Monitor del Seguro

Un 28% de las ase­gu­ra­doras ponen en marcha pro­yectos sin de­finir una es­tra­tegia

Seguro: el ‘maquillaje digital’ no vale

Unespa es­tu­diará el im­pacto en el sector de in­tro­ducir tec­no­lo­gías block­chain

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Aparte del asunto de las pen­sio­nes, la tec­no­logía es la piedra de toque del se­guro. Los pro­fundos y rá­pidos cam­bios que tras­forman a las per­so­nas, la so­cie­dad, las em­pre­sas, los ne­go­cios… obliga a re­fle­xionar sobre el fu­turo de la in­dus­tria. Se trata de un asunto de vida o muerte. Y no es exa­ge­rado: la adap­ta­ción a los nuevos ries­gos, a las nuevas formas de co­mu­ni­carse con los clien­tes, a las nuevas de­mandas de los ase­gu­rados y a las nuevas po­si­bi­li­dades de re­coger y ana­lizar los datos será clave

Y lo será porque se trata de sobrevivir en un sector en el que la competencia cada vez es mayor y la presión sobre los resultados por el contexto financiero y regulatorio también.

Las aseguradoras son conscientes de ello. Una prueba es el hecho de que en el año que estamos a punto de estrenar la estrategia 'Estamos Seguros' va a dedicar buena parte de sus trabajos a la innovación. En este marco, la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, ha adelantado que se va a crear un Comité de Expertos para asesorar al sector sobre las posibilidades que presenta la innovación. Además, Unespa tiene previsto el estudio específico de qué campos de la actividad aseguradora pueden mejorar y agilizarse en su gestión mediante la introducción de tecnologías blockchain.

Son muchas las industrias, entre ellas la bancaria, que se han mostrado interesadas en esta tecnología. Pero en el caso del seguro puede llegar a ser especialmente importante. Entre otras cosas, el blockchain permitirá crear contratos inteligentes, que quedan registrados en la red y que pueden ejecutarse de forma autómatica tras el cumplimiento de una serie de condiciones pactadas entre asegurador y cliente. Esta tecnología se puede aplicar a la base misma de la operativa del negocio: formalización de contratos, declaración de siniestros y procesos de pago, proporcionando autonomía, seguridad y confianza al cliente final. No obstante, en el caso concreto del blockchain el sector tiene claro que se trata de algo a investigar con la vista puesta en el medio y el largo plazo, como la Inteligencia Artificial y el Machine Learning. Antes de ello tienen otras prioridades, como el Big Data, el Internet de las Cosas (IoT) y todas las tecnologías relacionadas con la movilidad.

La industria, por tanto, es muy consciente de la necesidad de zambullirse de lleno en el mundo digital. Pero el camino que hay que recorrer no es fácil ni está exento de obstáculos. Según un reciente estudio elaborado por ICEA (Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones) e Indra, “aspectos como la insuficiencia de presupuesto, falta de apoyo por parte de la dirección, la carencia de las habilidades necesarias, los sistemas informáticos anticuados, e incluso el marco regulatorio, son algunos factores que dificultan, y a veces frenan, la ejecución de estas iniciativas”.

Con dificultades o no la transformación es obligatoria; por eso muchas compañías intentan dar respuesta a esta nueva demanda que surge desde el punto de vista del negocio, e incluso del marketing, ‘pareciendo’ digital: se lanza un portal por aquí, se estrena una app por allá, se vende por Internet…: “Es el maquillaje digital, un cambio de cara que no es suficiente para transformarse”, según aclaraba Luis Carrasco, director de Soluciones de Indra, en la presentación del informe. Y otras lo intentan, pero no saben a dónde van: “Tengo la sensación de que algunas aseguradoras se introducen en la transformación digital por moda”, explicaba en este mismo acto Carlos Beldarrain, socio responsable de banca y seguros de Indra. La afirmación la apoyaba en un dato: casi un tercio de la muestra, el 28,6%, afirma haber puesto iniciativas en marcha en el ámbito digital, pero sin haber definido explícitamente una estrategia. Y esto no puede ser. Antes de empezar a andar este largo y arduo camino hay que definir los objetivos, pensar en la compañía que se quiere ser dentro de 10 años, según insisten los expertos.

Esto es especialmente cierto en aseguradoras internacionales, como el caso de Mapfre. Pablo Guerra, subdirector Corporativo, Tecnología y Procesos de la aseguradora, explica que “tras la transformación digital hay una estrategia global. El área corporativa de la entidad hace de paraguas de lo que se hace en varios países. A cada país se le hace un análisis de madurez y se le indica por dónde debe ir para avanzar”. Que el camino no es fácil no se le escapa a nadie. Jorge Nicolau, subdirector general de Medios de VidaCaixa, explica que “llevamos 3 años de locos”.

En esta aseguradora la transformación se percibe como la combinación de cinco temas: omnicanalidad, analítica, experiencia de cliente, comunicación con los clientes y la innovación. La combinación es la ‘experiencia de cliente memorable’: “Suena muy sexy, pero en realidad esto es muy metodológico. Cuesta mucho convencer a la organización de todo el esfuerzo que hay que hacer”. Agustín de la Cuerda, COO de Allianz, explica que desde el principio se movilizó a toda la compañía: “Un programa de transformación digital si no se lleva trasversalmente desde la alta dirección será superficial y no tocará el modelo, y entonces no se está transformando, se está maquillando”.

Estas compañías citadas forman parte del 59,5% de las aseguradoras que han impulsado algún proyecto de transformación digital, según los datos del estudio de Icea e Indra. Hay, por tanto, un nada despreciable 40,5% que no ha puesto en marcha ninguna iniciativa, principalmente por falta de recursos, tanto económicos como de personal y tecnológicos, y la falta de conocimiento. Además, no todo lo que se intenta sale. De las compañías que sí están haciendo cosas, el 45,2% ha llevado a cabo estrategias exitosas, pero hay un 14,3% que fracasado, fundamentalmente por problemas derivados de la organización y la estructura de las compañías.

También resulta revelador que, en general, en el sector asegurador exista una percepción de optimismo al tomar estas tecnologías como una oportunidad para las compañías y para el sector; pero las aseguradoras se ven a si mismas de una forma más optimista que al conjunto de la industria, a la que ven más amenazada por la llegada de estas nuevas tecnologías.

Esas amenazas pueden tomar formas concretas, como la de empresa insurtech. Pero hay que tener en cuenta que, hoy por hoy, son pocas las firmas tecnológicas del sector que ofrecen el rango completo de servicios que dan las aseguradoras. Según explica Marcial Fernández, director del Área de Organización, Sistemas y Entorno Web de ICEA, “la mayoría se centra en una parte de la cadena de valor que entienden que no está suficientemente cubierta por las aseguradoras tradicionales”.

Este experto considera que, ante lo mucho que les cuesta a estas aseguradoras tradicionales transformarse, una buena estrategia es invertir o llegar a acuerdos con las insurtech. Y muchas lo han hecho, pero lo cierto es que España no se distingue precisamente por su actividad en este ámbito: el 64% del total de estas transacciones se realizan en EEUU, el 6% en Reino Unido, y España no aparece ni en el gráfico.

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