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La eurozona crece al mejor ritmo en este siglo pero en Reino Unido hay vacas flacas

Chris Williamson, eco­no­mista jefe de IHS Markit: ‘El men­saje de la eu­ro­zona es claro, la ac­ti­vidad em­pre­sa­rial va viento en popa’

Eurozona
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Dos in­formes casi si­mul­tá­neos en las úl­timas horas van a pla­near sobre las fre­né­ticas reuniones en la cum­bre, va­rias cara a cara y al­guna todos jun­tos, para ver si se desatascan las ne­go­cia­ciones del Brexit. Y nin­guno de los dos in­formes se lo pone nada fácil a la pri­mera mi­nistra bri­tá­nica Theresa May poco antes de su en­tre­vista este viernes con el pre­si­dente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Ni para la cena que tiene prevista el 4 de dieiembre con el presidente de la Comisión Jean Claude Juncker y el negociador jefe de la UE para el Brexit Michel Barnier. Ni para la visita que le hará Mariano Rajoy al día siguiente en Londres. Ni para la cumbre de los días 14 y 15, cuando se supone que debería quedar todo claro y expedito para pasar a la siguiente fase de ver cuáles y cómo serán las relaciones futuras con la UE de un Reino Unido que irá por libre a partir del 29 de marzo de 2019.

Primer informe. El grupo de información económica y financiera IHS Markit, uno de los baremos que con más atención siguen los expertos y los mercados por sus datos concienzudos, acaba de darle un notable alto a la eurozona. O casi un sobresaliente: la economía de los 19 países del euro esta experimentando un ‘euroboom’ desconocido desde principios de este siglo hace 17 años.

No es que el crecimiento esperado del 2,2% este año y 2,1% el próximo sean nada del otro mundo en comparación con otros, pero lo que más destaca IHS Markit es la duración, la sostenibilidad. Ya van 18 trimestres de crecimiento.

Todos los indicadores son favorables, desde las exportaciones y la creación de empleo hasta el famoso Índice de Gestores de Compras, que ha subido del 56 en octubre al 57,5 en noviembre. Además, Francia repunta un 0,5% con Macron después de varios años de languidez. Lo mismo Italia, que vuelve a moverse. Y Alemania y España siguen sólidamente ambas con tasas de crecimiento del 0,8%. Hay proyecciones de que como el ritmo continúa, en el cuarto trimestre podría incluso completarse un 3% de crecimiento interanual.

Chris Williamson, el economista jefe de IHS Markit, no duda en asegurar que ‘el mensaje de la eurozona es claro, la actividad empresarial va viento en popa’. Y eso que el euro se ha revaluado un 12% respecto al dólar este año.

Segundo informe. En un análisis meteórico tras la presentación de los Presupuestos británicos por el ministro de Economía Philip Hammond el miércoles, la institución más fiable en términos económicos ha helado las expectativas. El Instituto de Estudios Fiscales augura nada menos que do décadas de vacas flacas para los salarios. De hecho, en 2021 el PIB será 65.000 millones de libras inferior al de 2016, una caída del 3,5%. Y la renta individual habrá descendido en 1.400 libras.

Los titulares de la prensa reflejan ese horizonte nublado. ’Los trabajadores afrontan dos décadas de congelación salarial’, dice The Times en primera plana. Lo mismo The Guardian: ‘El Reino Unido afronta dos décadas perdidas de aumento salarial’. Y añade The I: ‘La mayor caída en el nivel de vida durante una generación’.

En estas circunstancias, las decisivas reuniones para desatascar el Brexit vuelven la pelota al tejado de Londres. Tras el colapso el domingo de las negociaciones para la formación de un Gobierno de coalición en Alemania, en Londres se frotaban las manos. Ahora la débil es Merkel’, decían sin el menor recato.

Poco les ha durado. Primero, en Alemania cada vez hay más presiones sobre el líder socialdemócrata Martin Schulz para que se avenga a repetir la ‘gran coalición’ que durante tantos años ha hecho prosperar al país. Por otro, la fortaleza de las economías europea y británica no le da muchos elementos de presión a May.

Tal vez por eso, alguien ha filtrado a The Daily Telegraph una nueva concesión a Bruselas. Tras sugerir hace dos días que subiría la factura del ‘divorcio’ de 20.000 a 40.000 millones de libras, la información de este viernes en el Telegraph da un paso más: ‘Intento de May de romper el impasse para el Brexit’, titula a toda primera plana. En esencia, se confirma la intención de pagar esa nueva factura. La novedad es que Theresa May no se negaría a garantizarlo por escrito.

A cambio, eso sí, exigiría a Bruselas un intercambio de cromos: que la UE también le garantice por escrito que se va a pasar a la siguiente fase, que es la más le interesa a Londres. La de negociar las nuevas relaciones comerciales una voz consumado el Brexit.

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