Amancio Ortega se re­tira de todos los cargos eje­cu­tivos en 53 fi­liales

Inditex opta por deshacerse de propiedades para ajustar resultados

Pone en el mer­cado lo­cales con los que pre­tende captar 400 mi­llones de euros

Pablo Isla, Inditex
Pablo Isla, Inditex

Inditex sigue cre­ciendo como evi­den­cian sus úl­timos re­sul­tados em­pre­sa­riales pero a menor ritmo. Sus nú­meros ac­tua­les, ade­más, no jus­ti­fican la gran va­lo­ra­ción que tiene la com­pañía en los mer­ca­dos. Ahora, su ob­je­tivo pasa por una es­tra­tegia só­lida que pueda per­mi­tirle darle un em­puje y man­tener una línea de cre­ci­miento que ajuste todas las mé­tri­cas. Por eso, ha de­ci­dido vender lo­cales en pro­piedad entre una de sus me­di­das, ne­ce­saria para cua­drar re­sul­ta­dos. Las di­visas es otro de los fac­tores de riesgo que mo­ni­to­ri­zan.

El grupo textil ha vuelto a presentar sus cuentas. Y lo hizo bajo los ojos de analistas e inversores, que buscan una excusa para seguir apostando por un valor que resulta caro en la ratio capitalización/beneficio. Es difícil justificar los niveles en los que se encuentra y eso que no para de crecer en sus partidas más importantes.

En resumidas cuentas, la compañía gallega fundada por Amancio Ortega y presidida por Pablo Isla consiguió un beneficio de 2.341 millones de euros. Es decir, un 6% más que el que registró en el mismo periodo de un año antes, pero que reflejan los peores números desde octubre de 2014. El crecimiento del comercio online y la entrada del frío han hecho mella a la compañía, que cada vez se ve obligada a un viraje en su modelo.

Además, las ventas de la empresa aumentaron un 10% en los nueve primeros meses de su ejercicio fiscal, hasta los 17.963 millones de euros, en comparación con el crecimiento del 11% en el mismo periodo del año anterior, como consecuencia de que las altas temperaturas de este año no invitaron a la compra de ropa de abrigo. Las piedras en el camino de Inditex son cada vez más gruesas.

Isla al Poder

Al tiempo, el empresario Amancio Ortega ha decidido ceder todas las funciones ejecutivas de la compañía a Pablo Isla y en 53 filiales del grupo textil, seis años después de haber cedido la presidencia del grupo a Pablo Isla. El empresario, que abandonó las funciones ejecutivas de Inditex en 2011, figuraba como apoderado mancomunado en este medio centenar de filiales vinculadas a las marcas del grupo, y también a la logística, el diseño o la supervisión.

Se trata "de un mero trámite administrativo que culmina el proceso iniciado en 2011" (cuando cedió el poder a Isla) pero matizan que Ortega sigue siendo el propietario del 59,9% de Inditex, a través de Pontegadea, la filial inmobiliaria.

Venta de tiendas

Todo ello coincide con un cambio de rumbo, que pasa por reducir el volumen de propiedades a cambio de tener aún más margen de liquidez. La compañía ha puesto a la venta 16 tiendas, sus últimos locales en propiedad de la península ibérica. De esta manera afirma que alcanzó un “fuerte desempeño operativo” durante los nueve primeros meses de su ejercicio fiscal. En esta línea, 14 de estas tiendas se encuentran ubicadas en territorio español, con el objeto de quedarse como inquilino. Procedentes de las primeras etapas de crecimiento de la firma fundada por Amancio Ortega, en los 90, entre ellas se incluyen establecimientos como el de la calle Preciados, la Puerta del Sol o Pelayo, en Barcelona. Locales en enclaves históricos.

Inditex explicaba la puesta en mercado de estos 16 locales, todos ellos situados en localizaciones prime de varias ciudades de la Península, aunque no el montante que pretende alcanzar con la operación, aunque fuentes del mercado consideran que podría estar cerca de los 400 millones de euros.

El comercio minorista tiene una competencia mucho más feroz a medida que cambian los patrones de comportamiento de los consumidores. Disponer de aún más efectivo en caja para invertir en mejoras puede ser una de las vías por las que puede apostar el equipo gestor, que en los últimos acontecimientos está caracterizado por adelantarse a las tormentas que terminan por aparecer en el futuro.

Los riesgos no desaparecen

Al igual que con todos los minoristas, el rendimiento de Inditex está vinculado a los patrones de gasto de los consumidores, que pueden ser volátiles, como se ha demostrado en el pasado. El equipo de análisis de Citi explica que este puede ser uno de los catalizadores adversos, precisamente, a tener en cuenta en el futuro.

Además, sostiene que el equipo gestor puede “no identificar y responder a las tendencias de la moda”. También, el lanzamiento de nuevos formatos de tienda puede resultar menos exitoso de lo previsto mientras que su expansión de cartera de tiendas en varios países puede ser más exigente “con la administración que en el crecimiento interno más alcanzado en términos históricos”.

En último lugar, las divisas es un factor que puede golpear muy duramente a los intereses de la compañía. Hay que tener en cuenta que se prevé que los bancos centrales prosigan con el tensionamiento monetario, lo cual puede generar vaivenes entre las monedas más fuertes: euro y dólar. Esto puede traducirse como un castigo para la empresa, que ya ha visto en otras ocasiones el daño que le hace el efecto divisa.

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