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Rajoy y Puigdemont: los dos se han pasado, pero el referéndum sigue siendo ilegal

Editorial en WSJ: ’Los se­pa­ra­tistas ca­ta­lanes no re­pre­sentan a una ma­yoría re­gio­nal’

Puigdemont y Junqueras
Puigdelmont y Junqueras

Colleja a Rajoy: ‘La ac­ción de la po­licía es­pañola contra gentes de toda con­di­ción que iban a votar pa­cí­fi­ca­mente no será fá­cil­mente ol­vi­dada por los ca­ta­la­nes, in­cluso entre los que están contra la in­de­pen­den­cia. Rajoy ha eje­cu­tado la po­lí­tica de lo peor. Puede vol­verse en su contra y contra su Gobierno mi­no­ri­tario en Madrid. Debería por tanto re­nun­ciar a la po­lí­tica del aves­truz de su par­tido, que lleva una res­pon­sa­bi­lidad par­ti­cular en este asun­to’.

Y colleja a Puigdemont: ‘No debería cantar victoria. ¿Qué propone? ¿Que el Parlament proclame la ‘independencia’? El sentimiento de una singularidad nacional catalana poco respetada por Madrid, especialmente en cuanto a la equidad fiscal, es sin duda mayoritario, pero Puigdemont ha favorecido el establecimiento de un clima malsano. La demagogia brota cuando las palabras ya no tienen sentido. Cuando se compara la actuación de la policía el domingo con la vuelta a la dictadura de Franco o cuando se asimila la situación de una Cataluña rica y brillante como nunca con Kurdistán o Kosovo’.

Ambos párrafo provienen del editorial de Le Monde en el número de este martes, y va en primera página, junto a otras informaciones sobre lo que está pasando en Cataluña. Como en otros muchos medios de la prensa internacional, siguen las críticas tras la intervención policial durante el referéndum ilegal del domingo. Las fotos pesan mucho, aunque sólo algunos cuentan que las más sanguinolentas están trucadas y/o proceden de años atrás.

También todos citan los datos oficiales sobre el resultado del referéndum, así como el de los centenares de heridos, y mencionan que la fuente es la Generalitat. Bueno, algunos como Raphael Minder en The New York Times da por bueno esta cifra de heridos sin citar fuente alguna.

Y también siguen publicándose editoriales y columnas de opinión, con arreglo a un guión básico: fue mala la actuación policial, pero eso no convierte en bueno el referéndum ni mucho menos justifica las palabras de Puigdemont de que Cataluña se ha ganado el derecho a ser independiente.

De eso nada, le dice el mismo editorial de Le Monde: ‘A todos los niveles, regional y nacional, el referéndum ha sido declarado ilegal por la Justicia. Es manifiestamente contrario a la Constitución que se otorgó la España democrática en 1978, y no ha respetado las normas de una consulta admitida en un país miembro de la UE’.

También se lo dice, pero incluso con mayor retranca, el editorial de The Wall Street Journal, titulado con un poco de épica irónicamente picante: ‘La Guerra de Secesión Española’. La describe en una apostilla: ’Los separatistas catalanes no representan a una mayoría regional’.

Lo dos primeros párrafos desmontan todo el andamiaje de Puigdemont, de los separatistas y del referéndum. El primero: ‘Con todo lo destructivas que son las estratagemas políticas hoy día, el ‘referéndum’ de independencia de Cataluña el domingo es de las que hacen época. Los separatistas e la próspera región del nordeste de España ganaron una votación ilegal con baja participación y cargas policiales. Y ahora están pidiendo negociaciones para resolver la crisis que ellos mismos crearon’.

Y el segundo: ‘En torno al 90% de los participantes emitieron papeletas a favor de la independencia, pero con una participación sólo de alrededor del 42%. Eso se traduce en más o menos el 40% de la población que apoya la independencia entre todos los catalanes, más o menos lo que preveían las encuestas’.

Del nivel de participación y de votos por el ‘Sí se ocupa también el editorial de Financial Times este martes, que ya desde el título avisa de qué va: ‘Los separatistas catalanes deben retirarse del abismo’.

Su propia colleja a Puigdemont escuece más que las anteriores: ‘Puigdemont estaba equivocado al afirmar el domingo por la noche que con la votación la región se había ganado el derecho a ser un Estado independiente. No fue nada de eso. Alrededor de nuevo de cada diez votantes que emitieron su papeleta se piensa que apoyaron la independencia. Sin embargo, de acuerdo con las propias cifras del Govern catalán, que deben tomarse con precaución por el caos que rodeó la votación, la participación fue de en torno al 42%. En otras palabras, más de la mitad del electorado no votó’.

FT recuerda cómo se aprobó en el Parlament la Ley del Referéndum, sin un mínimo exigido de participación, lo que invalida cualquier intento de homologación: ‘Eso fue un intento transparente de vadear la embarazosa verdad para los separatistas de que no tienen una mayoría clara para la independencia’.

Tlodos estos editoriales y otros comentarios concluyen en un consenso. Nada de declaración unilateral de independencia, en primer lugar. Y en segundo, que Rajoy deje a un lado la pachorra y Puigdemont el delirium tremens a otro y se pongan a negociar. ¿Qué? Con pocas variante, la opinión más generalizada es que se podría mejorar la financiación de Cataluña y ampliar sus competencias, ya sea con vuelta o no al Estatuto de 2006.

Más del NYT

Es la misma receta que firma el editorial de The New York Times, que pone los suesos del domingo como un cierto punto de inflexión. ‘Caos en Cataluña’, se titula. Es una censura sin paliativos a la’rutalidad policial’ y a Rajoy, quien pese a ‘tener la ley de su parte’, lo estropeó al mostarse como un ‘matón intransigente’.

Cataluña ‘no puede reclamar que está colonizada u oprimida’, según el editorial al desmontar la tesis comparativa con Kirdistán y otros territorios. Sin embargo, añade, el caos del domingo sólo sirvió para un éxito: ‘ahondar la crisis política’.

Y termina con cierto regusto de desesperanza y un coscorrón doble: ‘Hay potenciales soluciones políticas, que probablemente involucren una mayor autonomía para Cataluña, pero mientras Rajoy y Puigdemont permanezcan intransigentes, quedarán fuera de alcance’.

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