El visto bueno de la CNMV a la OPA de Atlantia re­lanza la es­pe­cu­la­ción sobre el valor

Florentino Pérez ya no tiene disculpa: o va a por Abertis o se come su farol

La con­ce­sio­naria tras­lada su sede so­cial a Madrid en plena guerra cor­po­ra­tiva sobre su con­trol

Florentino Pérez, presidente de ACS
A Florentino Pérez le crecen las torres.

Renovadas las hos­ti­li­dades en Abertis. La em­presa de au­to­pistas ita­liana Atlantia tiene ya el visto bueno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a la OPA lan­zada sobre la con­ce­sio­naria "madrileña" ( o ex ca­ta­lana) y ahora es a ACS, a quien co­rres­ponde de­cidir si pre­senta o no una con­tra­opa. La cons­truc­tora que pre­side Florentino Pérez dis­pondrá de cinco días, antes de que venza el pe­riodo de acep­ta­ción -día 24 de oc­tu­bre-, para elevar la oferta de la ita­liana.

La batalla por el control de Abertis se produce en plena guerra política en Cataluña, con una confrontación que ha abierto el melón de las deslocalizaciones y el éxodo mayoritario de las sedes sociales de las grandes empresas del Ibex ancladas en territorio catalán. El consejo de administración de Abertis ha seguido los pasos de su accionista principal Caixabank y ha acordado trasladar su sede de la Avinguda de Pedralbes 17, de Barcelona, a las oficinas centrales de Castellana 39, en Madrid.

Desde que Atlantia decidió lanzar la OPA sobre Abertis el pasado 14 de mayo, admitida a trámite el día 3 de julio, han transcurrido casi cinco meses hasta que la CNMV ha acordado aprobarla. La situación de Cataluña con el referéndum ilegal del 1-O de por medio, y sin conocerse el camino que seguirá la deriva del secesionismo, han provocado este retraso en el pronunciamiento por parte del organismo regulador de los mercados.

En este tiempo, se ha producido la confirmación por parte de la constructora ACS de estar estudiando también una contraoferta, aunque hasta ahora su presidente Florentino Pérez y su equipo directivo no han materializado una propuesta concreta. La compañía española ha estado en este tiempo buscando posibles inversores que financien la operación, una operación que conlleva no sólo superar la cifra de 16.341 millones de euros que Atlantia está dispuesta a pagar por el 100% de Abertis sino asumir una deuda de otros 15.000 millones.

La guerra de dos colosos

La operación, por tanto, coloca frente a frente a dos colosos que quieren convertirse en líderes de las infraestructuras europeas. Y es que, la pelea que se supone se va a abrir de aquí hasta el próximo 24 de octubre es sumamente interesante. Hay toda una serie de ingredientes donde se dilucidan muchas cuestiones pues, primero, está la guerra entre dos monstruos empresariales; segundo, hay muchos problemas políticos de por medio y, tercero, intereses financieros.

Y es que, ni el Gobierno de Mariano Rajoy, ni La Caixa como accionista mayoritario que es -controla un 22,5% del capital-, desean que la empresa de autopistas caiga en manos de capital extranjero. Por eso, tras la frustrada operación de Aena para contraofertar por Abertis, se está intentando la vía de ACS que, a la postre, presentará menos problemas al Ejecutivo, ya que el gestor aeroportuario depende del Ministerio de Fomento y eso habría generado un posible conflicto con la Comisión Europoea.

Aena reconoció en su momento que había sopesado la posibilidad de lanzar una contraopa sobre Abertis, pero el consejo de administración de Enaire -la sociedad a través de la cual el Gobierno controla el 51% de Aena- rechazó la operación. Precisamente, la oposición del Gobierno de Mariano Rajoy ha provocado después la dimisión del presidente de Aena, José Manuel Vargas.

Desde que en mayo pasado Atlantia anunciase el lanzamiento de la OPA sobre Abertis, se han sucedido también varias declaraciones de miembros del Ejecutivo que dejan clara su postura de que no ven bien que Atlantia compre Abertis. Tanto el ministro de Economía, Luis de Guindos, como el de Fomento, Íñigo de la Serna, han señalado con claridad que la oferta de Atlantia dependerá de lo que decida el Ejecutivo.

De la Serna ha manifestado que las autopistas que explota Abertis, donde es primer operador con un total de 1.650 kilómetros de vía, el 60% de la red de pago las tiene a través de contratos de concesión con el Estado y, por tanto, es quien debe autorizar la transmisión.

La oposición del Gobierno español

Por esa razón y por otras, el Ejecutivo de Rajoy no ve con buenos ojos que Atlantia se haga con el control de Abertis -un grupo con un gran potencial en Europa, en Francia básicamente, e Italia también- y después de haber analizado cómo el Gobierno italiano Romano Prodi echó para atrás en 2016 el intento de fusión de Abertis con Autostrade. Desde el Ejecutivo, no lo expresan con tanta claridad, pero la negativa a la operación sería una forma de devolverle ahora la pelota y pagarle al Gobierno italiano con la misma moneda.

El Ejecutivo de Prodi se opuso hace diez años al proceso de fusión de ambas sociedades alegando entonces que en la empresa catalana estaba en el accionariado la constructora ACS, “algo contrario -dijo-a la ley”. Por esa razón, la Comisión Europea llegó a abrir incluso un procedimiento a Italia por obstaculizar la fusión. Ante tal situación, Autostrade acabó arrojando la toalla y suspendió la operación con Abertis.

Las reticencias que el Ejecutivo español presenta al proyecto tienen otras piedras en el camino que dificultan la operación de Atlantia. El control que Abertis tiene sobre la compañía de satélites Hispasat -posee un 90,74% del capital y otro 9,2% está en manos de la Sepi y del CDTI- es un elemento añadido más al problema. Además, está la filial Cellnex donde Abertis manda con un 34%, lo que le obligaría a vender dicho paquete o realizar una OPA.

Negocios muy estratégicos

El Gobierno considera estratégicos no solo las autopistas sino también el área de los satélites a través de Hispasat, que está en poder de Abertis, y el de las antenas a través de la filial Cellnex, por lo que se resiste a que pasen a manos de Atlantia.

Por lo que respecta a La Caixa, tanto el presidente de Caixabank, Jordi Gual, como el presidente de la Fundación La Caixa y de Criteria Caixa, Isidro Fainé, no se han pronunciado, pero tampoco ven la operación con buenos ojos.

En el informe que la empresa italiana ha presentado para la OPA, señala que no precisa autorización por parte del Gobierno de Mariano Rajoy ante un cambio de control en los negocios de autopistas como de los satélites y las telecomunicaciones. “A juicio de Atlantia, no es necesaria autorización de España en relación con la toma de control directa de Abertis e indirecta de su grupo de sociedades”, señala. Basándose ello, la compañía italiana no ha pedio autorización a los ministerios de Fomento y Energía, respectivamente.

La compañía italiana ofrece pagar 16,5 euros por acción -el valor cotiza ahora 17,35 euros-, lo que eleva la operación a unos 16.341 millones de euros. A ello habría que añadir otros 15.000 millones de euros de la deuda de Abertis. El endeudamiento neto de la compañía ascendía a finales de 2016 a 14.377 millones frente a los 12.554 millones de 2015. El vicepresidente y consejero delegado, Francisco Reynés, señaló en la pasada junta de accionistas que este crecimiento se debió a la compra de autopistas que ha venido acompañada de deuda. Pese a todo, Reynés dijo que Abertis se encuentra en una “sólida posición financiera”.

Respecto a ACS, si Florentino Pérez decide presentar una contraopa y logra hacerse con Abertis, la constructora crearía uno de los mayores grupos mundiales de infraestructuras, con un valor de mercado de unos 27.631 millones de euros y unos ingresos anuales de 37.000 millones. Se convertiría también en el primer gestor de autopistas de España y Francia, además de controlar la compañía de satélites Hispasat, y la filial de antenas Cellnex. Pero hasta llegar ahí, queda mucho por decidir y por solventar. Entre ellos, el mayor de los problemas: cómo financiar esta macrooperación.

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