La media en el Santander es de 38 años y no se ele­vará con la in­te­gra­ción del Popular

Empleados de banca: cada vez más jóvenes y mejor preparados

En cam­bio, los con­sejos de ad­mi­nis­tra­ción de la banca su­peran los 60 años

Carné Joven de la Comunidad de Madrid
Joven pero con Visa.

La edad de un em­pleado de banca con­verge, cada vez más, con la media de un de­por­tista de élite, como con­se­cuencia de la re­con­ver­sión pro­funda del sector du­rante los años de cri­sis. Las nuevas fu­siones o in­te­gra­ciones ya dejan poco es­pacio para los ban­ca­rios ma­du­ros. La úl­tima oferta del Santander a los sin­di­catos re­cu­pera las pre­ju­bi­la­ciones para em­pleados de más de 50 años y la media de la edad de su plan­tilla se sitúa en los 38 años.

En cambio, la media de edad de los consejeros de la banca española supera los 60 años, con FG (BBVA) como "el abuelo" de los presidentes.

Las plantillas de los bancos españoles se han convertido en un espacio casi vedado para aquellas personas con una determinada edad. Los últimos lustros lo han puesto de manifiesto y las nuevas integraciones y fusiones dejan poco espacio para aquellos trabajadores con más de 50 años de edad. Eso sí, el rejuvenecimiento de los bancarios se acompaña, por otro lado, con una mayor preparación laboral.

La última oferta de prejubilaciones del Santander a los sindicatos para la reducción de los servicios centrales de su propio grupo y los del Popular, la entidad en proceso de integración, deja bien a las claras cómo aquellos empleados con más de 50 años de edad son algo más que prescindibles en las actuales circunstancias del negocio bancario.

Desde finales del siglo XX, con las grandes fusiones bancarias (BSCH ó BBVA), en el sector bancario se impusieron prejubilaciones incluso por debajo de los 50 años de edad, cuando aún se podían hacer con cargo a reservas. Cuando se impuso que el impacto era sobre beneficios, dicha tendencia desapareció.

Sin embargo, los constantes ajustes realizados en todo el sector, por las forzosas fusiones entre entidades sin apenas eficiencia y rentabilidad, revitalizó el proceso de jubilaciones anticipadas para los empleados de determinada edad y con un perfil menos acorde con las necesidades de la mayoría de los bancos.

El Santander es un ejemplo de esa evolución. Según su último informe anual de 2016, la media de edad de sus empleados es de 38 años, con nueve de antigüedad y casi la mitad de su plantilla (49%) con estudios universitarios. El grupo presidio por Ana Botín parece poco dispuesto a que estas variables empeoren con la integración del Popular, aunque ello conlleve asumir los planteamientos de los sindicatos.

Según cifras de Comisiones Obreras (CCOO) respecto al pasado ejercicio, la media de edad de los empleados de banca se situaba en los 45 años y sus máximos responsables ya asumían que una nueva ronda de fusiones o integraciones conllevará una rebaja significativa de dicha media en el sector.

Alto contraste

La otra cara de la moneda en la banca española es la de los consejos de administración de las principales entidades del sector. En ninguna de ellas, la media de edad de los consejeros se sitúa por debajo de los 60 años de edad y pocos de ellos, a título individual, podrían trabajar en las plantillas de sus respectivos bancos con las condiciones laborales que se han impuesto en los últimos años.

El contraste es, incluso, más significativo en el caso de la edad de los presidentes de cada uno de los bancos. Francisco González (FG), del BBVA, es el más longevo en el cargo a sus 73 años de edad casi recién cumplidos, el pasado mes de octubre. Eso sí, si no modifica los estatutos, su salida se producirá al cumplir los 75 años.

Tras el acoso y derribo a Ángel Ron en la presidencia del Popular, la presidenta del Santander se sitúa como la más joven al frente de un banco español. Ana Botín, con 57 años, aún cuenta con el consejero de edad más avanzada en su consejo de administración: Juan Miguel Villar Mir, de OHL, que con 86 años no concluye su mandato de consejero del Santander, en un principio, hasta la próxima junta de accionistas.

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