DESDE EL PARQUET

BME, el potencial voluntarioso

La im­ple­men­ta­ción y apli­ca­ción de la nueva re­gu­la­ción fi­nan­ciera en Europa con la pró­xima lle­gada de la Mifid II puede ser uno de los grandes desafíos a corto plazo a los que se en­frenta BME.

Un buen ejemplo ha sido la necesidad de adaptar su plataforma de renta fija para cumplir con los requisitos de trasparencia exigidos por esta normativa.

Para los analistas de Ahorro Corporación esta adaptación tiene un sesgo positivo para el grupo pues consideran que el coste se verá rápidamente compensado por la dinamización de contratación electrónica de renta fija a través del libro electrónico que ofrecerá Mifid II frente a la contratación OTC o fuera de mercado.

Al respecto, la firma recuerda que los ingresos de la división de renta fija de la compañía suponen aproximadamente un 2,5% del total, mientras que a nivel Ebitda supone un 1,8% del total, con un margen estimado del 48,6%.

Otros expertos, sin embargo, temen que la entrada en vigor de la nueva regulación venga acompañada de un negativo efecto secundario en forma de una reducción de la negociación de los pequeños y medianos valores del mercado español.

Un escenario que volvería a poner bajo presión los niveles de contratación del gestor de los mercados españoles, ya de por sí lastrados en los últimos meses por el riesgo político derivados por las dificultades a la hora de formar gobierno, primero, y al proceso catalán después.

Con todo, la estabilidad y eficiente gestión de su equipo ejecutivo, que ha permitido adaptarse tanto a todas las reformas acometidas en los últimos años como a enfrentarse a la aparición de nuevas plataformas alternativas, mantienen a BME como uno de los valores con mayor potencial del mercado español.

En este sentido, destacan también su mayor eficiencia demostrada respecto a sus competidores en Europa, así como su alta rentabilidad por dividendo (superior al 6%) muy por encima de la media del mercado.

Desde hace muchos años además, en el mercado se viene especulando con la posible integración con otros operadores europeos, lo que podría justificar una posible prima en su cotización. Incluso con perspectivas conservadoras, sigue siendo una compañía muy atractiva por su alta capacidad de generar caja.

Factores que llevan a la mayoría de operadores a fijar su estimación objetiva de BME por encima de los 34,5 euros por acción, lo que supone un potencial de revalorización superior al 25% desde su actual cotización de mercado.

Artículos relacionados