La for­ta­leza del dólar y la fis­ca­lidad ex­terna, prin­ci­pales efectos ad­versos

La reforma fiscal de Trump penaliza a las compañías españolas en EEUU

El prin­cipal be­ne­ficio lo ab­sorben las com­pañías nor­te­ame­ri­canas y las grandes tec­no­ló­gicas

Donald Trump
Donald Trump, encantado.

Ya está en marcha la es­pe­rada re­forma fiscal en Estados Unidos que Donald Trump lleva pro­me­tiendo desde la cam­paña elec­to­ral. Aunque aún no ha sa­lido ade­lante, ya em­piezan las es­pe­cu­la­ciones sobre sus efec­tos, sobre todo en las em­presas nor­te­ame­ri­ca­nas. Sin em­bargo, con la gran ex­po­si­ción al país de mu­chas com­pañías es­paño­las, la pre­gunta es de qué ma­nera les puede afec­tar: si po­si­tiva o ne­ga­ti­va­mente. Y lo hace muy ne­ga­ti­va­mente.

Los expertos coinciden en que su probable impacto no sea especialmente beneficioso para las firmas de ámbito nacional que operan allí.

Parece que el tan ansiado cambio de fiscalidad al otro lado del Atlántico está más cerca de producirse. Aunque no es definitivo. Trump tiene previsto recortar impuestos a empresas (del 35% actual hasta el 20% y un máximo del 25% para pymes) y personas (simplificación de los siete tramos a tres: 12%, 25% y 35%).

El presidente norteamericano destacaba que será un sistema impositivo más moderno y simplificado. Por ello, tiene la intención de reducir los impuestos a las clases medias y aplicar un tipo adicional a los contribuyentes con ingresos más altos. Borraría de un plumazo el impuesto de sucesiones y recortaría las deducciones fiscales, aunque manteniendo algunos incentivos fiscales como las deducciones por hipotecas o donaciones caritativas. Con todo, los demócratas consideran que la reforma pretende mejorar la vida de las personas más pudientes.

La difícil implementación del cambio de fiscalidad hace que persistan muchas dudas aún del efecto que puede causar. Sobre todo, por el impacto para las compañías de Estados Unidos y también para las españolas que operan en terreno norteamericano.

Rosa Duce, Economista Jefe de Deutsche Bank España, explica que “la propuesta de reforma fiscal conocida va en la dirección adecuada, pero todavía está lejos de ponerse en marcha”. Si finalmente llega, “sus efectos deberían ser más crecimiento, más inversión y más fortaleza del dólar”. Pero dadas las incertidumbres existentes es pronto para evaluar si realmente estos efectos se van a producir.

Descontado efecto y escaso beneficio

La aplicación de estas medidas estaría prácticamente asumida por los expertos. La cuestión es cómo podría reflejarse en los grandes grupos españoles con exposición a Estados Unidos y si podrían sacar partido de toda la relajación fiscal que podría llegar en los próximos años. La respuesta no es que sea especialmente positiva.

Según apunta José Luis Cárpatos, analista independiente en Serenity Markets, está todo “muy descontado”, y hay muchas dudas de que vaya a salir la reforma. En este sentido, ya hay varios republicanos “poniendo pegas”, por lo que no se sabe muy bien si todo terminará saliendo adelante o pasará lo mismo que con la derogación de la reforma sanitaria de Obama, que terminó siendo un fiasco.

Aun así, en caso afirmativo, explica Cárpatos, las empresas españolas no tendrían un impacto “realmente importante”, porque lo que hay allí son empresas grandes que ya tienen “montajes fiscales, y les va a favorecer menos”.

Trasladando todo esto a un ejemplo, lo que se podría observar es un efecto adverso para compañías como Inditex, Ferrovial, FCC, Enagás, o Banco Santander. A la mayoría de ellos, sostiene Cárpatos, “les cruje la subida del dólar que va aparejada a la reforma”. Por eso no ve “un impacto positivo” para las compañías españolas con presencia en el país norteamericano.

En esta línea, el cambio de fiscalidad tiene un impacto más positivo para las compañías de ámbito doméstico que “a las empresas extranjeras”. El analista añade que “especialmente a las grandes tecnológicas que van a repatriar beneficios y a las pequeñas de Estados Unidos”. Aunque todo eso eso suponiendo que salga adelante, que está por ver. Y podría darse el caso que para que salga su partido le fuerce a quitar deducciones que compense.

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