Los ban­queros no des­cartan una nueva crisis ban­caria y an­ti­cipan fu­siones

La brusca transición a la era digital añade incertidumbre al futuro de la banca

El sector re­clama re­formas es­truc­tu­rales para evitar un cambio sal­vaje e in­con­tro­lable

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Francisco González e Isidre Fainé.

Difíciles mo­mentos para la banca. Más de los que ha vi­vido, si cabe. No es de ex­trañar por eso que todos los ex­pertos -banqueros, sobre todo- que han com­pa­re­cido ante la Comisión de la crisis fi­nan­ciera y el pro­grama de asis­tencia en el Congreso de los Diputados han aler­tado de que no hay que des­cartar nuevas crisis en la banca pró­xi­ma­mente. Dan por hecho que el pro­ceso de fu­siones trans­fron­te­rizas tiene que em­pezar más pronto que tarde y sus ad­ver­ten­cias ya han te­nido re­per­cu­sión en España.

El presidente del BBVA, Francisco González, ha cambiado su discurso y viene a sumarse a los que alertan de que el futuro de la sociedad digital tendrá grandes costes. Este proceso no dejará indemne al sector financiero, cuyo futuro también está por escribir, sin descartar riesgos tal y como han alertado varios de los dirigentes comunitarios en sus comparecencias en la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera.

Hasta ahora el mensaje del primer ejecutivo del BBVA era el de transmitir que el banco que preside es el mejor preparado para afrontar el reto digital, lo demás parecía secundario. Es cierto que el BBVA ha invertido miles de millones de euros con el objetivo de incorporar a su gestión las nuevas tecnologías, pero los resultados están por concretarse.

Lo que parece haber conseguido González, ha sido aumentar la brecha entre la preparación de la entidad y el retraso digital de la sociedad.

Aunque hasta ahora se había transmitido la idea de que la transición se estaba produciendo de forma suave, casi de forma imperceptible, como si todo fluyera de forma natural, la cruda realidad es que faltan todavía muchas etapas por completar. Y hasta entonces no es descartable lo peor.

La constatación de esta situación ha llevado a González a pedir a los poderes políticos reformas estructurales capaces de paliar los costes que conlleva esa transición hacia la nueva sociedad digital. El sector financiero tendrá que jugar inversor muy importante.

González que intervenía en la jornada ¿Sobrevivirá la humanidad en el siglo XXI? organizada por el diario ‘El Periódico’ ha utilizado un lenguaje alarmista a la hora de hablar sobre lo que le espera a la sociedad si no se afrontan los cambios necesarios.

Estima que este proceso puede ser salvaje e incontrolable, salvo que intervengan los poderes públicos a los que pide un esfuerzo en investigación y sobre todo en educación, como única forma de garantizar la igualdad de oportunidades.

La llamada de atención a los poderes públicos deberá ir acompañada de propuestas concretas para que el Gobierno las sume a las investigaciones que los distintos departamentos ministeriales ya realizan. Entre otras razones para tratar de evitar esa ruptura en la sociedad.

No ha sido el único banquero en manifestar su preocupación por el futuro digital de la sociedad y de la propia banca. Desde México, el consejero delegado del Banco Sabadell, Jaime Guardiola, anunciaba este jueves un plan trienal para la transformación digital de su entidad.

El único detalle del mismo ofrecido por Guardiola ha sido que lo presentarán a finales de año, con el objetivo de garantizar una oferta muy elástica a sus clientes para los que supondrá una adaptación o transformación digital.

Los mercados llevan meses enviando señales sobre el sector financiero español. Sus capitalizaciones andan lejos de sus máximos, cuando en EEUU no pasa semana sin que marquen nuevo récord. El último anuncio de recortes de personal consecuencia de la crisis del Banco Popular no será el último. Vienen a sumarse a los casi 82.000 que según el Banco de España han sido expulsados del sector por la burbuja inmobiliaria y crisis financiera.

Si se quiere evitar ese cambio salvaje que pronostican puede producirse desde las alturas del sector hay que empezar a preparar las medidas. Nada hace pensar que estén en ello.

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