La odisea de un par­ti­cular que in­virtió 2.000 euros en tí­tulos de la en­tidad fi­nan­ciera

Minoritarios del Popular: el largo, lento, oneroso y tortuoso camino judicial

Perder la de­manda puede costar 500 euros y al­gunos des­pa­chos co­bran hasta el 50% de la in­ver­sión

Junta General de accionistas de Banco Popular
Banco Popular en sus tiempos oscuros.

El riesgo de in­vertir en ac­ciones es algo que los in­ver­sores re­la­cionan con la po­si­bi­lidad de que el precio de los tí­tulos se sitúe por de­bajo del valor de ad­qui­si­ción. Las con­se­cuen­cias de­ri­vadas de una si­tua­ción di­fícil de la em­presa son los me­nos, pero re­sultan ilus­tra­tivos del mayor riesgo asu­mido. Así su­cede en el caso de los pe­queños ac­cio­nistas que es­tu­dian o re­cu­rren contra la re­so­lu­ción del Banco Popular.

Un accionista con 2.000 euros de inversión podría llegar a pagar casi 500 euros en caso de perder la demanda. Algunos bufetes desincentivan la presentación de pleitos por pequeños importes con el establecimiento de una provisión de fondos que puede alcanzar el 50% de la inversión.

Luis Antúnez decidió invertir en acciones del Banco Popular a principios de año. Un valor que había perdido más del 90% de su precio en los últimos años estaba llamado a recuperarse. Nada más lejos de la realidad. Renovación total en la cúpula de la entidad y caída libre del valor, hasta que el 7 de junio las autoridades europeas decidieron la resolución de la entidad y la venta por un euro al Santander. Esta operación dejó en la cuneta a 305.000 accionistas.

Luis Antúnez había invertido 2.000 euros en acciones de Popular. A partir de junio comenzó su peregrinaje por bufetes de abogados y asociaciones. El primer despacho que visitó fue el de Gándara Moure y pronto se dio cuenta de que después de perder todo su dinero, reclamar podía costarle incluso más caro. La pérdida de la demanda, incluídas las costas del procedimiento, podía suponerle unos gastos de 500 euros, el 25% de su inversión.

Pero ganar tampoco era moco de pavo. De entrada debía afrontar una provisión de fondos del 1%, con un mínimo de 200 euros, más IVA, que no se devolvería en caso de prosperar la demanda. En total, 242 euros, a los que habría de sumar el 7,5% de la cantidad a devolver. Sobre 2.000 euros, esta comisión sería de 150 euros. En total, casi 400 euros o el 20% de la inversión.

Conocido bufete

Un amigo aconsejó a Antúnez el Bufete Rosales, muy conocido por la importante inversión publicitaria que realiza en medios como la radio. Acudió a una reunión con un letrado después de que le informaran de que la comisión del despacho era del 10%, sin provisión inicial alguna. Cuando comentó el montante de la inversión le indicaron que esa cantidad estaba grabada con otras condiciones y le entregaron una hoja de encargo profesional.

El punto dos de la estipulación segunda indica, textualmente que “para el caso de finalizar el procedimiento judicial por acuerdo o sentencia favorable para el cliente, éste abonará a Bufete Rosales un porcentaje equivalente al cincuenta por ciento (50%) de la cantidad recuperada por todos los conceptos”. Y a continuación se indica que si existe una condena en costas a la entidad demanda, esta cantidad va a parar de forma íntegra al despacho.

La decepción ante esta segunda alternativa fue tan grande, que Antúnez acudió a la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae). Dio los datos y le afiliaron a la plataforma de afectados por el Popular, con un número de inscripción y una contraseña.

La información posterior volvió a estrellar sus huesos con la realidad. Tenía que inscribirse como asociado, lo que suponían 40 euros de entrada y 36 anuales (3 al mes). Además, debía abonar una cuota extraordinaria de 90 euros, lo que le daba derecho a defensa hasta la resolución del procedimiento. Pero si la parte contraria formalizaba un recurso se le cobraría una cantidad que podría llegar a los 90 euros.

Cláusula enigmática

Por si esto no fuera poco, el Boletín de Autorización de Acciones Judiciales incluía una cláusula contundente. Como suele ser habitual, al final del documento y después de haber puesto el número de cuenta para la transferencia de fondos a la asociación, aparecía una frase inquietante. “Por último, acepto la cuota extraordinaria de fin de procedimiento (ya sea en vía judicial o extrajudicial o mediante acuerdo transaccional o de otro tipo), en caso de que se produzca recuperación económica que consistirá como máximo en el triple del total de cuotas extraordinarias pagadas hasta ese momento”. Menuda cláusula enigmática y en una zona donde el cliente pierde por completo interés en la lectura…

La siguiente parada fue en la sociedad Arriaga Asociados, que goza de gran popularidad por su frecuente presencia como anunciante en televisión. Allí le dieron un pliego de documentos que debería entregar y que cayeron como una losa sobre su moral. Le pedían, textualmente: cantidad invertida, copia de la orden de compra, copia de la liquidación de compra, copia del extracto de cuenta de valores desde 2009 hasta la actualidad o información de utilidad fiscal desde 2009 a la actualidad y (por último) copia del folleto informativo. El bufete envía, por su parte, la ficha de protección de datos.

Antúnez, abrumado por tanto documento, realizó un último intento y se encontró con el despacho menos gravoso. ¿Habrá alguna letra pequeña que no haya visto?, se pregunto escamado. Unive Abogados informó que la provisión de fondos era de 100 euros más 21% de IVA, a las que habría que añadir un 5% (más el IVA) de indemnización, en caso de éxito.

Estas cantidades daban derecho a la defensa judicial y extrajudicial hasta la finalización del procedimiento por sentencia firme, así como los honorarios del procurador, que defiende al cliente en su nombre en los juzgados. Este bufete informa que si fuera aconsejable una acción civil individual, se realizaría un nuevo presupuesto en el que estuviera incluida la provisión inicial.

Antúnez pensó en cuántos accionistas habrían emprendido ya este largo y tortuoso camino para llegar a un destino en que había muchas más dudas que las iniciales.

Artículos relacionados