DESDE EL PARQUET

Endesa, con bases firmes

Las em­presas ener­gé­ticas re­cu­peran poco a poco su grado de in­ver­sión des­pués de los pro­blemas su­fridos a partir de la crisis de 2008. La úl­tima en ver me­jo­rada su “rating” por parte de Standard and Poor´s ha sido Endesa.

La agencia internacional de medición de riesgos ha mejorado la calificación crediticia de Endesa a largo plazo de “BBB con perspectiva positiva” a “BBB+ con perspectiva estable”. En el corto plazo, sin embargo, la firma ha optado por mantener la calificación crediticia de la eléctrica en “A-2”.

Mejora que pone de manifiesto tanto la mayor capacidad de generar ingresos como los esfuerzos por reducir el apalancamiento por parte del sector energético en un momento crítico ante las previsibles subidas de tipos de interés a nivel global.

En el caso de Endesa destaca además el esfuerzo realizado en los programas de inversión en digitalización. Al respecto, la eléctrica espera haber sustituido al cierre de este año el 95% del parque de contadores eléctricos analógicos que gestiona por otros 'inteligentes', alcanzando ya un volumen de once millones de contadores 'inteligentes' instalados.

Este proceso de renovación de estos contadores se viene llevando a cabo desde 2015 y culminará en 2018 y supondrá para la compañía una inversión de 600 millones de euros. Un programa considerado clave por Endesa tanto para el desarrollo de las redes 'inteligentes' como para adaptarse a las necesidades derivadas de los nuevos usos y servicios eléctricos que está implantando. Estos contadores inteligentes permitirán aumentar la eficiencia energética con el consiguiente beneficio para los clientes del grupo.

La situación técnica de Endesa, sin embargo, no es tan boyante como apuntan sus fundamentales. Su cotización ha caído cerca de un 15% desde los máximos absolutos a primeros de mayo, volviendo a los niveles de principios de ejercicio en torno a los 19 euros.

En esta zona encuentra un sólido soporte que permite confiar en un posible rebote en el corto plazo. Sin embargo, de caer por debajo, el valor podría sufrir pérdidas adicionales de uno y dos euros por título en el mejor de los casos, por lo que los expertos aconsejan con andarse con pies de plomo a pesar de la interesante rentabilidad por dividendo que sigue ofreciendo el grupo energético.

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