Los ana­listas pro­nos­tican que a la cons­truc­tora ya no le queda otro re­me­dio: fu­sión con pér­didas

Villar Mir sigue achicando agua para que el barco no se hunda

El grupo vende la joya de la co­rona para man­tener el con­trol de la com­pañía

Villar Mir
Villar Mir

El grupo Villar Mir so­bre­vive a base de vender la casa ha­bi­ta­ción por ha­bi­ta­ción. La deuda que arrastra OHL -más de 3.500 mi­llones de eu­ros- le han obli­gado a des­pren­derse ahora de la joya de la co­rona -su fi­lial de con­ce­sio­nes-, por 2.235 mi­llones de euros al fondo aus­tra­liano IFM Investors y con­tentar así a las agen­cias de ca­li­fi­ca­ción. Moody´s ha reac­cio­nado rá­pido y ha co­lo­cado el ra­ting de la cons­truc­tora en re­vi­sión para me­jora. Hasta sube en Bolsa pero la pre­gunta es para qué.

Presionados por el enorme endeudamiento y con los bancos acreedores al acecho -Santander, HSBC, Crédit Agricole y Deutsche Bank- a la familia Villar Mir, no le ha quedado otra que echar mano de su mejor activo patrimonial si quiere mantener el control de la matriz. El grupo tiene vencimientos a corto plazo por valor de 500 millones de euros con una deuda neta que supera los 3.500 millones.

Una situación que, desde hace tiempo, tienen asfixiado al holding, con una acción que se había anclado en poco más de tres euros y con el grupo que no logra levantar cabeza. Tras la venta de la filial de concesiones, el valor se disparó en bolsa un 43% y se situó en 4,72 euros, con una capitalización de más de 1.400 millones de euros.

Presiones de las agencias de calificación

En un principio, el grupo Villar Mir barajaba vender no más del 40% pero las presiones de las agencias de calificación -en este caso Moody’s y Fitch- le han llevado a desprenderse del 100%. Otra de las opciones que se habían barajado era desinvertir una parte o todo el 51% del capital de OHL, algo a lo que Juan Miguel Villar Mir (padre) se opuso tajantemente, pues con ello habría desaparecido prácticamente el holding que el empresario octogenario había logrado levantar.

La familia Villar Mir llegó a estar a comienzos de verano pasado en negociaciones con la compañía China State Coinstruction Engineering, la mayor empresa del sector del país asiático. Otra de las opciones que se barajaron era vender la parte que le queda del complejo de Canalejas, en el corazón histórico de Madrid o echar mano de OHL México, Fertiberia, Fertial o Ferroglobe.

La opción de vender OHL Concesiones es por la valoración que tenía la filial, unos 2.275 millones de euros, aunque la matriz recibirá solo 2.235 millones por los ajustes de precios de deuda y los tipos de cambio y caja aportados a los proyectos. Esta cifra le permitirá al grupo hacer frente a parte de la deuda con recursos que posee de 900 millones y dejar todavía dinero en la caja.

Según Moody’s, dependiendo del dinero que la matriz destine a pagar deuda, es probable que la ratio de apalancamiento bruto deuda/Ebitda se sitúe por debajo de 7,5 veces. La agencia de calificación considera que este nuevo escenario podría implicar una mejora de un escalón en el perfil crediticio de la compañía desde ‘Caa1’ hasta ‘B3’, de modo que, aunque seguiría dentro del grado de especulación, pasaría de una nota de calidad muy pobre a calidad pobre.

Por su parte, Fitch reconoce que, tras la venta de la parte de concesiones, OHL queda como una mera empresa constructora, pero considera que la operación será positiva, ya que “permitirá a la compañía pagar toda la deuda con recurso”.

Hay que tener en cuenta que la operación está cerrada pero no aprobada por la junta de accionistas de OHL. Ambas partes se han dado un plazo de exclusividad 90 días para preparar toda la documentación y en este tiempo celebrar la junta de la constructora.

Desinversiones en cadena

En los dos últimos años, la familia Villar Mir ha emprendido un viaje de no retorno y, lo que en su día fue un holding con importantes participaciones accionariales en otras sociedades, está adelgazando a velocidad de vértigo. OHL salió definitivamente en enero pasado de Abertis tras vender el 2,5% que aún le quedaba de la empresa de autopistas por 336,4 millones de euros. En octubre de 2016, se había desprendido de otro 4,42% por 598 millones de euros.

La inmobiliaria Colonial ha sido otra de las grandes desinversiones del grupo. En julio pasado, la familia Villar Mir vendió el 1,51% que aún poseía por lo que ingresó unos 40 millones de euros. Con esta venta, la corporación salió del capital de la inmobiliaria, compañía en la que llegó a ser el primer accionista con un 24%.

En su momento, vendió también el 24% de la mexicana Conmex al fondo IFM a quien ahora acaba de venderle la parte de las concesiones de OHL. Por el camino se han quedado además Torre Espacio, una de las cuatro torres construidas en los terrenos de la antigua ciudad deportiva del Real Madrid, una parte del proyecto turístico de gran lujo Mayakobá, en el caribe mexicano, y otra parte del complejo Canalejas, en Madrid.

Juan Miguel Villar Mir dijo en una ocasión que no le importaba vender Abertis y Colonial porque luego volverían a entrar. De momento, por ahora habrá que seguir achicando agua y cerrar las grietas del barco para que éste no se hunda.

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