Monitor del Seguro

El sector se pre­para para su im­pre­vi­sible im­pacto en el ramo de Autos

Un año menos para la llegada del coche autónomo

De la prima anual a la ‘microprima’, de cu­brir la RC del con­ductor a la del fa­bri­cante…

Seguros de autos.
Seguros de autos.

Renault va a em­pezar a probar en China co­ches au­tó­no­mos; su in­ten­ción es em­pezar a co­mer­cia­li­zarlos a partir de 2020. BMW ya tiene en marcha la se­gunda fase del plan para fa­bricar este tipo de vehícu­los, y en 2021 tendrá a punto el pri­mero. Los co­ches au­tó­nomos de Ford se es­tre­narán en Europa en fase de pruebas en este 2017 que aca­bamos de inau­gu­rar. Volvo ha des­ve­lado que en 2021 ya tendrá listos para vender estos co­ches….

Está claro que en cuatro o cinco años el coche autónomo pasará de ser un prototipo a una realidad que podremos ver circular por nuestras carreteras: la función principal del conductor se limitará entonces prácticamente a indicarle al vehículo la dirección a la que queremos ir.

Esta revolución tecnológica obligará a replantearse muchas cosas y afectará a muchos ámbitos, uno de ellos el seguro. Los cambios en esta industria podrían llegar a ser tan brutales que el sector lleva ya tiempo dándole vueltas al tema. Es lógico. Hay en España casi 30 millones de vehículos asegurados. El volumen de primas del ramo de Autos ascendía a finales de septiembre, según las cifras de Unespa, a 7.533 millones de euros, lo que representa más de un tercio (el 31,8%) del total de primas del conjunto de los ramos de No Vida. Estos seguros son por su volumen, su penetración y su capacidad de vinculación uno de los pilares del sector. Y parece que el coche autónomo podría estar amenazándolos directamente.

Eso piensan muchos analistas. Varios son los frentes que abre la llegada al mercado de un coche que no necesita a una persona para conducirse. En primer lugar, pronostican un descenso de los vehículos y de los accidentes, lo que implica menos demanda de seguros. Además, según estos expertos, ya no los comprarán las personas individuales sino los fabricantes de coches, y a medida que éstos se hagan expertos en la recopilación de datos y su gestión podrían estar incluso en mejores condiciones que las aseguradoras para vender seguros de Autos. Todo ello implicará menos pólizas. Según cálculos recogidos por Financial Times, en las economías desarrolladas, como lo es la española, el tamaño del mercado podría reducirse en más de un 80% en 2040.

¿Qué piensa el seguro español de este pesimista (para la industria) vaticinio? La presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, comentaba hace unas semanas en unas jornadas que no cree que se vaya a producir un cambio sustancial porque “el seguro no existe por sí mismo, sino porque existe el riesgo” Sí reconoce que ve entornos de reducción del riesgo, pero no de desaparición del mismo. Además, recuerda que el riesgo, entendido como un suceso eventual susceptible de generarle a alguien una pérdida patrimonial, ha seguido existiendo “cada vez que la humanidad ha dado saltos en su desarrollo, y no está claro que el próximo salto vaya a conseguir que desaparezca la fatalidad”.

Dicho esto, la industria aseguradora es muy consciente de que el coche autónomo va a traer cambios. José Manuel Corral, director general de Negocio de Mapfre España, cree que como sector “tenemos un reto por delante. No hay marcha atrás”, pero asegura que “tampoco debemos perder el norte. No tenemos que tenerle miedo”. Considera que es un desafío, pero también una oportunidad, y que el seguro español está preparado para afrontarlo.

A esta seguridad ayuda mucho el ser consciente de por dónde van a ir los tiros tras la irrupción del coche autónomo. Uno de esos cambios, probablemente el más evidente, es el relacionado con la responsabilidad en caso de siniestro. Si una persona tiene un accidente en un coche autónomo, ¿de quién es la responsabilidad, del ‘no conductor’, el fabricante? La tendencia general es a pensar que el seguro de responsabilidad civil (RC) del conductor tal y como lo conocemos hoy será el día de mañana un seguro de RC del fabricante del coche. Pero desde Unespa apuestan más bien por una combinación de ambos si la posibilidad de realizar la conducción manual permanece, “cosa por la que es más probable que aboguen los fabricantes”.

Hay otro cambio que la asociación del seguro pronostica y que, a su juicio, es el más relevante: “En un mundo en el que estén generalizados los vehículos autónomos, lo que realmente cambia es el modo de posesión del vehículo. Muchos conductores no necesitarán poseer un coche concreto porque tendrán acceso a uno cada vez que lo necesiten, probablemente poniéndose en contacto a través de su móvil con una plataforma o flota de vehículos conectados”. Por tanto, según explican, el hecho asegurador ya no estará necesariamente ligado al acto que hoy lo justifica, la adquisición de un vehículo, sino que lo estará al uso de un determinado vehículo por una determinada persona en un determinado momento.

Esta transformación obviamente tendrá un impacto en la prima del seguro. Pilar González de Frutos visualiza un mundo en el que el pago de la prima anual (o fraccionada) se convertirá en el pago de muchas ‘microprimas’, que son generadas “por el gesto de alguien que sale a la calle y convoca a un vehículo desde su móvil. ¿Acaso no es el ‘cómo’, mucho más que el ‘qué’, lo que va a cambiar?

Además, la llegada del coche autónomo, y todos los avances en seguridad que ello implica, tendrá otro efecto en las primas, su reducción, ya que si el riesgo de sufrir un accidente desciende no se justifica que el precio siga siendo el mismo. Esto podría tener un impacto importante en el sector. O no. La industria aseguradora no está dormida. Siempre puede realizar ajustes en su oferta y orientarla hacia nuevos servicios para cubrir las nuevas necesidades que surgen de la transformación digital, lo que podría permitir mantener, e incluso subir las primas.

Sergio Gómez, adjunto a la Dirección de Innovación Corporativa de Mapfre, aseguraba en una webminar organizada por Fundación Mapfre sobre este tema, que este nuevo tipo de vehículo generará nuevas oportunidades de negocio, vinculadas, por ejemplo, a la ciberseguridad y al desarrollo de nuevos servicios de asistencia al conductor. Podemos hacernos una idea de cómo será la póliza de Autos del futuro mirando afuera. Una aseguradora británica, Adrian Flux, ha añadido ya a su cartera un seguro específico para coches autónomos. Se trata de una póliza más barata que las tradicionales y cubre, entre otras cosas, fallos del software del fabricante, cortes que pudiese haber por fallos en el servicio por satélite, intentos de hackers por tomar el control del vehículo, e incluso fallos provocados porque el propietario no haya actualizado el software.

Está claro que el nuevo modelo de conducción impactará en el seguro y pondrá a prueba la capacidad de reinvención de la industria. Pero es un reto que, a juzgar por la reacción de las compañías y el debate ya abierto mucho antes de que el coche autónomo circule por nuestras carreteras, podría superarse sin grandes traumas. Al fin y al cabo, desaparecen riesgos, pero surgen otros que el seguro tendrá que cubrir.

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