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Vértigo: declaración de independencia, ultimátum, 155 y reforma constitucional

FT: la fuga de em­presas ‘un de­mo­ledor voto de no con­fianza de la gran em­presa hacia los se­pa­ra­tis­tas’

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Manifestación pro independencia.

Nadie en el mundo tiene claro lo que está pa­sando estos úl­timos días en Cataluña y en torno a Cataluña. Con sin­cera in­ge­nui­dad, Raphael Minder con­fiesa sus du­das: ‘España le pre­gunta a Cataluña: ¿has de­cla­rado la in­de­pen­dencia o no?’. Igual de con­fusos o es­tu­pe­fac­tos, Pamela Rolfe y James McAuley se hacen exac­ta­mente la misma pre­gunta, una de las del mi­llón.

Porque hay otras tan enigmáticas o más. Como la de si Rajoy ha activado o no el artículo 155 de la Constitución. O la de si Rajoy y Puigdemont van de gallitos o de listillos. O si se han achantado o no. O se han crecido o no. O si pretenden o no pasar la pelota al tejado del otro. O si sólo tratan de ganar tiempo. O si de verdad, o no, se dan un oportunidad para recomponer las cosas.

Todo esto y más se traduce en decenas y decenas de informaciones, artículos, análisis, editoriales y titulares de la prensa internacional en este largo puente. La pregunta sobre si se ha declarado la independencia con la que titulan sus crónicas Minder en The New York Times y Rolfe y McAuley en The Washington Post dan paso a una verdad que no tiene dudas para nadie: sean cuales sean las respuestas, por lo menos el 10-O se evitó lo peor. O se aplazó. O así se pretendió transmitir. Pero algo es algo.

Aunque los detalles de cada discurso, de cada frase, de cada gesto, quedan abiertos a las interpretaciones de cada medio de la prensa internacional, hay datos concretos que no admiten duda. Como la mentira flagrante de Puigdemont a la CNN de que la mayoría d los catalanes apoya la independencia. Al pobre entrevistador Nic Robertson no se le ocurrió preguntarle que de dónde sacaba eso, cuando todas las encuestas y elecciones, incluido el referéndum ilegal del 1-O, demuestran justo lo contrario.

Algunos han estudiado más. Como Tony Barber, redactor-jefe de Europa en Financial Times. El título de su análisis da en el clavo: ‘La concesión catalana no es suficiente para vencer la desconfianza de Madrid’. A diferencia de la prensa norteamericana, la británica tiene menos dudas y se aferra al optimismo de que tanto Puigdemont como Rajoy andan con pies de plomo para no desencadenar una catástrofe. El president de la Generalitat ‘dio un paso atrás desde el abismo’, en el criterio de los medios de las islas. Y Rajoy da varios plazos antes de pulsar el botón de la ‘opción nuclear’ del 155.

Desde esta óptima, Barber adivina tres factores para la ‘moderación’ de Puigdemont en el último minuto. Primero, porque los países de la UE le dejaron claro que no iban a reconocer ninguna declaración de independencia por estar fuera de la ley y por ser anticonstitucional. Segundo, la estampida de bancos y empresas fuera de Barcelona ha descolocado a los separatistas, incluido el Govern: ‘Es un demoledor voto de no confianza de la gran empresa hacia los separatistas’.

Y tercero, la ‘enorme’ manifestación de españolismo en Barcelona el domingo pasado desbordó todo lo esperado y dio a conocer al mundo algo de la otra parte de la historia: Fue un recordatorio de que la región está profundamente dividida, lejos de representar a una mayoría de los ciudadanos de Cataluña, los secesionistas están apoyado más o menos por la mitad de la sociedad, o algo menos de la mitad’.

Barber, Michael Stothard y Michael Peel presentan en FT casi un monográfico sobre Cataluña, con una serie de crónicas y columnas en las en el fondo flota la idea, o el deseo, de que las cosas no lleguen a mayores y se pueda dialogar y llegar a un acuerdo. No obstante, no dejan lugar a ninguna duda de que es la Generalitat la que está fuera de la ley.

Como dice un editorial en el diario de la City: ‘Rajoy estaba en su derecho legal de iniciar las medidas hacia la activación del artículo 155’, al pedir a Puigdemont que le ‘aclare’ si declaró o no la independencia. La interpretación del president catalán de que se han ganado el derecho a ser un Estado soberano ‘es falsa’, añade FT.

¿Qué hacer? El editorial no lo dice así, pero sí es ‘comprensible’ que Rajoy desconfíe y no quiera hablar hasta que la Generalitat no vuelva a la sensatez, lo lógico es que dé marcha atrás para posibilidad cualquier diálogo. ¿Es la fórmula buscada el secreto mágico, con la ‘suspensión’ por parte de Puigdemont y el guiño de la reforma constitucional por parte de Rajoy?

FT tampoco lo dice, pero sí asegura que ‘no hay mandato para la independencia de Cataluña’. Y sugiere alguna solución: ‘más autonomía y alguna forma de reconocimiento del status especial de la región dentro de España’. En suma, algún tipo de ‘compromiso’.

Otro editorial, en The Guardian, va un poquito más allá. Titula: ‘Hora de hablar’. Fiel a su línea, analiza el problema desde un punto de vista equidistante, como si fuera de tú a tú, de un Estado a otro Estado. Es ese bilateralismo el que no puede aceptar Rajoy porque es situarse fuera de la ley.

En este contexto, The Guardian propone dos concesiones que podría hacer Rajoy para que Puigdemont y los suyos puedan sentirse satisfechos. Una: ‘Un modelo de relación como la de Madrid con el País Vasco, que disfruta una mayor autonomía, por ejemplo con la capacidad para recaudar impuestos’. Y dos: ‘Cambios más simbólicos, como la aceptación oficial de Cataluña como ‘nación’ dentro de España podría ganarse los corazones y ayudar a proteger la integridad territorial’.

O sea, que es Rajoy el que debe ganarse a los catalanes, pero los separatistas no tienen que rendir cuentas por saltarse la ley, estar en desacato del TC y querer perpetrar un atraco a la mayoría de los catalanes y al resto de los españoles. ¿A eso llama hablar The Guardian? Así, cualquiera.

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