GEOPOLÍTICA

La Unión Europea se ocupará de Libia en su próximo Consejo

Italia ha lle­vado hasta ahora el peso de las di­fí­ciles re­la­ciones

Las cosas en Libia se mueven en va­rias di­rec­cio­nes, no todas ne­ga­ti­vas, y pocas to­davía po­si­ti­vas. La pri­mera es que el no­ví­simo cuerpo de guar­da­costas ha de­mos­trado, quizás por pri­mera vez, ser una fuerza que se hace res­pe­tar. El pa­sado viernes lo­ca­lizó un pe­tro­lero co­morés y de pro­pie­tario ruso car­gando pe­tróleo en aguas pró­ximas a Túnez, apa­ren­te­mente de forma ile­gal; los ma­rinos exi­gieron abordar el barco, y al no re­cibir res­puesta fue ata­cado con fuego de cañón.

El próximo Consejo Europeo, que se celebrara en Bruselas los días 19 y 20 de octubre, abordará la cuestión de abrir la representación permanente de la Unión Europea en territorio libio. Actualmente está radicada en Túnez. La única representación diplomática de los países de la Unión con sede en Libia es la de Italia, país que es al mismo tiempo referencia para el resto de países europeos como fuente de información y contactos.

La diplomacia británica parece que tiene puestos los ojos en ayudar a intereses económicos de su país a hacer de la ciudad de Sirte el Dubai del Mediterráneo. Se recordará que Sirte fue hasta finales de 2016 la base principal del llamado Estado Islámico (EI), y allí sembró de cadáveres el desértico y marino territorio. Es posible que esas imágenes de una posible costa azul libia como base para un emporio de turismo, negocios y placer, más la visión de las ejecuciones masivas del reciente pasado por el EI, se le mezclaron en el subconsciente al locuaz secretario del Foreign Office, Boris Johnson, cuando advirtió, a modo de chiste y ante una audiencia en su propio país, que antes de hacer un Dubai en Sirte era necesario limpiar el terreno de cadáveres. Y cuando lo hagan, “nos plantaremos allí”, aseguró. El moderador del acto sofocó con un ¡ejem, ejem! los rumores de disgusto de la audiencia.

En efecto, hace unos días fueron recuperados los cuerpos de 21 cristianos egipcios decapitados por el EI en febrero del 2015. En la misma región, y guardados en mortuorios, yacen los cuerpos de ochocientos combatientes del EI, muertos en su defensa frente a una fuerza combinada de aviones norteamericanos y milicias locales.

El EI ha rehecho sus fuerzas en un territorio a 150 km al sur de Sirte. El mando Africom, de los Estados Unidos, reemprendió el 17 de septiembre los ataques contra el EI y Al-Qaida, por primera vez bajo el mandato de Trump. Hay indicios de que pudo darse una coordinación entre Africom y el Ejército Nacional Libio (ENL), que atacó en el mismo día a los yihadistas al oeste de Sirte.

El ENL es una fuerza militar irregular que opera eficazmente y trata de ser reconocida como el verdadero ejército libio, status que aún no tiene pero que si las cosas siguen así acabará por conseguir, dado que es la única milicia no islamista que puede preciarse de victorias militares efectivas, como la de haber liberado el llamado “creciente del petróleo”, en la costa, contra las milicias de todo género que lo controlaban. Comandada por el general Hiftar, lleva combatiendo en Libia desde hace lo menos tres años.

Difícilmente podrá el Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN), reconocido como el único legítimo por las Naciones Unidas, afianzarse si no se apoya en una fuerza militar efectiva. El gobierno de Libia oriental, afincado en Bengasi, dio en su día legitimidad a las milicias de Haftar, lo que ha dificultado que su ENL sea aceptado por un GAN asentado en Trípoli.

La fiscalía del gobierno de Trípoli ha emitido órdenes de arresto contra 800 individuos acusados de pertenencia al EI. El hecho de que hayan podido ser identificados y buscados muestra que el GAN va ganando capacidad organizativa.

La interacción política y diplomática de los países europeos con los actores del teatro libio descansa en los esfuerzos de la diplomacia y las fuerzas armadas italianas. La salida de emigrantes ilegales desde Libia hacia Europa ha caído sustancialmente en lo que va de año (25%, con una caída acelerada del 80% desde junio pasado, según determinadas fuentes). Parte de esa reducción se debe a que se han acondicionado en territorio libio campos de retención, con la intención de devolver los migrantes a sus lugares de origen bajo determinados incentivos. Ello se debe sin duda a la colaboración de los guardacostas libios con los italianos, y las patrullas de otros barcos de la Unión, entre ellos españoles.

Atención, pues, al Consejo Europeo de dentro de una semana, por si se confirma que los países europeos, y Europa como conjunto, podrán por fin operar metódica y sistemáticamente en Libia.

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