Los ana­listas nor­te­ame­ri­canos an­ti­cipan el final del ciclo al­cista en Estados Unidos

Wall Street mete miedo a los gestores, que extreman las cautelas en diciembre

La li­quidez se con­vierte en el ac­tivo es­trella por los má­ximos de los ín­dices neo­yor­quinos

Dow Jones
Dow Jones, Bolsa de NY.

La subida de los úl­timos días de no­viembre (el Ibex 35 se re­va­lo­rizó desde los 9.993 hasta los 10.267 puntos entre los días 21 y 29) ha que­dado muy di­luida por la úl­timas caídas que en­frentan al se­lec­tivo al reto de pe­lear de nuevo por se­guir por en­cima de los 10.000 pun­tos. Pero no es el corto plazo lo que im­porta a nivel glo­bal, porque se está ges­tando un es­ce­nario preo­cu­pante en Wall Street que puede dar un vuelco a todas las bolsas mun­diales en 2018.

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Muchos gestores están recomendando a sus clientes bajar las revoluciones en bolsa en el último mes de año. Nada nuevo, porque muchas firmas ya se han puesto manos a la obra en las últimas semanas para reducir riesgos. “Con el Dow Jones en los 24.000 puntos no queda otra que extremar las cautelas. Puedes perderte una subida a muy corto plazo, pero el riesgo de quedarse enganchado es enorme”, señalan en una gestora internacional que está reduciendo posiciones, sobre todo en el sector bancario.

Para los gestores, la decisión es muy difícil. La renta variable aporta el plus de rentabilidad que en un escenario de tipos de interés cero en Europa (el EuroStoxx 50 sube más de un 7% en 2017) resulta imposible conseguir en otro tipo de activos. Quedarse fuera del mercado tiene riesgos, pero mantenerse invertido a toda costa implica enfrentarse a un número de incógnitas crecientes, porque las valoraciones son tan exigentes en Estados Unidos que el ciclo alcista puede saltar por los aires en cualquier momento.

Los recelos de los inversores crecen y los grandes bancos de inversión estadounidenses no evitan ya la mención a un cambio de escenario brusco. Goldman Sachs ha dicho que los precios de los activos (tanto de las acciones como de los bonos) están en los niveles más altos desde hace casi 120 años. Y avisa que esa extraña coincidencia de burbuja de renta fija y renta variable puede provocar el advenimiento de un mercado bajista.

“La oposición política a las reformas de Donald Trump ha sido siendo intensa todo el año. Ha conseguido sacar adelante la reforma fiscal en el último momento, pero esta posibilidad estaba descontada en un 99%. Puede provocar una subida a muy corto plazo, pero creo que será de muy corto recorrido porque casi nadie apostaba porque la reforma se quedara en el camino. Después del mayor rally de la bolsa americana desde 1929 hay que evitar cualquier tipo de confianza”, señalan fuentes bursátiles.

Las propias actas de la Reserva Federal advierten ya de los primeros síntomas de descontrol de las valoraciones en los mercados financieros por más que la economía estadounidense sigue dando signos de fortaleza. En la misma línea, los analistas de Bank of America Merrill Lynch creen que 2018 puede representar el fin del mercado alcista y se prepara para soltar lastre en forma de riesgo de sus carteras.

En España, la prioridad de muchos gestores es la liquidez, que se han convertido en la nueva estrella de las carteras. Los inversores quieren tener el cargador lleno para aprovechar las oportunidades puntuales que pueda ofrecer un mercado que va a vigilar como nunca a Wall Street. A estos niveles los expertos vaticinan mucha volatilidad y quieren ganar margen de maniobra para intentar aprovechar los momentos buenos.

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