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Perdedores del 2017: Rajoy y Puigdemont pero España lidera en tenis y gastronomía

Y ven­ganza tras la in­je­rencia de Rusia en Cataluña: su eco­nomía caerá por de­trás de la es­pañola

Puigdemont y Junqueras
Puigdemont y Junqueras

España acaba un año y em­pieza otro como pri­mera po­tencia mun­dial en gas­tro­no­mía, con San Sebastián de líder y Barcelona y Madrid en el Top Ten del Índice de Mejores Destinos Gourmet. También es el país con más playas de Bandera Azul, 579, y 100 puertos de­por­ti­vos.

Y como viene siendo habitual desde hace mucho, España va muy por delante de los demás en donación y trasplante de órganos.

Otros ránkings: Rafa Nadal es Número 1 y Garbiñe Muguruza Número 2 en tenis; segunda potencia mundial en turismo receptor en la lista de la OMT, si se confirma la previsión de superar 80 millones y rebasar a EEUU; Amancio Ortega está ahí ahí, entre la tercera y la cuarta fortuna del mundo; la selección de fútbol mal llamada Roja ocupa el sexto lugar en la clasificación de la FIFA; y la economía española es la decimocuarta del mundo en el listado de la Liga Económica Mundial que puntualmente publica al fial de cada año el Centro de Investigación Económica y Empresarial (CEBR), un conocido ente británico.

Sí, estar en el puesto 14 es un poco bajo para una economía que antes de la crisis ocupaba la octava plaza. Y aunque algún medio ha presentado la proyección futura como otro bajón de dos peldaños más, hasta el 16 dentro de diez años, en realidad hay dos buenas noticias en el informe del CEBR. En términos relativos, claro, pero dan idea de lo fácil que es perder la comba y lo difícil mantenerla.

La Tabla de la Liga Económica Mundial hace previsiones para los próximos 15 años, hasta 2032. Pero las predicciones de 2017 mejoran, no empeoran, la perspectiva de años anteriores: si ahora se prevé que España caerá al puesto 16 en 2027, también dice que en 2032 habrá recuperado un escalón y subirá al 15. Ítem más, es una mejora de dos puestos sobre las anteriores perspectivas, que situaban la economía española en el puesto 17 en 2030.

Un punto interesante es cómo y a costa de qué país subirá España del 16 al 15. Lo dice el informe: ‘Una de las economías que probablemente se van a comportar menos bien es Rusia. La hostilidad a la inversión de fuera y la inacción para diversificar la economía supone que con un precio bajo del petróleo descenderá del undécimo lugar en el ránking ahora al 17 en 2032, siendo superada por Turquía y España, entre otros’.

Es una venganza, por pequeña que sea, después de la injerencia de los hackers y medios de propaganda rusos en la crisis de Cataluña desvergonzadamente a favor del separatismo. Y si no una venganza, un consuelo. Porque además, hay una historia detrás de la carrera estadística entre España y Rusia

Justo 24 horas antes de llegar a la cima del poder del Kremlin hace ya varios siglos, en Nochevieja de 1999, el entonces primer ministro Vladímir Putin arengó a unos sufridos ciudadanos rusos aletargados y empobrecidos por el espanto soviético y estupefactos por el latrocinio de unos cuantos a manos llenas durante los años de Yeltsin. Los rusos no sabían aún que Putin sería presidente en funciones al día siguiente tras la repentina dimisión de Yeltsin.

Su arenga aquel 30 de diciembre: ‘Nos llevará unos 15 años, a un crecimiento anual del 8%, alcanzar el nivel de renta per cápita que tienen hoy día Portugal o España’. Han pasado más de 15 años, y el sueño está muy lejos de cumplirse. Es cierto que ha habido años de un crecimiento del PIB del 10%, y también otros de desplome de un 11%. Todo ello por la funesta manía rusa de anteponer a cualquier otra consideración las glorias imperiales, el intervencionismo en tierras ajenas y el poderío militar.

El bienestar del pueblo siempre ha sido secundario. O irrelevante. Por eso, aunque la economía rusa sí haya sobrepasado a la española en términos reales, la renta per cápita es de unos 9.000 dólares, la tercera parte de la española, que está en unos 26.500 dólares. Es que también la población de Rusia es de 144 millones de habitantes, como tres Españas.

Los altibajos en el precio del petróleo y las sanciones por la invasión de Crimea y el aventurerismo en el resto de Ucrania, han hecho mella. Y su atraso en modernizar los sectores más dinámicos lastran el crecimiento. Hasta el punto de que según el CEBR, Corea del Sur doblará a Rusia en PIB en 2032, cuando ahora está justo por detrás, en el puesto 12.

Si Rusia pierde fuelle, hay más perdedores. En la lista de ganadores y perdedores de 2017 del portal Politico, España empata con Alemania en el capítulo de perdedores: dos por país. Los de allí son Angela Merkel por su bajón electoral que le obliga a intentar pactar con los socialdemócratas de Martin Schulz, el otro perdedor alemán por obtener para su partido el peor resultado de la historia. También hay una perdedora británica: la primera ministra Theresa May con su caótico Brexit y al frente de un Gobierno donde parece que todos están contra todos.

¿Y los perdedores de aquí? Está cantado. Por un lado, Rajoy, que según Politico ha tenido tres derrotas en una: perdió su partida de intentar desbloquear la situación en Cataluña con un precipitado 21-D, el partido rival Ciudadanos se llevó la palma y el propio PP quedó casi como entidad residual.

El segundo perdedor español para Politico, cómo no y muy a pesar suyo, es Puigdemont, que fracasó con su declaración de independencia, ‘perdió su puesto y huyó a Bruselas’, y a estas alturas ‘no está claro si puede volver a su país’. Pues claro que puede volver, pero el personaje no sabe/no contesta.

En su mensaje telemático, holográfico o lo que sea, pero en todo caso peripatético, de Fin de Año, Puigdemont no dijo ni pío sobre el particular y siguió en ese mundo virtual de exigir todo a los demás y nada a él mismo. Se apropió, sin que nadie se los haya cedido, de los votos de ERC y la CUP. Y habló con su cinismo acostumbrado de aceptar los resultados electorales. ¿Por qué no acepta que la que ganó fue Arrimadas? Le sacó más de 160.000 votos de diferencia…

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