MI PALCO SOBERANO

De la independencia descafeinada a la independencia 'interruptus'

La pre­sión por la re­ti­rada de sedes cor­po­ra­tivas y las re­co­men­da­ciones de la UE pa­ra­lizan el ím­petu de Puigdemont

Puigdemont y Junqueras
Puigdemont.

La pro­cla­ma­ción si­mul­tánea de in­de­pen­dencia y pa­ra­li­za­ción de la misma, por parte del pre­si­dent Carles Puigdemont ante el Parlament de Catalunya, pro­vocó un sabor agri­dulce tanto en las filas de Junts pel Si como, sobre to­do,en las de la CUP. Y, tam­bién, un sen­ti­miento de frus­tra­ción entre las 30.000 per­sonas con­gre­gadas en las cer­ca­nías del parque de la Ciudadela, blin­dado por ca­mio­netas y Mossos d´Es­qua­dra. Fue una es­pecie de "independencia in­te­rrup­tus"

La presencia de medios nacionales y, sobre todo, internacionales fue digno de una cita histórica, formando un verdadero bosque de cámaras de televisión con un total de unos 1.000 periodistas acreditados.

“Asumo el mandato del pueblo que Catalunya se convierta en un estado independiente en forma de república”, declaró solemnemente el president Puigdemont, a las 19:36 horas, para añadir a continuación: “el Govern y yo mismo proponemos al Parlament que suspenda los efectos de la declaración de independencia para establecer un proceso de diálogo”.

Fue el colofón de un discurso de poco más de media hora en el que recordó la votación del 1-O , “en un referéndum de autodeterminación en unas condiciones extremas, en medio de cargas policiales contra las personas que hacían cola para introducir su papeleta”.

“No tenemos nada contra España ni contra los españoles, al contrario, nos queremos reencontrar mejor. A día de hoy la relación no funciona”, declaró el president catalán. “Las demandas catalanas siempre, siempre se han expresado de forma pacífica y a partir de mayorías obtenidas en las urnas”, supuso Puigdemont.

“Todos debemos asumir nuestra responsabilidad para desescalar la situación. No contribuiré con la palabra ni con el gesto a aumentarla”, había dicho antes el presidente. Sin olvidar citar a las empresas que trasladan sus sedes corporativas fuera de Cataluña – una de las cuestiones que está determinando el freno proindependista – aunque, para él, el problema real son los 16.000 millones de euros anuales que se escapan de Cataluña y no vuelven.

Al final, Carles Puigdemont, cito ofertas de intermediación europeas para negociar con el gobierno español, antes de acabar, como ya se ha dicho, con la proclamación de la republica catalana y, a continuación, suspender el inicio del programa de transitoriedad hacia la misma. Los diputados del Junts pel Si, aplaudieron de pie el discurso, pero los diez de la CUP se mantuvieron sentados y sin aplausos.

La oposición, desde la izquierda de Catalunya sí que es Pot (en vías de convertirse en Catalunya en Comú, liderada por Ada Colau), hasta el PP, pasando por Ciudadanos y PSC, criticaron la huida hacia adelante liderada por el president Carles Puigdemont.

Se pasó, a continuación, a la firma de un documento de dos páginas por un sector de los parlamentarios, que marca las líneas maestras de una hipotética independencia, a la espera de cómo puede evolucionar el panorama.

En definitiva, el president Carles Puigdemont no dejó del todo satisfechos a sus seguidores de Junts pel Si y, menos áun, a la CUP – que quería ya aplicar la Ley de Transitoridad para la independencia – que le da el plazo de un mes antes para negociar, se supone la independencia, o de lo contrario se retirará del Parlament. Es decir, dejará de apoyarlo, forzando elecciones.

El 10 de octubre, en el Parlament, las propuestas pro independentistas quedaron descafeinadas, una "declaración interruptus". La novedad es que el problema catalán es ya, también, un problema europeo y sólo tiene vías de solución negociadas, como recordó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ante el Comité de Regiones de la Unión Europea.

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