la Alhambra, Granada
Turistas en la Alhambra, Granada

Las ci­fras sobre el tu­rismo si­guen plas­mando una es­ca­lada nunca vista antes en España. Los ni­veles de ré­cord han alen­tado a la in­ver­sión en los úl­timos tiem­pos, pero el fuerte em­puje po­dría verse con­ge­lado pró­xi­ma­mente, pre­ci­sa­mente, por esas cotas tan ele­va­das. No le queda otro re­medio que rein­ven­tarse y ahondar en la con­cen­tra­ción si quiere se­guir avan­zando a nú­meros más al­tos. Todo ello, pese a que las ex­pec­ta­tivas de cara a la pró­xima tem­po­rada son po­si­ti­vas.

El sector del turismo no para de acrecentar su paso a medida que el tiempo avanza. Y lo hace pese a las voces discrepantes que dicen que ya ha sumado demasiado y que su madurez puede empezar a ser un problema para consolidar esa tendencia en los meses venideros. Y es que, sin ir más lejos el superávit turístico supone ya un 11,2% más que hace un año, 3.559 millones de euros más, tal y como se observó en los datos provisionales de la balanza de pagos del Banco de España.

Que la industria del turismo acumule un saldo positivo de 33.314 millones de euros en los nueve primeros meses del año, es algo que se toma positivamente por parte de los agentes del mercado, pero que genera preocupaciones porque cada vez resulta más complicado crecer. Sobre todo, a las principales compañías, a las que le puede afectar el cambio de rumbo en las políticas monetarias de los bancos centrales. Hasta ahora, con tipos en mínimos.

En general, los ingresos vinculados al turismo de la balanza de pagos que corresponden al gasto realizado por los turistas extranjeros que implica a nuestro país lograron alcanzar los 47.642 millones de euros de enero a septiembre de este ejercicio. Esto representa un 11,8% más (5.017 millones de euros más) que en el mismo periodo del año anterior.

En septiembre, el saldo del turismo avanzó un 10,8%, hasta los 4.502 millones de euros, como respuesta a unos ingresos de 6.687 millones de euros. Es decir, un 11,2% más que en el mismo mes en el año pasado, al mismo tiempo que los pagos aumentaron un 11,9%, hasta los 2.185 millones de euros.

De hecho, de enero a septiembre, más de 66,1 millones de turistas extranjeros visitaron España (un 10,1% más), tal y como describe la encuesta Frontur, con un gasto total de 69.892 millones de euros, una mejora del 13,9%, según los datos de Egatur. El momentum es positivo, algo que es principalmente lo que preocupa a los analistas.

Los problemas a futuro

Fuentes del mercado consultadas vuelven a redundar que el problema de las empresas del sector, con este clima positivo de fondo y con perspectivas para que el consumo siga empujando al alza, es “el acceso a la financiación” que cada vez será más caro a medida que el Banco Central Europeo vaya tensionando la rueda del dinero.

Hasta ahora las empresas turísticas han podido realizar inversiones bastante suculentas con las que han podido expandir sus negocios. Pero ahora moverse en esta línea va a ser mucho más complicado. “Hay dos maneras de que sigan creciendo de manera consistente: la primera es que el crecimiento mundial sea en 2018 por encima de las previsiones que hasta ahora hay encima de la mesa; y la segunda es que se produzca una concentración en el sector por parte de las principales hoteleras o agencias de viajes”, sostienen estas fuentes.

En este sentido, la llegada de turistas extranjeros a España crecerá un 7% en el cuatro trimestre, según las estimaciones del informe Coyuntur, que subraya que se superarán los 80 millones de visitantes batiendo nuevos máximos que tenemos hasta día de hoy.

El año pasado el sector alcanzó un superávit de 36.040 millones de euros, un aumento del 2,3% frente al año anterior. El 'lobby' turístico que concentra a las compañías turísticas más relevantes españolas no ha modificado su previsión de crecimiento del 4,1% de la actividad turística en 2017, aunque, eso sí, alerta de que puede recortare un punto y bajar al 3,1% por la recuperación otros destinos y el descenso provocado por la crisis catalana.

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