En la textil de Ortega se tiene que ver la cara con Echenique, ahora al frente del banco

Saracho se atrinchera en Inditex e IAG apenas seis meses después de 'hundir' Popular

Las dis­tintas causas ju­di­ciales apenas minan dicha con­di­ción para esas com­pañías

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Emilio Saracho.

Emilio Saracho, el tan tai­mado como efí­mero pre­si­dente del Popular hasta los úl­timos días del banco, no ha per­dido con­si­de­ra­ción al­guna en los con­sejos de ad­mi­nis­tra­ción de Inditex e IAG, donde ya go­zaba de pol­trona antes de ate­rrizar en el grupo fi­nan­ciero que ya ago­ni­zaba entre lu­chas in­tes­tinas en su má­ximo ór­gano de go­bierno. Casi medio año des­pués de la ad­ju­di­ca­ción del Popular al Santander, el ex eje­cu­tivo de JP Morgan puede ob­servar toda la oleada de ac­ciones ju­di­ciales en su contra desde esa po­si­ción.

Tal vez no fue el que acumuló toda la 'dinamita' en forma de activos tóxicos inmobiliarios en los cimientos del Banco Popular, algo que heredaba de su antecesor Ángel Ron. Eso sí, Emilio Saracho se convirtió en el encargado de encender toda la carga explosiva en tan sólo tres meses, con sus dudas sobre si vender el banco o ampliar capital. To be or not tobe, al más claro reflejo del Hamlet de Shakespeare.

Saracho llegaba con todos los galones de estar al frente de JP Morgan en Europa, pero sin bagaje alguno de lo que suponía la gestión de un banco comercial tan doméstico como era el Popular. Sobre todo, en las complejas situaciones en las que asumía su presidencia y tras las luchas internas en el consejo de administración de la entidad para derribar a su antecesor, Ángel Ron.

Su tan corta como controvertida presidencia del Popular, que acababa el pasado mes de junio con la resolución de la entidad bajo la nueva receta de la Unión Bancaria Europea, apenas ha supuesto un cambio en los puestos como consejero que ya tenía en Inditex, en la categoría de independiente, así como en IAG, en calidad de no ejecutivo.

Si el guiso que preparaba en el Popular se quedó pocho en tan poco tiempo, Emilio Saracho salva desde hace casi medio año las dietas que pueda percibir tanto de la textil de Amancio Ortega como de la aerolínea en la que se engloba Iberia, la considerada compañía de bandera de España y presidida por Antonio Vázquez.

Desde esa acomodada posición, Saracho puede observar con mayor tranquilidad todas las acciones judiciales que le sitúan junto a Ángel Ron, entre otros, como los principales causantes del hundimiento del casi centenario Popular, hasta que quedara en manos del Santander al precio simbólico de un euro.

Desde luego, el coste para el grupo que preside Ana Botín de dicha adjudicación no es tan liviano, con la macroampliación de capital realizada para su integración y el cargo que supondrá el ERE del que se acaba de iniciar su negociación para reducir en unos 2.000 empleados en los servicios centrales de los dos bancos.

Cara a cara

La capacidad de Emilio Saracho de mantenerse a flote en unos consejos de administración en los que ya estaba antes de asumir la presidencia del Popular, que no era precisamente un regalo tan dulce como se podía suponer, contrasta con la situación de los empleados del propio banco como los del Santander.

Incluso, la situación es muy diferente a la de aquellos accionistas o bonistas que han visto evaporarse su apuesta por el Popular tras su resolución bajo el paraguas de la recién estrenada Unión Bancaria Europea.

Otra cuestión deben de ser las reuniones del consejo de administración de Inditex, la compañía de Amancio Ortega. En dicho órgano de gobierno de la textil, Rodrigo Echenique ejerce como consejero coordinador, al mismo tiempo que preside el actual Popular y el Santander España.

Los encuentros entre Echenique y Saracho en las reuniones del consejo de administración bajo la presidencia de Pablo Isla, exconsejero delegado del propio Banco Popular cuando estaba bajo la presidencia de Luis Valls Taberner, deben ser algo más que tensas. Eso sí, fuentes consultadas evitan ofrecer detalles sobre cómo discurren dichos encuentros.

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