Monitor del Seguro

El sector acu­mula el 12% de los ac­tivos re­por­tados uti­li­zando NIIF en las bolsas

Otra pesadilla para las aseguradoras: la NIIF 17

La nueva norma con­table tendrá un gran im­pacto en Vida y en se­guros de larga du­ra­ción

Flavia Rguez. Ponga, directora de Seguros
Flavia Rguez. Ponga, directora de Seguros

El se­guro es­pañol ha adap­tado con éxito Solvencia II des­pués de mucho tra­bajo y es­fuerzo, pero ni mucho menos las com­pañías se pueden re­la­jar. Ahora toca pensar en otro com­pli­cado reto, la im­plan­ta­ción de la Norma Internacional de Información Financiera 17 (NIIF 17) sobre con­tratos de se­gu­ros. El asunto es denso y cos­toso, al tra­tarse de un en­foque to­tal­mente nuevo.

Todavía no hay cifras, pero desde Unespa ya han advertido, tras realizar un análisis preliminar, de que los gastos de implementación serán “relevantes” derivados especialmente de un cambio en los sistemas y los procesos.

La norma sustituye a la NIIF 4 de 2005, que permitía todos los tratamientos locales; sólo se exigía informar. Fue una solución provisional hasta llegar a la NIIF 17, que ha tardado en gestarse 12 años, lo que da idea de la complejidad. En 2007 ya hubo una primera discusión sobre cómo había que concebir un contrato de seguro; el primer proyecto de norma se tuvo en 2010 y el segundo en 2013. Por el camino se realizaron 900 reuniones en 18 países y se enviaron 600 cartas de comentarios.

El nuevo estándar tendrá una gran trascendencia a nivel global. Los grupos aseguradores acumulan el 12% de los activos reportados utilizando NIIF en las bolsas de valores. Es un gran volumen, “es una industria muy importante; la NIIF 2017 tendrá mucha repercusión en los balances de las compañías cotizadas”, según explicó José Antonio Gonzalo Angulo, catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Alcalá de Henares, en unas jornadas organizadas por AFI. La norma, que fue emitida por la Junta de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB) el 18 de mayo, no va a entrar en vigor inmediatamente, lo hará en enero de 2021. Hay un margen de 3 años para adaptarla. Pero esto no va a ahorrar trabajo al sector, al contrario. Cuando entre en vigor no solo lo hará para los contratos nuevos sino para todos, lo que implica un gran trabajo de preparación para las compañías.

Los quebraderos de cabeza van a ser muchos. La presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, destacó recientemente, en el X Foro de Auditores Internos del Sector Asegurador, una serie de incertidumbres que surgen de su aplicación, entre ellas, el hecho de que la nueva metodología del cálculo de las provisiones cambia radicalmente. Por lo pronto se solicita un ajuste por riesgos no financieros, como riesgos actuariales, de interrupción o de gasto. José Antonio Gonzalo Angulo comenta que este ajuste es subjetivo, no es igual en todas las compañías, y puede reducirse con la diversificación, la experiencia de una entidad en un determinado tipo de seguro y por desenlaces favorables para la aseguradora. Por el contrario, puede crecer con el plazo, la frecuencia, la amplitud de desenlaces y el desconocimiento.

Otro aspecto de la nueva norma que intranquiliza al sector es el de la curva de descuento a aplicar en el cálculo de las provisiones técnicas: “En este sentido la norma no es demasiado prescriptiva”, afirman desde Unespa. Uno de los cambios más importantes es que a partir de ahora en el momento de fijar esa tasa de descuento se tiene que tener en cuenta que se está realizando una operación financiera: se recibe una prima y se asume un compromiso de pago en el tiempo, “es lo mismo que si una empresa industrial hace una emisión de bonos que se amortiza en 5 años”, explica el catedrático de Economía y Contabilidad Financiera de la Universidad de Alcalá. El problema es que en este caso no hay un mercado, por lo que hay que estimarlo.

Aunque, efectivamente, la norma no dice cómo hacerlo, este experto cree que se va a usar un modelo en el que se parta de un interés libre de riesgo al que sumar otros componentes: el valor del dinero en el tiempo, las características de los flujos de efectivo y las de liquidez de los contratos. Hay que calcularlo a valor razonable (no a coste amortizado), lo que es un problema porque “sin hacer la empresa nada el valor del pasivo sube y baja”. Esta circunstancia, según el sector, es una fuente importante de incertidumbre en los resultados. Según las conclusiones del análisis realizado por el Grupo de Trabajo de Contabilidad de Unespa, se deberían poder usar las curvas consistentes con Solvencia II de cara a una mayor simplificación.

Al final, la NIIF 17 lo que va a traer consigo es una mayor comparabilidad entre compañías y también una mayor uniformidad entre entidades de diferentes países y mayor fiabilidad de los datos consolidados. Pero también unos mayores pasivos porque hasta ahora las provisiones eran las deudas, pero con la nueva norma son las deudas más la pasivación de los servicios financieros; una distribución de los ingresos muy diferente en el tiempo (devengados frente a cobrados); un diferimiento del reconocimiento de los resultados, que debe hacerse a lo largo de todo el periodo de cobertura, no al inicio; y una mayor información, incluida la justificación de los cambios, lo que, según los expertos, prevendrá el conservadurismo e inducirá volatilidad en los resultados. El impacto será mayor en Vida que en No Vida, y más en seguros de larga duración que en contratos a corto plazo. Este es el lio al que se enfrenta el sector.

Ahora la clave está en el proceso de adopción de la norma. Se prevé que próximamente esté preparada la solicitud formal de la Comisión Europea (CE) al EFRAG (órgano consultivo de la CE en materia de información financiera) para que emita un dictamen técnico de adopción. Este proceso durará hasta mediados o finales de 2019. Las aseguradoras españolas consideran que para tomar una decisión en relación a la adopción de esta norma antes hay que realizar un estudio de campo, con la participación del mayor número de entidades y mercados posible. El EFRAG tiene previsto realizar un estudio de impacto en 2018 para preparar el informe técnico a presentar a la CE.

Esto a nivel europeo, a nivel local se está buscando la mejor adaptación posible en el plan contable de las aseguradoras. Para ello, según ha avanzado el subdirector general de Inspección de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), José Antonio Fernández de Pinto, el supervisor ya iniciado encuentros con Unespa y entidades (las que consoliden las cuentas) con el objetivo de acomodar la norma a la idiosincrasia del sector y evitar volatilidades innecesarias. La idea es incorporar el estándar al plan contable cuando entre en vigor, en 2021.

Este es el nuevo terreno en el que se van a mover a partir de ahora las aseguradoras, un terreno desconocido, peligroso y arduo. Uno más. El sector también está pendiente de otras novedades regulatorias. Entre otras, se esperan modificaciones en el marco normativo de Solvencia II derivadas de la revisión de la fórmula estándar; y en el ámbito local se tiene que publicar la Circular que desarrollará los modelos de informes, las guías de actuación y la periodicidad del alcance de las revisiones del Informe sobre la Situación Financiera y de Solvencia (SFCR) a realizar a partir del ejercicio 2017. No hay tiempo para el aburrimiento.

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