News Links

Carmen Fariña, con ñ, se retira tras dirigir el mayor sistema educativo de EEUU

Mientras Le Figaro ti­tula que ‘L’unité de l’Es­pagne se joue en Catalogne’, la di­rec­tora del Departamento de Educación de Nueva York dice que ‘es que ya voy a cum­plir 75, ¿sabes?’.

Nueva York
Nueva York

¿Quién no cree en el des­tino, en los men­sajes su­bli­mi­na­les, en las coin­ci­den­cias opor­tu­nas, pre­mo­ni­to­rias? En este jueves 21-D fausto o in­fausto, según para quién, Cataluña y España se la jue­gan. Con dos eñes. O Catalunya y Espanya, sin eñes pero igual­mente pa­la­bras y te­rri­to­rios es­paño­les.

O como titula con gran tipografía en portada el diario francés Le Figaro: ‘L’unité de l’Espagne se joue en Catalogne’. Se entiende todo.

Y justo en esta jornada histórica, la eñe tiene también un especial protagonismo al otro lado del charco: en Nueva York. Toda la prensa de la Gran Manzana avanza con todo lujo de detalles el anuncio esperado para hoy mismo de la retirada definitiva de la directora o Canciller del Departamento de Educación de la Ciudad de Nueva York. Su nombre: Carmen Fariña, de 74 años. Nadie olvida la eñe.

No es una simple noticia de ecos de sociedad. Carmen Fariña está al frente desde hace cuatro años de la mayor red educativa de primaria y secundaria del mundo. Son más de 1.100.000 alumnos, más de 1.800 escuelas en total, cuatro veces más que Chicago, por poner un ejemplo comparativo. Y 76.000 maestros y profesores. Sólo la Technical High School, con sus 5.500 alumnos, tiene casi tantos como la famosa Universidad de Princeton.

¿Cuánto cuesta todo eso? El sistema educativo neoyorkino cuenta con un presupuesto de 27.600 millones de dólares. Más que el PIB de 88 países del mundo. Entre ellos Zambia, Senegal, Honduras, El Salvador, Islandia, Zimbabue, Jamaica, Guinea Ecuatorial y algún país de la Unión Europea, como Estonia.

Carmen Fariña es hija de Adolfo Guillén, carpintero gallego de Sada, en Coruña, y de Libertad Carames, también gallega que como ama de casa nunca llegó a aprender bien inglés tras llegar a Brooklyn durante la Guerra Civil. Carmen adoptó la eñe tras casarse con otro gallego, cómo no: Antonio Fariña.

La familia vivía en un barrio de Brooklyn atestado de españoles. Algo típico de Nueva York, donde los círculos étnicos o nacionales cerrados permiten vivir como si no hubieran salido de su país de origen. Incluso medio siglo después, hay gente que no ha tenido que dejar de hablar en rumano, en húngaro, en ruso. O en chino, como todo el mundo sabe.

Carmen estuvo en esa burbuja española, gallega, en sus primeros añitos. Cuando llegó la edad de ir a la escuela, la profe le ponía falta: no hablaba ni entendía inglés, y cuando se pasaba lista no entendía la pronunciación de su apellido ‘Guyllin’ y no levantaba la mano. Falta de asistencia continuada durante semanas. Pellas injustas.

Estudió duro: licenciatura en Ciencias por la New York University y tres masters. Se hizo maestra, y ejerció en la Escuela Pública número 29, en Brooklyn. Su dedicación, su esfuerzo y su buen entendimiento con el alumnado tuvo premio: fue nombrada directora de la Escuela Pública número 6, situada en una de las mejores zonas de Upper East Side, en Manhattan. Y llegó a ser subdirectora del Departamento de Educación, hasta su jubilación en 2006. En total, 40 años de trabajo, de experiencia.

En esos años conoció a un tal Bill de Blasio, que con el tiempo se convirtió en alcalde de Nueva York, en 2013. Al tomar posesión en enero de 2014, llamó a su amiga Carmen, quien aceptó renunciar a sus descansos de invierno en Miami y de verano en Galicia. Había que seguir con la obra de integración de alumnos, con más de la mitad hijos de inmigrantes y con una torre de babel idiomática en los pasillos. La había empezado el anterior alcalde, Michael Bloomberg.

Y había que renovar muchos centros que se habían deteriorado en barriadas pobres. Y había que atajar la violencia en las aulas y en los recreos, hasta el punto de que algunas escuelas han tenido que ser cerradas por seguridad de todos.

En la carta de dimisión definitiva, su segunda retirada, Carmen Fariña alude a eso, a que ‘Bill’ le pidió ‘revocar el retiro’, según cuenta The New York Times. ¿Y ahora por qué se va, entonces? Una amiga, Dorothy Siegel, relata lo que la propia Carmen le ha dicho: ‘Es que ya voy a cumplir 75, ¿sabes?’. Eso será en abril.

Artículos relacionados