Los retos de lo banca en 2017 se cen­tran más en la ren­ta­bi­lidad y repu­tación per­didas

CaixaBank y Santander abren la vía a fuertes emisiones de deuda

Los dis­tintos frentes ju­di­ciales pueden aún com­plicar algo más el nuevo ejer­cicio

Caixabank y banca cívica
CaixaBank.

La falta de li­quidez y la ce­rrazón de los mer­cados fi­nan­cieros han de­jado de ser un pro­blema para la banca es­pañola, a di­fe­rencia de lo que ocu­rría al co­mienzo de la gran crisis vi­vida. CaixaBank y Santander han es­tre­nado el año con sendas emi­siones que abren el ca­mino al resto de los bancos para poder acudir sin re­paros a los mer­cados y fi­nan­ciarse. Todo el sector tiene retos pen­dien­tes: desde la baja ren­ta­bi­lidad hasta la merma de repu­tación, que pasa por di­versos frentes ju­di­cia­les.

Caixabank y Santander han respondido a su condición de número uno con las emisiones que han realizado en los últimos días en los mercados. El grupo presidido por Jordi Gual, líder en el mercado doméstico, ha cumplido con su emisión de cédulas hipotecarias a 10 años por 1.500 millones de euros, la primera operación realizada por un banco español en los inicios de este año.

El Santander de Ana Botín, el grupo bancario español más grande de dimensión mundial, ha replicado el ejemplo con la colocación de 1.000 millones de euros en bonos a 10 años. El movimiento se ha producido tan sólo 24 horas después de la operación cerrada por Caixabank.

De esta manera, los dos grandes bancos españoles demuestran que los problemas de liquidez de hace unos años están más que superados y que los mercados confían, de nuevo, en los bancos españoles. Al menos, en ciertos casos concretos, como ocurre con ambos grupos.

Con esta anticipación, Caixabank y Santander allanan el camino al resto de las entidades bancarias españolas para recurrir a los mercados, con independencia de su tamaño o de las dudas que algunas agencias de calificación o análisis puedan tener sobre algunos bancos españoles concretos.

Las últimas evaluaciones del Banco Central Europeo (BCE) ya evidenciaron, a finales del año pasado, que la solvencia de la banca española puede superar con creces los actuales o futuros requisitos que se impongan de capital. Otra cuestión es la necesidad de superar algunas otras lagunas o asignaturas pendientes para el conjunto del sector.

Agujeros negros

Si la solvencia ha dejado de ser un quebradero de cabeza para los banqueros españoles, la recuperación de la rentabilidad y de la reputación perdida durante los últimos años acecha desde hace algún tiempo como la mayor preocupación para todos ellos.

El primero de los retos, el de la rentabilidad, se presume complejo de superar durante este ejercicio, ya que los tipos de interés en la Eurozona se mantendrán en niveles mínimos e incluso negativos, según los distintos análisis de distintas firmas. Eso sí, se presume una recuperación a medio plazo, gracias al comportamiento de los tipos en los Estados Unidos.

Más compleja se prevé la recuperación de la reputación perdida, sobre todo por los distintos frentes judiciales a los que la mayoría de los bancos tendrán que encarar durante el actual ejercicio.

La reciente sentencia del Tribunal Supremo Europeo de Justicia sobre las controvertidas cláusulas suelo será, tal vez, tan sólo un aperitivo de lo que se avecina sobre el sector. Los bancos tratarán de alcanzar acuerdos puntuales con sus clientes en los diversos casos polémicos, mientras algunos bufetes de abogados ya echan números sobre lo que les pueden reportar todas estas controversias.

En el haber de los bancos se recalcula el impacto positivo que pueda tener el final del desendeudamiento de familias y empresas. Ese proceso debe conducir, casi de manera inevitable, a una mayor demanda de crédito solvente que, hasta el momento, no se detecta nada más que de una manera muy tímida.

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