Las re­glas que se aplican a partir de este año in­cen­tivan el cobro en ac­ciones

Las empresas aplauden la nueva fiscalidad de los ‘scrip dividend’

Un tercio de las em­presas del Ibex 35 uti­lizó esta fór­mula de re­tri­bu­ción el año pa­sado

Ana Botín
Ana Botín (Santander) cobra en acciones.

En voz baja, con mucha dis­cre­ción pero con una sa­tis­fac­ción nada di­si­mu­lada, las em­presas co­ti­zadas aplauden la nueva tri­bu­ta­ción de los ‘scrip di­vi­dend’ o di­vi­dendos fle­xi­bles que ha en­trado en vigor el 1 de enero de 2017. Hacienda ha eli­mi­nado las ven­tajas fis­cales de la venta en el mer­cado de va­lores de los de­re­chos de asig­na­ción que re­ciben los ac­cio­nistas en esta mo­da­li­dad, por lo que de forma in­di­recta in­cen­tiva el cobro del di­vi­dendo en ac­cio­nes.

Por lo tanto, las empresas ven como se potencia el mecanismo por el que evitan la salida de caja que tanto les ha ayudado en los momentos más duros de la crisis y que aún usa casi un tercio de las empresas del Ibex 35. En 2016, el pago en acciones supuso algo más del 20% de los dividendos abonados. Una cifra que aunque se encuentra muy lejos del más del 40% que llegó a representar en pleno azote de la gran crisis, sigue siendo muy suculenta y atractiva para las empresas.

“Para quienes siguen pagando en esta modalidad, la nueva fiscalidad es una buenísima noticia. Otra cosas es que los accionistas estén contentos con que los ‘scrip dividend’ se mantengan, porque ahora las condiciones han empeorado para aquellos accionistas que quieren recibir el dividendo en efectivo”, aseguran fuentes bursátiles que creen que la nueva fiscalidad no va a alterar en absoluto los programas de retribución de las empresas para este año y el siguiente.

¿Por qué salen ganando empresas como Acerinox, Repsol, Iberdrola (la eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán), ACS, Ferrovial, Santander, BBVA, Popular, Sabadell o CaixaBank? A partir de ahora, los inversores que vendan sus derechos en el mercado tendrán que tributar como si cobraban un dividendo. Hasta ahora, no hacían frente a retención alguna y diferían el pago a Hacenda hasta la venta de las acciones. Una ventaja fiscal que ahora desaparece totalmente.

Desde el 1 de enero, hay que pasar por la caja de Hacienda igual que si se cobrara un dividendo y tributar en una banda entre el 19% hasta 6.000€, del 21% por los siguientes 44.000€ y del 23% a partir de los 50.000 euros. Por lo tanto, se iguala la tributación con la que ya regía antes de 2017 para el cobro en metálico por la venta de la acciones a la propia empresa. Un pago que se hace a un precio ya comprometido previamente.

Ahora, vender en el mercado solo tendrá sentido si durante el período de negociación de los derechos, el precio de éstos supera ampliamente el ofrecido por la empresa. Por el contrario, gana mucho atractivo cobrar el dividendo en acciones, porque esta opción permite dilatar la tributación hasta la enajenación de los títulos. Buena noticia para las empresas, que podrán seguir preservando su caja al mismo tiempo que retribuyen a sus accionistas.

En una de las empresa que usan el dividendo flexible señalan que “es verdad que la nueva fiscalidad es negativa para los accionistas, porque reduce su radio de acción. Sin embargo, pueden seguir cobrando en acciones en las mismas condiciones que antes o conseguir más de lo que ofrecen las empresas si los derechos suben en Bolsa. No creo que vayamos a ver una rebaja sustancial de la utilización de los ‘scrip dividend’ más allá del ritmo normal al que las empresas españoles están volviendo a los pagos en efectivo”.

Es el caso de Telefónica, que en noviembre pagó su último ‘scrip’ (0,34 euros en efectivo por acción o un título nuevo por cada 25), mientras que la mayoría de los bancos (el sector utilizó esta fórmula de forma masiva cuando en medio de una enorme crisis de liquidez en el mercado interbancario se vieron obligados a defender su caja) ha anunciado que poco a poco irán recuperando los pagos 100 en cash.

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