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Asombro, admiración y alivio mundial por la tranquilidad en Cataluña ante el 21-D

'FT: ‘Mariano Rajoy hace bien al des­ti­tuir el Govern de Cataluña y con­vocar elec­ciones

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Eléa Pommiers des­cribe la amar­gura con pa­la­bras que trans­miten la desazón del per­so­naje: ‘La tris­teza do­mina sus ojos’. El per­so­naje es un ju­bi­lado, Lluís Villacorta, que se ha pa­sado las tardes en la Plaza de Sant Jaume de Barcelona afe­rrado a su pan­carta de ‘Una na­ción opri­mi­da’. Pero ayer es­taba de­solado, com­pun­gido y sin saber qué es lo que pasa: ‘Estoy un poco per­dido; me es­pe­raba que hu­biera más gente hoy, y no com­prendo por qué se de­te­nido todo tan brus­ca­men­te’.

Pommiers, enviada especial de Le Monde, ha sabido captar la situación, pero también ella parece algo descolocada: ‘Tres días después de la declaración de independencia, los responsables políticos no aparecen y las movilizaciones son mínimas’. Y el desconsuelo de Villacorta tras conocer que Puigdemont se ha largado a Bruselas le llega al alma: ‘Espero que no haya abandonado a su pueblo’.

Con la misma sorpresa, otros muchos medios de la prensa internacional se asombran este martes por la tranquilidad imperante en Cataluña. Algunos muestran admiración por cómo en un pispás se han calmado las aguas. Y es general el alivio que respiran los titulares y los textos de los corresponsales y enviados especiales. Es que hace nada, el viernes pasado, todo pintaba fatal.

La incertidumbre y el temor a disturbios, resistencia o algo peor tras la entrada en vigor del 155 y la convocatoria electoral para el 21-D flotaba en el ambiente. Incluso el mismo lunes, Michael Stothard advertía a sus lectores de Financial Times que ‘España afronta la prueba del nueve de su autoridad en Cataluña’. Pues visto lo visto, el examen se ha aprobado con nota.

Sólo 24 horas después, FT da fe de ello este martes en un editorial en el que ya pasa a la fase siguiente: ‘Curar las heridas del secesionismo en España’. De entrada, arremete contra los separatistas: ‘Se permitieron el lujo de un insensato y vano gesto de desafío’ al declarar la independencia. Añade: ‘Fue tan indefendible como el caótico referéndum ilegal del 1-O’.

Por tanto, ‘el Gobierno de Mariano Rajoy tenía toda la justificación para responder al anuncio del viernes con la destitución del Govern autonómico, la disolución del Parlament y la toma de control de la administración `pública’.

Como ha venido repitiendo una y otra vez estas últimas semanas, FT insiste tras la manifestación del sábado por la unidad de España en que fue ‘un útil recordatorio de que muchos de los 7,5 millones de habitantes de Cataluña están totalmente opuestos a la secesión’. Igualmente, el separatismo ‘no atrae a los cientos de empresas, grandes y no tan grandes, que han trasladado su sede fuera de Cataluña’.

No obstante, una cosa es restablecer la legalidad y otra recuperar la normalidad. Para ello hay que prestar ‘la atención que merecen’ a las aspiraciones catalanas de reanudar el funcionamiento de sus instituciones autonómicas. Y ‘actualizar el Estatuto’ mediante una reforma constitucional. Es la recomendación de FT, porque entre otras cosas lo han prometido Rajoy y el líder socialista Pedro Sánchez: ‘Deben cumplir su promesa, es la mejor manera de restañar las heridas de una lucha que ya ha causado demasiado daño a Cataluña y al resto de España’.

¿Cuánto daño? Mucho, y aflorará con el tiempo. Y tendrán que rendir cuentas los locos responsables de tanta fractura en busca de una fantasía. La presencia de Puigdemont en Bruselas es sólo una escena más, y estrambótica a más no poder, de un disparate que toma así tintes de una opereta, como el Pontevedro de La Viuda Alegre.

El estupor hace que The New York Times se lo tome también un poco a broma pero con intención: ‘Puigdemont aparece en Bruselas después de que España pida su procesamiento’. Le Figaro titula: ‘Puigdemont se expatría con los belgas’. Le Dauphine Libéré es más duro: ‘Puigdemont, el zigoto de Cataluña’. Y no son pocos los que aluden al problema diplomático que le plantea al primer ministro belga, Charles Michel.

En la cadena y web financiera CNBC, Silvia Amaro tranquiliza sobre el coste económico: ‘Tres grandes razones de por qué a los mercados no les preocupa la crisis catalana en España’. A grandes rasgos, la primera es la incapacidad de los separatistas de armar un Estado de verdad y seguir adelante, lo que lleva ‘al optimismo’ en los mercados.

Segundo, el dinero barato en Europa gracias al programa del BCE de compra de deuda pública europea. Eso ‘tiene calmados a los inversores’. Yen tercer lugar, la economía española es ‘una de las que mejor se está comportando en la eurozona desde la recesión’.

Y lo ratifica el último dato del PIB el tercer trimestre, con un crecimiento del 0,8% que aunque se ralentiza algo permite mantener la previsión del 3,1% para el año. Entre otros, así lo refleja la agencia AFP: ‘España logra un vigoroso crecimiento en el tercer trimestre’.

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