El pro­blema de la deuda pri­vada en China puede ser el gran cisne negro

La geopolítica marcará el principal factor de riesgo para los mercados europeos en 2018

El Brexit sigue en­cima de la mesa y es uno de los puntos que preo­cupa

Bashar Al Assad
Bashar Al Assad, Siria, factor de riesgo.

Durante el 2017 la po­lí­tica ha sido el mayor foco de riesgo en las eco­no­mías, pero tam­bién en los mer­ca­dos. El cre­ci­miento eco­nó­mico se ha man­te­nido en los prin­ci­pales mer­cados y al final la tra­duc­ción en el pa­no­rama bur­sátil ha sido subidas ge­ne­ra­li­za­das. Especialmente en el primer se­mestre del ejer­ci­cio. Con las miras en el pró­ximo año, todo apunta a que los prin­ci­pales obs­táculos lle­garán desde la po­lí­tica. El ca­len­dario es agi­tado y puede tor­pe­dear los ren­di­mientos de las car­teras de los in­ver­so­res.

Estamos a muy poco de decir adiós a este año que, globalmente, ha supuesto un soplo de aire fresco en casi todos los sentidos. El crecimiento económico se ha acelerado en la Unión Europea, con datos macros positivos en casi todos los aspectos, mientras que en Estados Unidos permanece la velocidad crucero. El clima es óptimo y por eso las bolsas lo han canalizado con subidas.

Pensando ya en el 2018, parece que esa dinámica va a seguir, aunque no exenta de riesgos. El consenso de mercado prevé que la economía mundial se expanda a múltiplos por encima del 3% de la mano de los países emergentes, pero también del empuje de los desarrollados. Los vientos de cola son favorables y garantizan mayor tranquilidad en el escenario de la inversión.

Sin embargo, efectivamente, parece que será la geopolítica la que vuelva a ser la generadora de las mayores incertidumbres. Olivier de Berrenger, CIO de La Financière de l’Echiquier, expone que “la liquidez es extremadamente abundante con las medidas actuales de los bancos centrales” y como consecuencia de ellos los mercados pueden reaccionar ante situaciones convulsas.

2018 puede ser el año en el que comience la normalización por parte de los bancos centrales más importantes del mundo: Reserva Federal y BCE. Aunque el balance de la institución monetaria europea sigue en expansión, la realidad es que el volumen de compras se reduce. Al mismo tiempo, la FED mantiene en su hoja de ruta la subida de tipos para 2018, que podrían ser dos o tres veces más en función de la evolución de las condiciones económicas.

En el entorno de la inversión la traducción es clara: calma. Por eso, la tempestad puede provocar mayores terremotos de los esperados y la pregunta a responder no es sino, cuáles son los factores que pueden desestabilizar el escenario central que tienen la mayoría de los expertos y gestoras de fondos de inversión.

La sombra del Brexit es alargada

La negociación entre Reino Unido y el resto de la Unión Europea se antoja como un rompecabezas que va para largo plazo y puede desestabilizar a las bolsas por sus parámetros fundamentales. Berrenger asegura que todas las novedades al respecto, en relación a “cómo será la separación” es un generador “de volatilidad” que se canaliza en vehículos como la renta variable o la renta fija.

Con todo, precisamente en el mercado de bonos, el incremento de la inflación y la normalización gradual de la política monetaria deberán impulsar las rentabilidades, tal y como explica Diego Jiménez-Albarracín, responsable del Centro de Inversiones de Deutsche Bank España. Por otra parte, se espera que el crecimiento a nivel global, la baja probabilidad de una recesión y los robustos resultados corporativos resulten en una compresión de los diferenciales de crédito corporativos.

Otro de los puntos en los que puede haber riesgo lo encontraríamos en Alemania y la dificultad que puede seguir teniendo “para encontrar un nuevo gobierno”. Y ya no solo la tarea de encontrarlo, sino que éste “sea estable”.

La deuda privada de China, el gran cisne negro El episodio que todo gestor e inversor quiere evitar es el de la explosión de la deuda privada de China. Así lo manifiesta Berrenger que apunta que hay que tenerlo muy encuenta, “monotorizarlo y tenerlo controlado a la hora de realizar la selección de valores en una cartera”.

En esta línea, ya se pudo ver el impacto que puede tener el gigante asiático en los parqués mundiales y una falta de comunicación por parte de los gobiernos, además de una desaceleración pausada, algo que tampoco se espera en estos momentos, puede transformarse en abruptos descensos en los mercados de nuevo.

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