El mer­cado eléc­trico es­pañol es un ne­gocio cau­tivo para las em­presas

El duro pulso al Gobierno de las eléctricas por las centrales de carbón, ¿una tormenta otoñal?

Iberdrola, Gas Natural y Endesa re­claman li­bertad plena para poder clau­surar sus ins­ta­la­ciones

Álvaro Nadal
Álvaro Nadal, Mº de Industria.

Las eléc­tri­cas, sobre todo Iberdrola, están echando un pulso al Gobierno en la ac­tual po­lí­tica ener­gé­tica. Las em­presas piden li­bertad para ce­rrar sus cen­trales de carbón si no son ren­ta­bles, una vía a la que el Ministerio de Energía se opone, ante el temor de que el mix ener­gé­tico se des­es­ta­bi­lice y re­sulte en pro­blemas de su­mi­nistro y que las ta­rifas eléc­tricas se dis­pa­ren. El cisma y el ri­fi­rrafe pueden acabar con el fair play que hasta ahora ambas partes han man­te­nido.

El sector eléctrico y el equipo que mueve los hilos energéticos dentro del Ejecutivo de Mariano Rajoy sostienen, desde hace tiempo, posturas encontradas en cuanto a la forma de entender la planificación energética. Los intereses de las empresas no son coincidentes con los del ministro de Energía, Álvaro Nadal. Por un lado, las empresas consideran que se deben a sus accionistas pagándoles dividendos y a los resultados que trimestralmente deben presentar. Y por otro, el Ministerio entiende que, por encima de todo, están los consumidores y evitar que las tarifas eléctricas se disparen.

Hasta ahora, ha existido un cierto entendimiento entre las partes porque los resultados de las empresas dependían en gran medida de los ingresos del mercado interno, es decir, de las ventas y del suministro eléctrico en territorio español. Desde hace tiempo, la brecha y las discrepancias entre las eléctricas y el Ministerio se están agrandando más. Iberdrola y Gas Natural han ampliado su vía de ingresos hacia otros países lo que les convierte en eléctricas mucho más diversificadas en sus negocios, no dependientes solo de las cuentas internas.

Por esta razón, Iberdrola y Gas Natural Fenosa ven el negocio español como parte relevante para sus ingresos, pero su estrategia es ahora mucho más global y amplia, lo que obliga a sus ejecutivos a tener una visión de negocio diferente. El mercado eléctrico forma parte de su actividad pero sus planteamientos tienen ahora una visión más internacional.

Cierre de centrales en Reino Unido

En el caso concreto del cierre de las centrales de carbón, Iberdrola, por ejemplo, no sólo quiere cerrar tal y como ha planteado ante el Ministerio de Energía las centrales de Lada y Velilla, de una potencia conjunta de 874 MW, sino también, por ejemplo, otras de Reino Unido. Desde 2001, la compañía ha clausurado centrales térmicas en todo el mundo, que suman unos 7.500 megavatios de potencia. Es decir, la decisión de cerrar instalaciones de carbón no es de ahora sino que es una política de empresa que afecta a los países en los que Iberdrola tiene actividad eléctrica.

Por otro lado, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, sostiene desde hace tiempo y acaba de plantearlo, una apuesta decidida por las energías limpias, y ha acelerado su compromiso de reducción de la intensidad de emisiones de CO2 en un 50% en el año 2030 respecto a los niveles de 2007. La compañía cuenta con 28.778 megavatios verdes sobre todo eólicos (15.902 MW) e hidroeléctricos (12.756 MW).

Aparte de Iberdrola, Endesa ha anunciado también que quiere cerrar sus centrales de carbón de Compostilla (León) y Teruel antes de junio de 2020. Igualmente, Gas Natural Fenosa se ha comprometido a un “cese paulatino” de la actividad en su central térmica de Anllares hasta 2019.

Nadal totalmente en contra

Ante esta avalancha de anuncio de cierres de centrales de carbón, el Ministerio de Energía ha activado el Real Decreto a través del cual busca regular el cierre de las instalaciones de carbón, de forma que sean “coherentes con los sistemas de planificación energética” y “compatibles con los objetivos en materia de seguridad del suministro, sostenibilidad y precio de la energía”.

Según dicho Real Decreto, Energía podrá denegar dicho cierre si amenaza la seguridad del suministro del país o provoca una subida en las tarifas eléctricas. Su titular, Álvaro Nadal, insiste en que los cierres deben ser “compatibles” con la política energética y apela a la necesidad de mantener el carbón dentro del mix energético actual, es decir, que las centrales térmicas sigan aportando electricidad al mercado español.

La postura, en cambio de Iberdrola, no es coincidente con el Ministerio. Entiende que es responsabilidad de cada país realizar una planificación energética que garantice la seguridad de suministro a los consumidores pero que se autorice también a las empresas propietarias de las instalaciones la libre entrada o salida de centrales del mercado, de acuerdo al criterio de sus propietarios.

En las alegaciones que Iberdrola ha hecho al Real Decreto de Energía, aboga por un mecanismo de “subasta” por capacidad, la posibilidad también de hibernación de algunas centrales, la libre entrada y salida en el mercado y una retribución al actual parque nuclear que “garantice su viabilidad económica”.

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