ANÁLISIS

El mundo reconoce que la ley está del lado de Rajoy pero a algunos les da el yuyu

‘Los se­pa­ra­tistas tienen mucho por de­lante antes de que puedan in­vocar con datos que re­pre­sentan la vo­luntad del pueblo ca­ta­lán’

News Corp
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Algunos tienen que ha­cér­selo mi­rar. No ya en el Govern y ale­daños se­ce­sio­nis­tas, sino in­cluso en lu­gares in­sos­pe­cha­dos. Este fin de se­mana bate todos los ré­cords y se gana el tí­tulo de Simplón de Oro el pro­fesor José Buscaglia Salgado. Desde su cá­tedra Culturas, Sociedades y Estudios Globales en la Northeaster University en Boston ha en­viado una jo­yita a la re­vista Newsweek que no tiene des­per­di­cio. Se ti­tula ‘El Rey Felipe de­bería ab­dicar para re­solver la crisis ins­ti­tu­cional en España’.

Puertorriqueño, hijo del famoso escultor José Buscaglia Gullermety, que en su juventud estuvo un tiempo en Barcelona, el profesor demuestra la más supina ignorancia en lo que no es lo suyo, el Derecho Constitucional, y propone que por arte de birlibirloque se proclame sin más la Tercera República y todos los contentos. Todas ‘las Españas’, como él dice.

Algún virus debe de tener la ciudad cuando el diario The Boston Globe se atreve a pedir a la UE en un editorial una intervención que la propia UE no quiere porque entiende que el problema de Cataluña es un asunto interno de España y debe resolverse dentro de la Constitución.

Por el contrario, el Chicago Tribune demuestra que no se traga las ruedas de molino, ni los victimismos, ni las ‘fake news’. En otro editorial, el Tribune sale en defensa de ‘mantener España intacta’, y argumenta: ‘Los catalanas deben comprender que la secesión llevará al caos y potencialmente a la violencia. Rajoy tiene la Constitución de España de su lado’.

En estas horas después de la activación por el Consejo de Ministros del artículo 155, en la prensa internacional algunos lo presentan como si fuera el coco, tal como lo pintan Puigdemot, Forcadell y otros personajes de la minoría que lleva años tratando de imponer su voluntad a todos los catalanes y por extensión el resto de españoles. Otros subrayan que puede que sea la ‘opción nuclear’, pero que el Gobierno español tiene la fuerza de la razón, la razón de la ley.

Como The Economist, otra revista que sí sigue siendo órgano de referencia en el mundo financiero. Por un lado, entrecomilla la palabra ‘diálogo’ en boca de Puigdemont, porque lo reduce a ‘hablar sobre la ruta hacia la independencia, que la Constitución no permite’; y que Rajoy no acepta porque es una ‘imposición’.

Por otro lado, The Economist insiste, como en otro artículo dos días antes, en que los secesionistas no tienen mayoría. Y hace hincapié en el sondeo del sábado de Gesop en El Periódico sobre el respaldo a la independencia: ‘Sólo el 36% de los catalanes la quieren ahora’.

Más o menos lo mismo dice Giles Tremlett en The Observer el dominical de The Guardian: ‘Los separatistas tienen mucho por delante antes de que puedan invocar con datos que representan la voluntad del pueblo catalán’. Y es que además, ‘Rajoy tiene la ley de su lado y el poder del Estado en sus manos’. Para él, los secesionistas ‘preparan una guerra de desgaste’, y ‘si deciden luchar, probablemente van a perder muchas batallas’.

Tremlett pone énfasis en que la salida de empresas y el coste económico está haciendo pupa y que cuando ANC y Òmnium Cultural apelaron a boicotear los bancos que han cambiado de sede en protesta por ‘no ser patriotas’, la respuesta ‘se ve que ha sido mínima’.

Toda la prensa está de acuerdo en que el 155 es territorio inexplorado. Dice The Economist: ‘España inicia la destitución del Gobierno secesionista de Cataluña; ¿acallará esto el movimiento independentista, o lo atizará?’. Esta duda y esta expectación ante lo que pueda pasar con el 155, con la movilización en las calles y el atrincheramiento o la huida hacia delante del Govern es el elemento que más incógnitas suscita en la prensa internacional este domingo.

Michael Stothard resume la esencia de la crisis en Financial Times: ‘El Gobierno catalán proindependentista mantiene que (el resultado de 1–O) tiene un mandato para declararse a sí mismo como Estado independiente, algo que los tribunales españoles y el Gobierno han dicho que es ilegal; la Constitución dice que el país es ‘indivisible’.

En The New York Times, Raphael Minder cuenta que los líderes de la Unión Europea le han dado un espaldarazo a Rajoy y la espalda a Puigdemont, y que también apoyan al gobierno en la aplicación del 155 los principales partidos de la oposición, excepto Podemos. El título en primera plana a una columna es muy condensado: ‘España planea la destitución del líder de Cataluña’. Pero puntualiza que puede pasar de todo y que es un momento de ‘escalada de la crisis de secesión’.

El mismo diario abría el sábado no a una, sino a cuatro columnas, y con una enorme foto nocturna de Barcelona, con el Camp Nou en el centro. Título: ‘Una ciudad global en el centro de una pugna secesionista’. Una urbe global, pero como relata Patrick Kingsley en el texto, una ciudad también ‘provinciana, exclusiva y nacionalista’.

Otros titulares de la prensa dominical. ‘España anuncia el control directo para aplastar la ‘rebelión’ catalana; escalada de la crisis catalana al asumir España el control directo en cosa de días’ (Stephen Burgen en The Observer); ‘Cataluña: Madrid prepara ponerla bajo tutela y las empresas huyen’ (Le Monde); ‘Cataluña planea la desobediencia civil tras imponer Madrid el control directo’ (Matthew Campbell en The Times); ‘El presidente del Gobierno español destituirá al Gobierno regional catalán’ (Michael Stothard en Financial Times); ‘España actúa para tomar el control del Gobierno catalán y convocar elecciones autonómicas’ (Jeannette Neumann y Giovanni Legorano en The Wall Street Journal).

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