Los grupos tra­di­cio­nales han sa­bido adap­tarse a los nuevos tiempos

Las aerolíneas 'low cost' entran en una profunda crisis de identidad

Cancelaciones, quie­bras y re­es­truc­tu­ra­ciones gol­pean a mu­chas com­pañías

Vueling
Vueling, low cost de Iberia.

La fiebre por las ae­ro­lí­neas de bajo coste ha ido men­guando a me­dida que la crisis eco­nó­mica se ha ido de­jando atrás. Cierto es que los datos de ocu­pa­ción si­guen siendo ele­va­dos, pero los már­genes cada vez aprietan más y la sol­vencia se en­cuentra en en­tre­di­cho. Muchos ex­pertos sos­tienen que su fu­turo a corto plazo pasa por buscar un cambio de mo­delo, al mismo tiempo que va­rias de estas em­presas man­tienen las po­lí­ticas que han lle­vado hasta ahora e, in­cluso, las en­du­re­cen.

El mes de octubre ha sido absolutamente frenético para el sector de las aerolíneas. Nadie podía imaginarse tiempo atrás los problemas que están viviendo muchas de las firmas “Low Cost”. Nicho de crecimiento durante muchos años y en cuestión en el momento actual. Sin el más lejos, el cierre de la británica Monarch dejó sin respiración al conjunto de la industria dejando en tierra a más de 100.000 pasajeros y en el aire a 300.000 reservas.

El segundo varapalo del mes fue la bajada de persiana de Air Berlin, aerolínea “Low Cost”, que realizó un cierr ordenado poniendo punto y final a una historia que comenzó en la guerra fría en el bloque occidental. Entre los factores que llevaron a este desastre se encuentran su OPV, el avance competitivo de otras compañías y la estructura de costes especialmente elevada. Por eso, pasó de un enorme crecimiento a un declive incontrolable. En línea con muchas otras competidoras.

El abandono de estas aerolíneas no son los únicos que se han producido y solo basta con ver la suspensión de pagos de Ailitalia. Y es que cada vez resulta más difícil para estos negocios captar más cuota de mercado entre los clientes potenciales, es decir, con rentas bajas o medias, pese al avance fuerte del turismo. Principalmente, porque los precios, debido al crecimiento de la competitividad, son más bajos o también porque muchos clientes ya optan por no viajar con los servicios que ofrecen estas compañías.

Ryanair e EasyJet, ante su momento delicado

Ryanair, que es la compañía más destacada dentro de Europa en cuanto a volumen de usuarios, con más de 117 millones de usuarios en sus aviones el año pasado, está atravesando un presente más que complicado. Basta con ver con la falta de previsión en la programación tras la salida de muchos pilotos de su tripulación.

Eso provocó que fueran cancelados centenares de vuelos e incluso anular rutas enteras. La crisis fuer de grandes dimensiones. En este sentido, las condiciones de trabajadores han sido uno de los motivos por este desbarajuste, que al final se traduce en una penalización importante en márgenes operativos y el conjunto del balance. Sonoras dificultades que pueden verse ampliadas en los próximos meses.

Por su parte, Easy Jet está viviendo en sus propias carnes el efecto divisa debido al proceso abierto con el Brexit. La incertidumbre abierta en Reino Unido penaliza el futuro más inmediato de la compañía británica, que optó por la apertura en Austria de la nueva sede de la compañía para evitar mayores problemas en el ámbito jurídico. Con todo, sigue atravesando los mismos problemas que el resto de empresas del sector.

Avance competitivo y subida del combustible

Así pues, la principal razón la encontramos en un cambio de modelo de prioridades de los usuarios, que ya no aceptan el volar a toda costa por un ahorro cada vez más minúsculo. A este respecto, fuentes del mercado atribuyen a la situación de las Low Cost también al “buen hacer del resto de aerolíneas tradicionales”, que han sabido adaptar su modelo de negocio a un mercado “mucho más competitivo”.

Además, la inversión en flota y en nuevas formas de abaratar costes, han sido fundamentales “para que haya conseguir en los últimos meses comer cierto de terreno a las compañías de bajo coste”.

A todo ello habría que añadir otro factor importante y es la subida del precio del combustible en las fechas más recientes. El barril de crudo Brent se ha situado por encima de los 60 dólares el barril, mientras que el euro ha vuelto a mostrar caídas. Dos factores que supone un panorama algo más complicado para estas aerolíneas en los meses que están por venir.

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