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Merkel a otra elección como Rajoy y los del Brexit como los separatistas catalanes

‘Aconsejan a May que se apro­veche de la crisis de Merkel para re­ducir la fac­tura del Brexit’

Rajoy inicia el curso político con un encuentro con Merkel en ...
Rajoy y Merkel.

Son como lo­bos. Como aves de ra­piña. Como vul­gares ven­ta­jis­tas, tri­leros de tres al cuarto. Son los lla­mados ‘brexiteers’, los fo­rofos del Brexit. En Gran Bretaña no se cansan de dar la mon­serga una y otra con lo bien que van a estar so­los, cuando nunca han es­tado so­los, ya que el Reino Unido jamás ha es­tado quieto si no ponía los pies, y man­daba, en medio mundo. Y han vuelto a de­mos­trar ese afán de querer ser más que los de­más.

Lo delata con ingenuidad o cinismo, según se mire, toda la prensa británica este martes en primera plana. En síntesis: la primera ministra Theresa May consiguió anoche un consenso sobre el Brexit en su gabinete, dividido por múltiples razones y tocado por un escándalo de acoso sexual que se extiende al Parlamento. El qué: intentar desatascar las negociaciones con Bruselas subiendo de 20.000 a 40.000 millones de libras la llamada ‘factura del divorcio’ de la UE, la suma de los compromisos adquiridos hasta 2020.

Bueno, los tabloides relegan la noticia porque hay historias de sexo más apetecibles para ellos. Pero los periódicos tradicionales no dan tregua al trasfondo de la reunión en el 10 de Downing Street. Como muestra, el titular que abre todos los informativos de la BBC: ‘Brexit: amplio acuerdo para pagar más por la salida de la UE’.

Pero hay una triquiñuela, un pero, una condición, como señalan otros diarios, entre ellos The Independent: ‘Theresa May ofrecerá pagar 40.000 millones de libras por la ‘factura del divorcio’ si comienzan las conversaciones comerciales’. The I lo dice más claro aún: ‘May ofrecerá 40.000 millones de libras para avanzar en el Brexit’. O sea, quid pro quo. Trueque, soborno o chantaje, según se mire.

Hubo algo más en la reunión. Algo siniestro. Y lo cuenta con todo descaro The Times: ‘Aconsejan a May que se aproveche de la crisis de Merkel para reducir la factura del Brexit; algunos ‘tories’ indican que la inestabilidad alemana fortalece las bazas de la primera ministra en las negociaciones de salida’. El periódico añade: 'Importantes miembros del Partido Conservador partidarios del Brexit exigieron anoche que Theresa May se aproveche de la debilidad política de Angela Merkel y suspenda los planes para ofrecer miles de millones de libres más a la UE'.

Esta versión revela que hubo de todo en la reunión, y que hay un sector que no sólo no quiere hacerse cargo de los compromisos ni honrar la palabra dada. Quiere ampararse en el actual impasse en Alemania tras la ruptura el domingo de las negociaciones para formar una coalición de Gobierno entre los democristianos de Merkel, los liberales del FDP y los Verdes.

Hay que ser mal nacido para saltar al cuello de esa manera, como sugieren esos ‘tories’. Lo que pretendían, y seguirán intentándolo hasta la cumbre europea del 14 y 15 de diciembre, cuando se debe decidir si el Brexit avanza apaciblemente o descarrila, los convierte, en lenguaje coloquial de hoy, en unos ‘sinpa’. Unos que se van sin pagar. Incluso se hacen los dignos y según cuenta la prensa, afirman que los ciudadanos ‘se subirían por las paredes’ si se acepta subir la factura en lugar de destinar el dinero a hospitales, educación y vivienda…

Es una situación asimilable de alguna manera al convoy del independentismo en Cataluña, que aceleró de mala manera justo cuando España estaba más débil, en los años más duros de la crisis económica, bancaria y de desempleo. De la misma forma que a este lado del Canal de La Mancha, la situación de la canciller Merkel es analógica a la de Mariano Rajoy hace bien poco: si el resultado electoral no suma parlamentarios suficientes para formar una coalición mayoritaria de Gobierno porque fracasan las negociaciones, ¿qué hacer?

Ella lo dijo anoche en la cadenas de televisión ARD: ‘No le tengo miedo a nada, pero Alemania necesita estabilidad’. Por tanto, dimitir quedaría ‘muy raro’, y tampoco es deseable un Gobierno minoritario expuesto a todo tipo de presiones desestabilizadoras. Por tanto, una segundas elecciones ‘serían preferibles’ a cualquier otra solución. En esta encrucijada, el think tank Stratfor reflexiona: ‘Alemania podría unirse al Reino Unido y tener un frágil Gobierno minoritario, o emular a España y tener unas segundas elecciones en el plazo de un año’.

Lo malo de todo esto, añade Stratfor: ‘Uno de los pilares de la estabilidad europea ya no parece tan estable’. O a lo mejor no tanto, porque la encuestas de última hora pueden dar una idea de por qué Merkel está dispuesta a ser candidata sin miedo alguno: el 45% por ciento de los alemanes prefiere esas segundas elecciones por encima de cualquier otra opción, según el sondeo del instituto Forsa para la cadena RTL. A otro 27% le gustaría repetir una coalición entre los cristianodemócratas y los socialdemócratas. Y a un 24% no le importaría un Gobierno minoritario. Lo que pasa es que en esas nuevas elecciones los alemanes parecen dar a entender que votarían por la estabilidad…

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