Llegó a estar en la lista negra para ser ven­dida por las con­ti­nuas pér­didas y la ele­vada deuda

Paradores deja su dependencia de los Presupuestos y aporta ya beneficios al Estado

Es una de las pocas joyas pú­blicas que quedan gra­cias al tu­rismo in­ter­na­cional y el cambio de ges­tión

Reducirá el consumo de Paradores
Paradores de Estado.

La red de Paradores del Estado ya no es la her­mana pobre que ne­ce­sita de la ayuda con­tinua de los Presupuestos. La so­ciedad pú­blica, que es­tuvo prác­ti­ca­mente que­brada en 2012, ha re­gis­trado en 2016 los me­jores re­sul­tados desde la crisis de 2008, con un be­ne­ficio neto su­pe­rior a ocho mi­llones de eu­ros, el doble que en 2015. El tirón del con­sumo y la lle­gada ma­siva de tu­rismo in­ter­na­cional han per­mi­tido con­so­lidar sus buenos re­sul­ta­dos.

En los últimos ocho años, la compañía ha dado un giro de 360 grados. De ser una de las empresas estatales que estaban en la lista negra para ser vendida al mejor postor, se ha convertido en una de las pocas joyas que le restan al Estado y en la sociedad emblemática del turismo de clase media de España. En los años duros de la crisis económica, estuvo en la cartera de desinversiones porque la sociedad Paradores de Turismo de España era una máquina de perder dinero y debía recibir continuas inyecciones de capital público.

Un gran cambio en la gestión de la misma, unido a la mejora de la economía y del consumo interno, además de la masiva llegada de turistas extranjeros a España, han obrado el milagro de los panes y los peces. Ya no está en el libro de ventas sino que incluso tiene en marcha un plan de expansión fuera de España.

Todo ello gracias a los buenos resultados. Durante 2016, la sociedad generó unos ingresos totales de 253,37 millones de euros, lo que supone un aumento del 10% en sus ventas respecto a 2015, niveles incluso superiores a los de 2007, ejercicio previo al surgimiento de las peores crisis económicas que ha sufrido el país.

Estas cifras y las buenas perspectivas del sector colocan a la cadena hotelera en clara competencia con los grandes del ramo. La sociedad tiene en marcha un plan de expansión internacional, no solo en países de Europa como Francia, Portugal o Reino Unido, sino también en países de Latinoamérica como México, en régimen de franquicia.

Exigencias de la marca

Las exigencias de la marca es que los establecimientos deben ser todos ellos edificios singulares y emblemáticos del país, de forma que mantengan las líneas que dan categoría a la cadena estatal. En los últimos dos años, se han abierto nuevos paradores como el de Cádiz, Lorca (Murcia), y Cangas del Narcea (Asturias).

En Portugal, se ha abierto el Casa da Ínsua. Actualmente, la sociedad tiene abiertos un total de 95 establecimientos y el objetivo es sobrepasar los 100. El primer Parador que se abrió fue en 1929 en plena Sierra de Gredos, con 32 plazas. Ahora se superan ya las 10.000.

“La evolución de la compañía ha dado un giro. Por un lado, gracias a un mejor comportamiento de la actividad. Y, por otro, también al nuevo modelo de gestión y a los impactos de las iniciativas puestas en marcha en Paradores”, ha señalado la presidenta y consejera delegada, Ángeles Alarcó.

Las claves de este nuevo giro se fundamentan también en los cambios que se han introducido en los últimos años en la comercialización del producto, la captación de nuevos clientes tanto nacionales como extranjeros, la mejora de la operativa de la sociedad pública, el aumento de la productividad y la eficiencia de las compras.

Estos elementos han contribuido esencialmente a afianzar toda la Red de Paradores estatales en España y a competir con el turismo de hoteles modernos y no rancios como el que se practicaba hace años en toda la cadena pública.

Seis años de pérdidas

En 2011, en plena crisis económica, la sociedad llegó a perder 35,6 millones de euros, con seis años de continuas pérdidas hasta 2014, y una deuda que superaba los 110 millones. Se llegaron incluso a cerrar temporalmente algunos de los paradores menos rentables.

El ejercicio pasado fue de inflexión, ya que se produjo un gran salto positivo al pasar de las continuas pérdidas a contabilizar cuatro millones de beneficios, y una situación financiera del grupo totalmente saneada. En su saneamiento, el Estado ha debido inyectar 153 millones de euros entre 2012 y 2015, y elevar su capital de los cerca de 120 millones hasta los casi 274 millones actuales.

La compañía se está viendo favorecida del buen momento que está registrando la demanda interna y del crecimiento del turismo internacional. Según la sociedad, durante la Nochevieja el índice de ocupación en la red pública de establecimientos alcanzó el 92,26%, lo que se considera un nivel de ocupación plena. El número de cubiertos servidos durante la última noche de 2016 ascendió a 13.647 cubiertos, un 3,47% superior a 2015, con un incremento en las ventas del 31 de diciembre del 7,42%.

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