Barcelona po­dría dejar de al­bergar hasta el Mobile World Congress

El mundo económico coloca a Puigdemont contra las cuerdas

Rajoy afianza su po­si­ción con el efecto arrastre que pro­vo­carán las sedes so­ciales fuera de Cataluña

Puigdemont y Junqueras
Puigdemont y Junqueras

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras com­parten algo más que el hecho de ser los dos pri­meros cargos del go­bierno de la Generalitat de Cataluña y su em­peño por llevar su sueño in­de­pen­den­tista hasta el fi­nal. Se trata de su total des­co­no­ci­miento de la eco­nomía y del mundo em­pre­sa­rial y fi­nan­ciero in­ter­na­cio­nal. Su "camino hacia nin­guna par­te", tal como lo de­fine Mariano Rajoy, ha to­pado con la dura realidad del de­no­mi­nado "efecto arras­tre". Es de­cir, el pre­vi­sible aban­dono de Cataluña de las em­presas y en­ti­dades fi­nan­cieras y el tras­lado de su sede so­cial a otras re­giones de España.

Es una cuestión de supervivencia. La situación es tan sumamente grave que el confirmado traslado de la sede social fuera de Cataluña del Sabadell y el eventual de CaixaBank -forzados ambos por el BCE y el BdE ante una previsible y masiva retirada de depósitos y cuentas de las entidades, ambas "sistémicas según las autoridades supervisoras europeas-, puede provocar tal efecto arrastre que la orgía independentista del periodista y el profesor de Historia podría terminar en la quiebra de más de la mitad de la población de Cataluña. Obviamente, si declaran la independencia y ésta por algún milagro vaticano llegara a ser efectiva.

El escenario previsible era dantesco. Sin financiación del BCE para las entidades financieras, con el rating internacional al nivel de Ruanda, con un previsible agujero en las cuentas fiscales difícil de cuantificar y mucho menos financiar, las advertencias de J. P Morgan y otras casas de análisis dejaban a la no nata República de Cataluña en ropa interior. Unas pantis más parecidos a los de una ciudadana de Albania que de su fraternal pariente de Suiza. Dicho sea todo con mucho respeto para albaneses, suizos y por supuesto catalanes.

De momento, la sangre no llega al río. Afortunadamente, muchas empresas grandes no quieren precipitarse a tomar una decisión y hasta el lunes -día clave para la Declaración de Independencia- permanecerán analizando diferentes escenarios y alternativas: eso sí, tan lejanas a Cataluña que el "efecto independencia" puede causar tanto daño a la economía catalana como si de hecho se hubiese declarado. Algunos expertos consideraran que se necesitarán años para repararla.

La clave es del denominado "efecto arrastre" que pueden provocar el abandono virtual de Cataluña de las dos entidades finanacieras con más arraigo en la autonomía. Y es que, el anuncio de una declaración unilateral de independencia prevista para el lunes y la confirmación del presidente Carles Puigdemont de ir hasta el final ha despertado todas las alarmas entre el empresariado catalán.

La salida de Cataluña de los dos bancos más representativos aparte de devolver rápidamente la tranquilidad a los ahorradores domésticos e inversores internacionales, ha sido también una fuerte puya para los independentistas. Lo demuestra la reacción inmediata que tuvo la CUP pidiendo el boicot a CaixaBank, Sabadell y BBVA y exigiendo el veto a sus cuentas. Más gasolina para un incendio por ellos provocado que ahora no saben como apagar.

Alivio para Mariano Rajoy

Para Mariano Rajoy la decisión de las dos entidades catalanas ha confirmado su advertencia sobre el "viaje a ninguna parte" del Parlament catalán y del Gobierno de la Generalitat. Han sido lo han confimado los presidentes de las grandes empresas del Ibex 35 que han mantenido línea directa con Moncloa para evitar llegar al lunes día 9 pendientes de la incertidumbre. En ese sentido, el presidente Mariano Rajoy no solo se ha visto apoyado por Ciudadanos y en menor medida por el PSOE sino por toda la clase empresarial y financiera catalana.

Desde Moncloa, se ha criticado desde hace tiempo que el presidente de la CEOE, Juan Rosell, esté adoptando una postura nada beligerante con los separatistas y se limite a pedir diálogo nada más. El ministro de Economía, Luis de Guindos, le ha llegado a recriminar que no se haya expresado públicamente en contra de Puigdemont y que no apoye con claridad al Gobierno central.

Las últimas horas han sido clave para el Ejecutivo, que ha ganado algo del terreno que había perdido y, en cambio, al Govern le empiezan a aparecer las primeras grietas. De hecho, la agencia Bloomberg destaca la existencia ya de divisiones irreconciliables entre las fuerzas separatistas. Por un lado, la CUP que sigue forzando la máquina hacia la DUI lo antes posible y, por otro, la posición de algunos miembros del Govern más partidarios de una independencia en diferido para así ganar tiempo a dialogar con el Ejecutivo central ante el grave riesgo económico que se está produciendo.

Los grandes riesgos económicos para el Govern

El turismo, la principal industria de Cataluña, comienza ya a hacer mella. Representantes de cadenas Hoteleras que operan en Cataluña han reconocido una caída en las reservas y numerosas cancelaciones. El vicepresidente de Meliá Hotels International, Alfonso del Poyo, ha reconocido que esta caída de la actividad hotelera en Cataluña se ha producido en un periodo cortísimo de tiempo.

Empiezan a parecer también insistentes rumores de que el Mobile World Congress previsto para febrero próximo en Barcelona no se celebre en la Ciudad Condal. Este evento es un gran escaparate para la capital catalana -más de 100.000 visitantes- y una fuente de ingresos muy importante. Se calcula que el Congreso deja unos 450 millones de euros para la economía catalana. Por eso, perder el MWC será un fuerte varapalo para la Generalitat y para el ayuntamiento de Ada Colau.

La GSMA, la asociación que agrupa a las principales operadoras de telecomunicaciones del mundo, es quien organiza el evento y de quien depende que Barcelona siga siendo la sede. Algunas fuentes reconocen que desde el Gobierno se está presionando para que el MWC pudiera venir a Madrid.

Por eso, toda la corriente económica le está socavando los pies a la Generalitat y es quien ahora mismo es su mayor enemigo. Moody’s ha advertido precisamente a Colonial y Merlin Properties, la primera con sede en Barcelona, y la segunda con sus oficinas centrales en Madrid, de que la inestabilidad política en Cataluña afectará a sus ingresos. Además, ha alertado de una devaluación del valor de sus oficinas y de la cartera inmobiliaria que ambas tienen por el desafío catalán y afectar a su rating.

“La inestabilidad política puede reducir los ingresos por alquileres, el nivel de ocupación de los activos y las valoraciones del mercado patrimonialista en general, y de Barcelona, en particular”, señala. De hecho, las dos compañías se han visto fuertemente golpeadas en Bolsa por su exposición en el mercado inmobiliario catalán.

Colonial tiene en Barcelona el 19% de su cartera de oficinas, otro 35% en Madrid, y el 46% restante en París. Respecto a Merlin Properties, el 8% de sus activos inmobiliarios están en la Ciudad Condal. Uno de los edificios más representativos y emblemáticos de Barcelona, la Torre Agbar, es propiedad suya.

Efecto rebote en Bolsa

Ahora bien, el anuncio de Bloomberg de que los partidos separatistas estaban buscando una salida para no proclamar la independencia y el traslado de la sede social del Banco Sabadell a Alicante hizo que el Ibex 35 rebotase un 2,51% y cerrase en los 10.214,70 puntos. La entidad que preside Josep Oliu subió un 6,16% y CaixaBank un 4,93%.

El grifo de las deslocalizaciones

Una cosa es cierta: las fuerzas separatistas ganaron la calle con los sucesos ocurridos el 1-O pero empiezan a perder ya el pulso con las grandes empresas y el mundo financiero catalán. La inseguridad jurídica y la pérdida de clientes están haciendo que el goteo de deslocalizaciones de empresas que había comenzado a registrarse no sólo no se detenga sino que se está ampliando a marchas forzadas.

El Grupo Catalana de Occidente ha admitido que, “en función de cómo se desenvuelvan los hechos”, tomarán las decisiones que “sean oportunas”, con el objetivo de “preservar los intereses” de sus clientes, trabajadores y accionistas.

Ha indicado que el grupo “velará siempre porque los productos y servicios no se vean en ningún caso afectados por la coyuntura política y social”, dado que su “prioridad” es garantizar el cumplimiento de sus “condiciones contractuales con los clientes”.

El consejo de administración de Eurona ha decidido igualmente trasladarse a Madrid, concretamente a Riva-Vaciamadrid. La operadora de telecomunicaciones ha informado al Mercado Alternativo Bursátil (MAB) de su decisión. Eurona ha señalado que sopesaba este cambio de domicilio social desde hace un año cuando adquirió las sociedades Quantis, Hablaya, Stoneworks y Sultán Telecom.

La compañía cerró con una subida en Bolsa de un 7,41% y ha destacado que el cambio de sede permitirá “estrechar el contacto” con los inversores e impulsar su estrategia internacional para ganar peso fuera de España. El nuevo domicilio estará en el Edificio Alfa de Rivas-Vaciamadrid.

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