La CNMV desoyó la pe­ti­ción de Fomento y Energía de no au­to­rizar la OPA de la ita­liana

El Gobierno muy claro: mejor un Abertis alemán que italiano

En el Ejecutivo no en­tienden el en­ro­ca­miento de la ita­liana a no pedir au­to­ri­za­ción

Salvador Alemany
Salvador Alemany

Álguien lo tendrá que ex­plicar y bien. Porque la cosa está muy con­fusa, sino fuera por la clave po­lí­tica y las pre­fe­ren­cias de Mariano Rajoy. La disputa que Atlantia y ACS tienen abierta para ha­cerse con el con­trol de la em­presa de in­fra­es­truc­turas Abertis ha en­trado en una vía con com­pli­cado desen­lace. Las exi­gen­cias de los Ministerios de Fomento y Energía ins­tando a la CNMV a que anule la OPA lan­zada por la ita­liana si ésta no pide au­to­ri­za­ción al Gobierno pueden de­rivar en una guerra ju­di­cial muy larga.

Aunque desde algunos frentes jurídicos se atisba que la posición del Ejecutivo español es difícilmente sostenible, a la italiana Atlantia no le va a quedar otra que pedir autorización para seguir adelante con la pelea por hacerse con la empresa española. Fuentes del Gobierno reconocen que no entienden el enrocamiento que ha mostrado la empresa italiana a solicitar el visto bueno cuando sí lo ha hecho a países como Brasil, Estados Unidos, Argentina y Chile.

Desde el Ejecutivo se parte de una consideración de fuerza mayor y de gesto hacia las autoridades españolas: su contrincante ACS en la puja por Abertis a través de la filial alemana Hochtief ha pedido sin rechistar la citada autorización. “No comprendemos por qué la empresa italiana se resiste a ello, cuando ha quedado claro que la exigencia de autorización no prejuzga la decisión final que se adoptará".

Por esa razón, y por el hecho de que Abertis gestiona autopistas que son de titularidad pública y que la empresa opada controla además la filial Hispasat, considerada como una empresa que opera en un sector estratégico como los satélites, “es bastante obvio que Atlantia deba pedir permiso al Gobierno español”, señalan fuentes gubernamentales. Además, tanto el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, como el de Energía, Álvaro Nadal, habían dejado claro que la italiana debía solicitar autorización. Desde ambos organismos se había advertido por carta a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de tal obligatoriedad antes de que el citado organismo regulador autorizase la OPA. De la Serna ha manifestado que las autopistas que explota Abertis, donde es primer operador con un total de 1.650 kilómetros de vía, el 60% de la red de pago las tiene a través de contratos de concesión con el Estado y, por tanto, es quien debe autorizar la transmisión.

Acusaciones a la CNMV

Estas mismas fuentes consultadas por Capitalmadrid admiten incluso que puede haber existido dejación de funciones por parte de la institución que preside Sebastián Albella al no tener en cuenta este aspecto y dar luz verde a la OPA de Atlantia. Máxime cuando se le había comunicado por carta y cuando se había solicitado un informe a la Abogacía del Estado. En este mismo sentido, se considera que el ente regulador bursátil debería haber esperado al pronunciamiento del organismo jurídico.

El informe que ha emitido la Abogacía del Estado señala que, aunque no es completamente seguro, resulta “razonable” el criterio de Fomento que es necesaria la autorización del Estado para gestionar las autopistas de peaje de titularidad pública. Además, afirma que debe exigirse a Atltantia la autorización que establece el acuerdo del Consejo de Ministros de 11 de julio de 1997 por el que se otorgó a Hispasat -empresa controlada por Abertis-, la concesión del servicio de gestión del área espacial atribuido al Estado español.

Desde que en mayo pasado Atlantia anunciase el lanzamiento de la OPA sobre Abertis, aparte de los ministros de Fomento y de Energía, se han sucedido también varias declaraciones de miembros del Ejecutivo que dejan clara su postura de que no ven bien que Atlantia compre Abertis. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha señalado con claridad que la oferta de Atlantia dependerá de lo que decida el Ejecutivo.

El Ejecutivo de Rajoy no lo ha dicho taxativamente pero es cierto que no ve con buenos ojos que Atlantia se haga con el control de Abertis, un grupo con un gran potencial en Europa, en Francia básicamente, e Italia también. En el seno del Gobierno, no olvidan tampoco cómo el Ejecutivo italiano de Romano Prodi echó para atrás en 2008 el intento de fusión de Abertis con Autostrade. La negativa a la operación sería una forma de devolverle ahora la pelota y pagarle con la misma moneda.

El precedente del Gobierno italiano

El Ejecutivo de Prodi se opuso hace nueve años al proceso de fusión de ambas sociedades alegando entonces que en el accionariado de la empresa catalana estaba la constructora ACS, “algo contrario -dijo-a la ley”. Por esa razón, la Comisión Europea llegó a abrir incluso un procedimiento a Italia por obstaculizar la fusión. Ante tal situación, Autostrade acabó arrojando la toalla y suspendió la operación con Abertis.

En el informe que la empresa italiana ha presentado para la OPA, señala que no precisa autorización por parte del Gobierno de Mariano Rajoy ante un cambio de control en los negocios de autopistas como de los satélites y las telecomunicaciones. “A juicio de Atlantia, no es necesaria autorización de España en relación con la toma de control directa de Abertis e indirecta de su grupo de sociedades”, señala. Basándose ello, la compañía italiana no ha pedio autorización a los ministerios de Fomento y Energía, respectivamente.

Las reticencias que el Ejecutivo español presenta al proyecto tienen otras piedras en el camino que dificultan la operación de Atlantia. El control que Abertis tiene sobre la compañía de satélites Hispasat -posee un 90,74% del capital y otro 9,2% está en manos de la Sepi y del CDTI- es un elemento añadido más al problema. Además, está la filial Cellnex donde Abertis manda con un 34%, lo que le obligaría a vender dicho paquete o realizar una OPA.

La pelea de dos colosos

La compañía italiana ofrece pagar 16,5 euros por acción lo que eleva la operación a unos 16.341 millones de euros. La OPA de Atlantia ha quedado totalmente desfasada con la oferta que ha realizado Hochtief, filial de ACS, que supone valorar la acción en 18,76 euros equivalente a 18.500 millones de euros.

A ello habría que añadir otros 15.000 millones de euros de la deuda de Abertis. El endeudamiento neto de la compañía ascendía a finales de 2016 a 14.377 millones frente a los 12.554 millones de 2015. El vicepresidente y consejero delegado, Francisco Reynés, señaló en la pasada junta de accionistas que este crecimiento se debió a la compra de autopistas que ha venido acompañada de deuda. Pese a todo, Reynés dijo que Abertis se encuentra en una “sólida posición financiera”.

Respecto a ACS, si Florentino Pérez logra hacerse con Abertis, la constructora crearía uno de los mayores grupos mundiales de infraestructuras, con un valor de mercado de unos 27.631 millones de euros y unos ingresos anuales de 37.000 millones. Se convertiría también en el primer gestor de autopistas de España y Francia, además de controlar la compañía de satélites Hispasat, y la filial de antenas Cellnex.

La operación, por tanto, coloca frente a frente a dos colosos que quieren convertirse en líderes de las infraestructuras europeas. Y es que, la pelea que se supone se va a abrir a partir de ahora es sumamente interesante. Hay toda una serie de ingredientes donde se dilucidan muchas cuestiones pues, primero, está la guerra entre dos monstruos empresariales; segundo, hay muchos problemas políticos de por medio y, tercero, intereses financieros.

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