Los in­ver­sores apuestan por una ren­ta­bi­lidad por di­vi­dendo para 2017 del 5,15%

A Iberdrola y a sus accionistas le salen las cuentas con su 'scrip dividend'

Más de dos ter­cios de los ac­cio­nistas de la com­pañía eléc­trica optan los di­vi­dendos vía ac­ciones

Ignacio Sánchez Galan, Iberdrola
Ignacio Sánchez Galan, Iberdrola

Iberdrola sigue apos­tando por una fuerte po­lí­tica de re­tri­bu­ción a sus ac­cio­nis­tas. La adop­ción del “scrip di­vi­dend” le ha lle­vado a afrontar todos sus retos con mayor pausa y tran­qui­li­dad. Como mues­tra, el úl­timo pago ha te­nido una de­manda, tal y como re­flejan los datos pro­por­cio­nados por el grupo, del 69,3% de su ca­pital so­cial. Porcentaje que cuadra a la per­fec­ción con sus ci­fras pre­vis­tas. Todo in­dica que esta po­lí­tica se man­ten­drá, dado sus buenos re­sul­tados y la ren­ta­bi­lidad para el ac­cio­nista.

La firma que preside Ignacio Sánchez Galán atraviesa un gran momento con respecto a la respuesta otorgada por parte del mundo inversor. La compañía decidió incluir la fórmula del dividendo flexible o “scrip dividend”, mediante la cual estos podían optar por recibir acciones nuevas, por acogerse al compromiso de compra asumido por la empresa, o por una combinación de ambas.

Se trata de un método que sigue dando sus frutos y que permite a la compañía seguir consolidándose en nuevos proyectos en todo el mundo sin la necesidad de trastocar sus números. Según los datos proporcionados por la compañía y remitidos a la CNMV, hasta más de dos tercios del accionariado de Iberdrola ha tomado la decisión de recibir nuevos títulos de la misma.

Esto supone que Iberdrola ampliará el capital en un 1,539% para acometer los pagos de la parte restante de aquellos inversores que han preferido el dividendo en efectivo. El montante total de dicha ampliación suma 264 millones de euros. En concreto, 97,9 millones de acciones nuevas cuya previsión de inicio de contratación de manera ordinaria será el próximo 1 de febrero.

Sin embargo, se trata de una cantidad totalmente provista por la empresa y que no acarrea ningún descuadre en sus cuentas. Más bien todo lo contrario. De esta manera, no tendrá especiales inconvenientes en asumir nuevos planes como la construcción de una central de ciclo combinado en México, por 420 millones de euros, o las posibles opciones de compra que está sondeando en Estados Unidos.

Entre ellas, se encuentra WLG, cuya combinación valoraría a la empresa resultante entre los 5.000 y 6.000 millones de euros. Pero también el posible interés en Southwest Gas, o New Jersey Resources en territorio estadounidense. Principalmente porque la actividad de M&A se presume muy agitada este año con la mejora del sentimiento de mercado. Entre otros puntos destacables porque también se ha calmado la tormenta provocada por el Brexit.

Y es que, sin ir más lejos, en Reino Unido Iberdrola invirtió entre el periodo comprendido entre enero y septiembre, según se extrae de su cuenta de resultados, hasta 1.360 millones de euros, mientras que el total de su facturación procedente de la región alcanzó el 30,1%. Pero el letargo del proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea ha tranquilizado a insiders, institucionales e inversores minoristas.

Este último punto se desgrana por la clara apuesta de los inversores por acciones de la compañía, lo cual es una muestra de confianza ante un clima que ha mejorado con el paso del tiempo. Fuentes del mercado sostienen que el alto porcentaje de accionistas suscritos al dividendo flexible suponen “un espaldarazo muy fuerte a la política de retribución al inversor de Iberdrola”, por la que siempre ha apostado “a lo largo de los años”, además de una clara “muestra de confianza de que el valor puede tirar al alza en los próximos meses”.

En concepto de dividendos, la firma eléctrica siempre ha apostado por premiar a aquellos que han depositado su confianza a través de mantener posiciones de sus títulos en cartera. La rentabilidad por dividendo ha pasado del 4,33% en 2013 hasta el 5,16% que se espera para este año en base a su cotización actual.

Cabe reseñar que Iberdrola presentará sus cuentas anuales el próximo 22 de febrero. De su balance se extraerá todos los últimos impactos, desde el funcionamiento del dividendo flexible, del que fuentes del mercado ven con “muy buen resultado”, hasta el aumento paulatino en la última fase del año del precio de la luz que, aunque no contabilizará los picos sufridos en los últimos días, sí podría maquillar levemente sus cifras.

Artículos relacionados