POLÍTICA NACIONAL

CATALUÑA

Escocia y Cataluña ante los dilemas europeos

Los independentistas escoceses tienen una estrategia, los soberanistas catalanes creen tenerla

Cataluña y Europa
Cataluña y Europa

La suerte corrida hasta ahora por el independentismo escocés no cesa de depararnos moralejas que ayudan a entender los problemas con que se enfrentaría el independentismo catalán si alcanzara sus fines. Y ello a pesar de que los nacionalistas escoceses perdieron el referéndum de independencia, y por lo tanto son conscientes de que no son independientes, y los independentistas catalanes están seguros de ganar el suyo, y por lo tanto creen que harán de Cataluña un estado independiente.

Lo que per­mite com­parar los dos casos es la po­si­ción en que que­dará Escocia de re­sultas del re­fe­réndum bri­tá­nico para la sa­lida de la Unión Europea (el Brexit). Sabido es que el National Scottish Party y el go­bierno es­cocés es­pe­raban que el re­fe­réndum para su in­de­pen­dencia les diese la ma­yo­ría, para así cons­ti­tuirse como el es­tado nú­mero 29 de la UE. Según su vi­sión, la Unión ofrecía la mejor ga­rantía de la pros­pe­ridad fu­tura de los es­co­ce­ses, de la que re­ci­bi­rían el trato equi­ta­tivo y justo que, según su ver­sión de la his­toria es­co­cesa, el Reino Unido no les da.

Para llegar al re­fe­réndum es­cocés con todas las ga­ran­tías de un pro­ceso de­mo­crá­tico y le­gal, los in­de­pen­den­tistas hi­cieron un gran es­fuerzo para fun­da­mentar su pe­ti­ción de in­de­pen­den­cia, con es­tu­dios muy con­cien­zu­dos, mucho ‘canvassing’ en la Cámara de los Comunes y los Lores, en los me­dios y entre los otros par­ti­dos, a todos los cuales con­ven­cieron de que la cues­tión debía ser so­me­tida a re­fe­rén­dum.

Y para dar ga­ran­tías de que el de­bate previo al re­fe­réndum sería abor­dado con el mayor grado po­sible de cla­ridad y pru­den­cia, en no­viembre de 2013 todo el pro­yecto y su desa­rrollo fue ver­tido en la pu­bli­ca­ción ofi­cial ‘Scotland’s Future’, con 648 pá­ginas de aná­lisis de­ta­llados sobre todos los as­pectos de la po­lí­tica, la eco­no­mía, la se­gu­ridad y la cul­tura de una fu­tura Escocia in­de­pen­diente, y cómo llegar a ella.

Como se re­cor­dará, el go­bierno del con­ser­vador Cameron au­to­rizó el re­fe­rén­dum, que se ce­lebró en sep­tiembre de 2014 con el re­sul­tado de que el ‘no’ a la in­de­pen­dencia ganó por 55% de los es­co­ce­ses, frente 45 % por el ‘sí’.

Escocia pu­blica es­tu­dios y Cataluña oculta sus leyes de des­co­ne­xión

Pero luego so­bre­vino el re­fe­réndum del Brexit, con el re­sul­tado co­no­cido, el peor que Escocia podía es­pe­rar. Ahora, quienes mandan en Edimburgo as­piran a res­tañar la doble frus­tra­ción in­fli­gida a su causa, pro­po­niendo que Escocia man­tenga al­guna forma de in­te­gra­ción con la Unión Europea, bajo al­guna de las di­versas al­ter­na­tivas que, de mayor o menor grado de in­te­gra­ción, están con­tem­pladas en los tra­tados de la Unión.

Para jus­ti­ficar su pre­ten­sión, el pa­sado 20 de di­ciembre pu­bli­caron un es­tudio (esta vez de sólo 50 pá­gi­nas), ti­tu­lado Scotland’s Future in Europe, cuyo prin­cipal ob­jeto es pro­poner fór­mulas de vin­cu­la­ción de Escocia con la UE, como parte del Reino Unido o, en su de­fecto, como caso par­ti­cular para un país no miem­bro.

Pero vol­vamos antes a Cataluña. Después de cinco años de mo­vi­li­za­ciones ma­sivas pro-in­de­pen­den­cia, des­pués de va­rias ma­yo­rías so­be­ra­nistas en el ‘parlament’ y en el ‘govern’, des­pués de dos co­mi­cios ge­ne­ra­les, des­pués de haber fi­jado fe­chas su­ce­sivas para la rup­tura final con España, y siempre ase­gu­rando que uno de los pro­pó­sitos de la in­de­pen­dencia es que Cataluña siga siendo miembro de la Unión Europea como re­pu­blica so­be­rana, en virtud del hecho de que es una so­ciedad de­mo­crá­tica re­gida por el de­re­cho, Cataluña sólo dis­pone, como guía del pro­ceso hacia la in­de­pen­den­cia, de unos do­cu­mentos co­no­cidos como ‘las leyes de la des­co­ne­xión’, re­dac­tados en julio del pa­sado año por una co­mi­sión del ‘parlament’, do­mi­nada por los in­de­pen­den­tis­tas, y cuyas con­clu­siones se man­tienen se­cretas desde en­ton­ces, para huir de la mi­rada in­qui­si­tiva del Tribunal Constitucional. En con­clu­sión, el lla­mado ‘procés’ ca­rece hasta ahora, que se sepa, de una ‘hoja de ruta’ se­ria­mente do­cu­men­tada.

Naturalmente, esa de­fi­ciente pro­duc­ción par­la­men­taria di­fí­cil­mente puede ayudar a un de­bate ra­zo­nado y se­rio, como el que los in­de­pen­den­tistas re­claman con­ti­nua­mente al go­bierno de España. Y no porque el TC les obligue a man­tener sus planes en se­creto, sino porque sus plan­tea­mientos sólo están pen­sados para apoyar la es­tra­tegia de rup­tura con el es­tado. Y hay una razón para tanta re­serva y se­creto.

La fi­ja­ción con una Europa im­po­sible

El mo­vi­miento in­de­pen­den­tista es cons­ciente de que uno de los prin­ci­pales ar­gu­mentos em­pleados para apoyar su causa es que una Cataluña in­de­pen­diente se­guiría go­zando de todas las ven­tajas de su per­te­nencia a la Unión Europea, al cons­ti­tuirse en es­tado so­be­rano des­pués de un re­fe­réndum de­mo­crá­tico que les diera el 50% de los votos más uno. Sin em­bargo, la imagen de una Cataluña en un trán­sito in­con­sútil entre el ré­gimen au­to­nó­mico ac­tual y la plena so­be­ranía dentro de la Unión es algo ra­yano en la pura fan­ta­sía.

El obs­táculo fun­da­mental para ello es de tipo po­lí­tico, en el sen­tido más ab­so­luto de lo po­lí­tico. En los or­de­na­mientos cons­ti­tu­cio­nales de los países eu­ro­peos más in­flu­yentes y de más peso po­lí­tico (Francia, Alemania, Italia, etc.), países que además tienen res­peto para sí mis­mos, no hay lugar para re­fe­rén­dums de in­de­pen­dencia de al­guna de sus par­tes. Lo acaba de con­firmar el Tribunal Constitucional de la República Federal de Alemania con re­la­ción a Baviera (“En la República Federal de Alemania, que es un Estado-Nación ba­sado en el poder cons­ti­tu­yente del pueblo ale­mán, los es­tados no son dueños de la Constitución. Por lo tanto, no hay es­pacio bajo la Constitución para que los es­tados in­di­vi­duales in­tenten se­pa­rar­se”.

Del mismo tenor es la sen­tencia no. 118, de abril de 2015, del Tribunal Constitucional ita­liano, de­cla­rando que Italia “es una e in­di­vi­si­ble”, y por lo tanto la re­gión de Véneto no puede or­ga­nizar un re­fe­rén­dum, ni si­quiera con­sul­tivo, sobre su in­de­pen­dencia o sobre la am­plia­ción de su au­to­nomía fis­cal.

No haría falta si­quiera men­cionar la po­si­ción de Francia ante una pre­ten­sión como la de los in­de­pen­den­tistas ca­ta­la­nes.

El vi­li­pen­diado (por los so­be­ra­nistas ca­ta­la­nes) Tribunal Constitucional es­pañol no puede quedar mejor reivin­di­cado que por las sen­ten­cias ale­mana e ita­liana. Parece quedar es­ta­ble­cido que el re­fe­réndum uni­la­teral para la in­de­pen­dencia de Cataluña es el peor aval para la per­ma­nencia o la en­trada de una Cataluña in­de­pen­diente en el ‘club’ eu­ro­peo.

Escocia, ante al­ter­na­tivas hi­po­té­ticas o im­po­si­bles

Una Cataluña in­de­pen­diente, sea de forma legal o se­di­ciosa, se vería au­to­má­ti­ca­mente fuera de la Unión. Y aún en el caso de que España ac­ce­diese a esa in­de­pen­den­cia, en­traría de in­me­diato en un pe­riodo tran­si­torio de ne­go­cia­ción con la UE, de modo si­milar a como está di­señado en el do­cu­mento es­cocés arriba men­cio­nado, del pa­sado día 20. Sin ne­ce­sidad de desechar la hi­pó­tesis teó­rica de una in­de­pen­dencia le­gal, en todo caso a Cataluña le que­daría por de­lante un largo pe­riodo de ne­go­cia­ción bajo el am­paro legal de España, tal como Escocia pre­tende hacer bajo el am­paro del Reino Unido, mien­tras éste no cul­mine su sa­lida de la Unión.

El par­la­mento es­cocés ha pro­me­tido con­vocar otro re­fe­réndum de in­de­pen­den­cia, “si se da un cambio ma­te­rial y sig­ni­fi­ca­tivo en las cir­cuns­tan­cias que pre­va­le­cieron en 2014, tales como que Escocia salga de la Unión Europea contra nuestra vo­lun­tad”.

En con­creto, ‘Scotland’s fu­ture in Europe’ ex­plora las si­guientes al­ter­na­ti­vas: 1) per­ma­nencia del Reino Unido en el Mercado Común pero fuera de la Unión po­lí­tica; 2) ac­ceso al Mercado Único Europeo; 3) per­te­nencia a la Unión Aduanera; 4) la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), y 5) in­te­gra­ción en el Área Económica Europea.

El go­bierno y el par­la­mento es­co­ceses ya han for­mado una co­mi­sión ase­sora, in­te­grada por par­ti­da­rios de la in­de­pen­den­cia,, neu­trales y es­cép­ti­cos, al ob­jeto de es­tu­diar las al­ter­na­tivas que se le ofrecen teó­ri­ca­mente a una Escocia afec­tada por la sa­lida del Reino Unido de la ins­ti­tu­ción con­ti­nen­tal. Entre ellas las hay im­po­si­bles a pri­mera vista, y otros más hi­po­té­ti­cas, aunque todas muy com­plejas y exi­giendo largas ne­go­cia­cio­nes. Lo cual es algo que los in­de­pen­den­tistas ca­ta­la­nes, por estar em­bar­cados en es­tra­te­gias poco de­fi­nidas e in­con­ta­bles epi­so­dios de pura tác­tica par­la­men­taria y par­ti­dista, no han em­pe­zado si­quiera a ha­cer.

Lo de cómo le vaya yendo a Escocia, quede para cuando se pro­duzcan desa­rro­llos in­tere­santes para el caso ca­ta­lán.

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