Las co­lo­ca­ciones de BBVA, Ferrovial o Gas Natural abren el mer­cado al con­junto de com­pañías

Las empresas preparan una lluvia de emisiones de deuda hasta final de año

La ac­ti­vidad vuelve tras el parón de oc­tubre pro­vo­cado por el desafío se­ce­sio­nista en Cataluña

La crisis financiera, la deuda nacional y el mercado inmobiliario ...
Deuda con lupa.

A apenas siete se­manas del cierre del ejer­ci­cio, los de­par­ta­mentos fi­nan­cieros de las em­presas es­pañolas echan humo. Tras un mes de oc­tubre prác­ti­ca­mente ce­rrado para los emi­so­res, las com­pañías tra­bajan a toda ve­lo­cidad para reac­tivar sus co­lo­ca­ciones de deuda. El es­ce­nario no es per­fecto, pero con la prima de riesgo en los 115 puntos bá­sicos y la ten­sión en Cataluña muy por de­bajo de má­xi­mos, las em­presas quieren apro­ve­char la úl­tima opor­tu­nidad del año para fi­nan­ciarse.

“Hay una oportunidad. Si no pasa nada muy extraño, desde ahora hasta el comienzo de la segunda quincena de diciembre se podrá colocar deuda con cierta comodidad. Luego, a medida que se aproximen las elecciones de 21 de diciembre en Cataluña, es muy posible que veamos un aumento significativo de la volatilidad y los nervios en el mercado”, aseguran en una entidad financiera internacional muy activa en este tipo de operaciones.

Los últimos días han dado buena muestra de la reactivación del mercado. BBVA ha lanzado una emisión de ‘cocos’ para captar unos 1.000 millones de dólares, Ferrovial ha colocado 500 millones de euros en deuda híbrida con una sobredemanda de más de seis veces y Gas Natural ha cerrado su primera colocación de bonos verdes (por 800 millones de euros) a precios sumamente competitivos, al menos para las grandes compañías con tamaño Ibex 35 del mercado español.

Estas compañías han testado que la demanda está muy caliente. La extraordinario sobredemanda recibida por Gas Natural permitió a la ‘utilitie’ rebajar el precio de la emisión hasta los 40 puntos básicos por encima del ‘midswap’. Un nivel del que otras muchas empresas han tomado nota para reactivar sus operaciones. “Lo que queda de noviembre será muy activo a la vista de las operaciones en marcha”, señalan fuentes financieras.

Las compañías no quieren perder un momento. La primera razón es pura de mercado. La prima de riesgo llegó a superar los 130 puntos básicos en los momentos más calientes del desafío secesionista catalán. No hay garantías de que no pueda ocurrir lo mismo si las cuentas avanzan que el resultado de las elecciones catalanas no supone un cambio sustancial en el actual reparto del poder político en Cataluña. Y, en este ambiente, a las empresas les aprieta el calendario.

Sobre todo, porque están ante una oportunidad de oro de emitir y seguir amortizando anticipadamente emisiones antiguas y de ir llenando el zurrón para afrontar los nuevos vencimientos del año 2018. Máxime teniendo en cuenta el cambio de sesgo de la política monetaria del Banco Central Europeo. Quedan muchos meses de tipos de interés cero, pero muy pocos para que Mario Draghi empiece a retirar parte de la munición que con tanta generosidad ha repartido en forma de estímulos monetarios.

La teoría dice que a medida que avance el año que viene se podría encarecer –aunque de forma suave y paulatina- el precio de las emisiones. Pero, de momento, manda el corto plazo y nadie se quiere quedar fuera de la foto. Las colocaciones a tipos mínimos récord de las grandes empresas europeas y los primeros escarceos de noviembre entre las españoles demuestran que hay demanda de sobra. Las empresas con más tamaño e historial en el mercado de deuda quieren llenar de papel el mercado de deuda hasta el final de 2017.

Artículos relacionados