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Mohamed A. El-Erian sabe un montón de finanzas, pero ni idea de España y Cataluña

Se per­mite el lujo de cri­ticar a España y Europa por su im­pe­cable pos­tura a favor de la unidad de España y de la Constitución

Generalidad de Cataluña
Generalidad de Cataluña

El mí­tico gestor y eje­cu­tivo Mohamed A. El-Erian, que du­rante años reinó como CEO de Pimco, el mayor fondo de renta fija del mundo, lleva ahora una vida un poco más re­la­jada. Dimitió en 2014 por mo­tivos fa­mi­liares con una for­tuna con­si­de­ra­ble, api­lada du­rante una época do­rada en la que co­braba hasta 100 mi­llones de dó­lares anua­les. O sea, que no ne­ce­si­taba ju­garse el tipo ni arries­garse a más do­lores de ca­beza.

De modo que se quedó como economista jefe asesor de Allianz, la casa matriz de Pimco. Y además en estos tres últimos años se ha prodigado como prolífico articulista: Fortune, Financial Times, The Business Insider, Project Syndicate, Bloomberg… También se le puede ver con frecuencia en las pantallas de las televisiones especializadas en economía, como CNBC. Como es natural, su tema preferido es la Bolsa, la inversión, los tipos, los intereses, la salud del sistema económico y financiero en general.

Pocas veces ha hecho El-Erian incursiones en la política como tal. Si acaso, algunos análisis sobre la Primavera Árabe y aquella ocupación de la Plaza Tahrir en El Cairo. Es que él de origen egipcio.

Por eso sorprende que su última aventura en el terreno político se adentre en el conflicto catalán. Y sobre todo deja boquiabierto al más pintado su oceánico desconocimiento del tema. Mohamed A. El-Erian sabrá mucho de dónde poner su dinero y el de los demás, pero no tiene la más remota idea de dónde mete la pluma cuando habla de Cataluña, España, referéndums, constitucionalismo, etc.

Lo demuestra palpablemente en su artículo en Bloomberg View titulado ‘Cataluña y España necesitan mediación exterior’. Para un hombre de su formación y sus cualidades, es penoso descubrir que escribe con ocho días de retraso. Parece que hubiera dejado el texto inacabado y que lo ha terminado rápidamente, porque todo su planteamiento acaba en el 1-O, en la votación, en las cargas policiales.

En la columna no hay nada de las manifestaciones por la unidad de España, ni siquiera de las que pedían diálogo. ¿Y qué decir de la salida en desbandada de empresas que se llevan la sede corporativa fuera de Cataluña? Ni una palabra, y por tanto no puede calibrar lo que sería una buena estimación de coste y pérdidas para los catalanes.

Y mucho menos hay alusión alguna a la ‘mayoría silenciosa’ que han descubierto en muchos grandes medios internacionales. Tarde, pero la han detectado y han dado cuenta de lo que significa. Y para qué hablar de otros aspectos al los que el mundo también ahora está abriendo los ojos, como el uso inmoral de niños por los separatistas, las coacciones, las presiones, las amenazas, la asfixiante atmósfera de intolerancia.

Todo lo que se le ocurre decir a El-Erian, que no se le ocurriría de ninguna manera proponer para Francia, para Alemania, para Italia o para EEUU, es que como hay una disputa, ‘ambas partes’ deben hablar. Pero como las cosas se han puesto difíciles (y de eso culpa brutalmente a las cargas y ‘violencia’ de la policía, sin mencionar que de todos los países hay fotos similares), ese diálogo lo deben apadrinar otros.

Es su opinión, basada además en la ignorancia supina de la Constitución española. Sin aportar ni un dato, sin citar ni un artículo, afirma que el marco constitucional español ‘es mucho más complicado’ que en Reino Unido, país al que pone de ejemplo con su referéndum en Escocia. ¿Qué tiene de complicado el hecho de que la soberanía de España pertenece al pueblo español en su totalidad, y qué problema matemático presenta la idea de que España es indivisible?

Para El-Erian, debería haber ‘una mediación de terceros, ya sea por parte de Europa o como parte de un equilibrado esfuerzo internacional’. O sea, que ‘internacionaliza’ lo que es un golpe de Estado. Vaya ‘experto’. Por si fuera poco, también tira de las orejas a Europa: se permite el lujo de criticar su impecable postura a favor de la unidad de España, de la Constitución y de que es un asunto interno: ‘Al quedarse a un lado, Europa ha amplificado sin querer los pasos en falso de Madrid’.

Dentro de su criterio primario de bilateralidad, por mucho que se haya educado en dos míticas universidades, Oxford y Cambridge (¿con cuál iba en las regatas?), El-Erian concluye que hay que poner fin a lo que llama ‘diálogo de sordos’ y sentarse a ‘la mesa de negociaciones’. Y en el colmo del despropósito, acusa a Madrid de exigir para el diálogo ‘una inaceptable lista de precondiciones’

¿Dónde está esa lista? Lo único que se pide a los secesionistas es que regresen a la legalidad. No es pedir tanto. ¿O es que El-Erian negociaría con los atracadores del banco donde tiene sus dineros y han tomado como rehenes a empleados y clientes, en este caso el resto de españoles?

Como no puede pensarse que le hayan comprado, sí cabe preguntarse ¿quién le ha engañado?

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