Monitor de Innovación

El ti­roteo de Las Vegas marcó todo un hito en la pro­pa­ga­ción de bulos

La batalla perdida de Facebook contra las noticias falsas

La pla­ta­forma des­carga res­pon­sa­bi­li­dad: "no somos ár­bi­tros de la ver­dad"

Facebook en bolsa
Facebook en bolsa

La pro­pa­ga­ción de no­ti­cias falsas a través de Facebook no es nueva: du­rante las úl­timas elec­ciones a la pre­si­dencia de EEUU, la reina de las redes so­ciales fue uti­li­zada por la ba­tería me­diá­tica de Donald Trump para cam­biar las tornas a su fa­vor. Sin em­bargo, una cosa es la po­lí­tica y otra muy dis­tinta la di­fu­sión de bulos en las horas in­me­dia­ta­mente pos­te­riores a una ma­sa­cre.

Y eso fue lo ocurrido durante la confusión que siguió a la matanza de la semana pasada en las Vegas. Los de Zuckerberg han acabado por admitir que ni son, ni quieren ser, jueces del rigor informativo. El domingo pasado, Stephen Paddock disparó a mansalva contra una multitud durante un festival de música Country. El saldo final de la tragedia fueron varias decenas de muertos, incluyendo el asaltante, y la conmoción generalizada del mundo entero.

Varias plataformas de dudosa credibilidad promovieron la desinformación a través de Crisis Response, una herramienta de Facebook que permite a los allegados de las víctimas potenciales de una catástrofe comprobar si éstos se han registrado y están con vida.

El Centro de Operaciones de Seguridad Global de la red social se puso en marcha y detectó los mensajes falsos, procediéndose a su eliminación. No obstante, y tal y como reconoció un portavoz de la compañía a la cadena CNN, el proceso de borrado se retrasó, lo que permitió que se realizaran capturas de pantalla que fueron distribuidas en línea.

Impotencia

Las lagunas en el control de fraudes informativos del gigante llegan pocos meses después del rimbombante anuncio, por parte de Mark Zuckerberg en persona, de una batería de medidas destinada a frenar el auge de los embustes y rumores falsos en las plataformas de Facebook. La iniciativa surgió después de que esta plataforma fuera acusada de ser el vehículo de toda suerte de engaños y globos sonda que jugaron un papel clave en el camino de Donald Trump hacia la Casa Blanca.

No obstante, los bulos se siguen propagando como la pólvora, sin importar lo sensible del contenido informativo. En esta tesitura, la compañía ha terminado admitiendo que no es su propósito evaluar el rigor de los contenidos que llegan a los perfiles.

Alex Hardiman, responsable de productos informativos de Facebook, rebajó la responsabilidad de la plataforma en este ámbito: "No somos árbitros de la verdad y sabemos que la gente no quiere que lo seamos. No es nuestro papel como plataforma tecnológica", afirmó.

"Lo que sí estamos haciendo, y haremos, es reducir la propagación de contenido que confunda a la gente, 'spam' y 'clickbait'", remarcó Hardiman, quien recordó que la sobrecarga de noticias falsas y su influencia en las pasadas elecciones llevaron a la empresa a invertir "dinero y esfuerzos" para penalizar los sitios de contenidos fraudulentos. En cualquier caso, los resultados, según reconocen en el coloso tecnológico, son aún limitados.

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