UN BANCO EN EL RETIRO

FMI: el cambio climático y sus efectos económicos

A medio plazo habrá que pensar en re­dis­tri­buir las po­bla­ciones e ins­ta­la­ciones pro­duc­tivas

FMI
Reunión del FMI.

La ve­lo­cidad del cambio cli­má­tico en los 30-40 úl­timos años no pa­rece tener pre­ce­dente con lo su­ce­dido en los úl­timos 20.000 años. Los cien­tí­ficos coin­ciden cada vez más en que el ca­len­ta­miento global con­ti­nuará de­pen­diendo de la ha­bi­lidad de la es­pecie hu­mana para re­ducir las emi­siones de gas de efecto in­ver­na­dero.

Los efectos macroeconómicos se concentran en los países menos preparados para contrarrestarlos. El FMI en su último Informe Anual se pregunta: “¿Cómo podrán afrontarlo los países pobres?”.

Se ha contrastado empíricamente que los picos de productividad se concentran en aquellas zonas de temperatura media que se sitúa en el entorno de los 13 grados centígrados, mientras desciende vertiginosamente a temperaturas superiores. Una gran parte de los países de rentas bajas se encuentran en esa banda geográfica de altas temperaturas.

Los medios disponibles en estos países afrontan mayores riesgos en caso de sequía, lluvias torrenciales o cualquier tipo de desastre natural de grandes proporciones. El nivel del mar ha subido en 0,32 centímetros en los últimos 20 veinte años frente a un crecimiento de 0,17 centímetros a lo largo del siglo XX. Para atenuar estos efectos a corto plazo el instrumental de políticas económicas requiere reservas monetarias y excedentes presupuestarios.

A medio plazo, sin embargo, habrá que pensar en redistribuir las poblaciones e instalaciones productivas. Adaptaciones todas ellas con un alto contenido específico en función de los riesgos potenciales en cada lugar y circunstancia. Diferentes repuestas frente a inundaciones o sequías. Finalmente ese instrumental necesita de la solidez y eficacia de las instituciones (un síntoma de desarrollo económico y político) a la hora de programar y aplicar las medidas apropiadas.

Se ha observado que los efectos del cambio climático son ligeramente menores en aquellos países con una menor deuda pública, fuertes entradas de ayuda externa y una mayor flexibilidad de tipo de cambio. En cualquier caso también se ha observado que estas barreras son más eficaces en una estrategia a medio plazo frente a desastres ocasionales.

La inmigración es otra fórmula adaptativa, principalmente la que tiene lugar en el interior de las fronteras del país. Las respuestas mediante migraciones internacionales resultan difíciles y no son siempre posibles. En efecto, una serie de estudios específicos confirman esta afirmación como consecuencia de que los habitantes y familias con menores ingresos además de ser los más afectados por el cambio climático no disponen de recursos financieros para su realojamiento en puntos lejanos. Un cambio paradigmático es el de las poblaciones afectadas por una subida del nivel del mar.

En las zonas costeras de los países subdesarrollados los riesgos son descomunales. Cientos de millones viven en áreas fácilmente inundables que obligarían al abandono de los hogares. El FMI se refiere a los EEUU específicamente donde más de 4 millones de personas podrían verse afectadas si el nivel de los océanos se elevase en 80 centímetros; la cifra aumentaría hasta 13 millones si ese nivel creciese dos veces más.

El FMI concluye que entre los devastadores efectos del cambio climático los países menos desarrollados son precisamente los que tienen un menor protagonismo; correspondería a los desarrollados y emergentes (China) configurar y financiar mecanismos de ayuda y colaboración que reduzcan los graves efectos macroeconómicos que amenazan a la población más pobre del planeta. Naturalmente la reducción de las emisiones de CO2 sería una primera y gran contribución en este gran esfuerz

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